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Jorge Luis Borges es una inagotable fuente de sorpresas.Sus Obras, sus pensamientos, su particular idiosincracia,en este jardín de senderos que se bifurcan

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La Fundación Internacional Jorge Luis Borges tiene el agrado de invitar...

La Fundación Internacional Jorge Luis Borges tiene el agrado de invitar a la presentación del libro 'La realidad y otros inventos', edición con la cual celebra 25 años de trayectoria el Taller Literario El Aleph, coordinado por el escritor Edgardo Ariel Epherra.

Habrá lectura de poemas y cuentos breves a cargo de algunos de los autores que integran la antología, y un concierto de cierre a cargo de 'Percal Tango', grupo capitalino de reconocida trayectoria cuyo repertorio conjuga la sutileza y los matices de la música camarística con la fuerza y el swing arrabalero.

Finalmente se ofrecerá un brindis para celebrar este encuentro de escritores, músicos y público, que integra la agenda oficial del Bicentenario Argentino.

El Taller Literario El Aleph fue declarado 'De Interés Cultural' y cuenta con los auspicios de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, el Instituto Cultural de Bahía Blanca y el Concejo Deliberante de esta ciudad. También adhieren a esta presentación el Fondo Nacional de las Artes y la revista Sobre Vuelos.

La reunión tendrá lugar el viernes 30 de abril a la hora 20, en Anchorena 1.660 (Buenos Aires) con entrada libre y gratuita para todo público.

El 1 de mayo entre las 15 y las 19 hs. los autores firmarán ejemplares y dialogarán con el público en la Feria Internacional del Libro, stand de la Editorial Dunken, Pabellón Verde.

Muchas gracias por enriquecer estas actividades culturales con su presencia y colaborar con su difusión.
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Las contradicciones en la obra de Borges son el reflejo de lo que él consideraba una compleja realidad

“El lazo de la obra de Jorge Luis Borges en España y Argentina está teñido de contradicciones que son el reflejo de lo que él consideraba una compleja y contradictoria realidad”. Así lo ha afirmado María Kodama, presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, y viuda del escritor argentino, en una videoconferencia desde Buenos Aires durante la jornada “Lenguas y literaturas” del I Foro Editorial de Estudios Hispánicos y Americanistas que se celebra en Castellón, organizado por la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE).

Foto: Carlos Adampol.
Kodama abordó las relaciones de España y América en la obra de Jorge Luis Borges y se refirió a las contradicciones del escritor como algo “que nos da la imagen de todo ser humano: la complejidad” y recordó las propias palabras del argentino que afirmaba que “en literatura los contrarios se hermanan e imponen a la conciencia una sensación mixta”.


La viuda de Borges definió a la literatura como “el universo del arte a través de la palabra” e hizo un repaso por la vida y obra del escritor desde su adolescencia cuando se marchó a Europa “sin saber que descubriría un mundo diferente”. Así, resaltó que “la experiencia en Ginebra marcó su vida y su obra” y que posteriormente sus años en España signaron su etapa ultraísta “a partir de su relación con escritores como Jacobo Sureda Montaner, en las bohemias noches madrileñas, o con Rafael Cansinos-Assens a quien consideró su maestro”.

En este sentido, señaló que Borges aportó un significado “pragmático y teorético” a esta corriente “que termina con el choque psíquico de su retorno a Buenos Aires en donde pasa del ultraísmo al deseo de un arte que transmita la emoción desnuda”. Kodama destacó que en esta etapa Borges “trata de recuperar su ciudad y su país y forjar su lengua” y citó al escritor al plantear que no existe diferencia en el habla de España y América “sólo la entonación y las connotaciones suficientes para oír la patria, la obligación de cada uno es dar su voz”. Kodama resaltó que a pesar de poder escribir en inglés Borges decía que su destino era la lengua castellana y remarcó su admiración por Cervantes, Quevedo y Machado.

Por otra parte la viuda del escritor dijo que él no sólo amaba los libros como objeto sino como lector y contó cómo ellos muestran la forma en que leía y su concentración “los libros de la biblioteca de Borges tienen anotaciones en la página del comienzo y la del final y cuando tenía que escribir un cuento recurría a sus notas que recordaba perfectamente en qué parte estaban, esas notas son el plano del alma de esa persona y de su inteligencia y la esencia de su propia literatura”, reflexionó. De este modo resaltó la “generosidad de Borges en su propia obra en la que incita a ir hacia otros autores y hacia obras de otros países” en lo que consideró es “una literatura única que ha cambiado el rumbo de la lengua castellana”.

Kodama se refirió también a la capacidad de Borges de conectar con la ciencia a través de la literatura, a su pasión por la ética como género literario y a su admiración por la utopía socialista inspirada en la Revolución del 17.

Finalmente, se refirió a la tarea que realiza la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y destacó la inauguración del Museo de Borges en Buenos Aires “que cambia su contenido cada seis meses convirtiéndose en un museo vivo”. Anunció, además, que próximamente se abrirá en España una sede de la Fundación.

La intervención en el Foro de quien fuera estudiante, secretaria y esposa de Borges ha sido un aporte fundamental a este Congreso que no podía dejar de abordar la obra de uno de los mejores escritores iberoamericanos del siglo XX y que se reafirma como un encuentro transatlántico entre España y América para ampliar los lazos que unen estas culturas a través de la lengua y el conocimiento.
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Borges, el preferido por los traductores árabes entre los autores argentinos

Dos cuentos de Borges, "La busca de Averroes" y "El Libro de Arena" son, además, los únicos que han sido traducidos en tres ocasiones al árabe, de acuerdo con el catálogo, que incluye más de medio centenar de obras de dieciocho autores argentinos.

La bibliografía de autores argentinos traducidos al árabe fue elaborada por el hispanista Zidan Abdel-Halim Zidan, quien destacó la calidad de los traductores y los retos que han tenido que afrontar, "porque proliferan modismos y frases hechas".

El estudio ha podido rescatar la existencia de 56 obras distintas de 18 autores argentinos que se pueden leer en árabe en nueve países, gracias al trabajo de 49 traductores, 20 de ellos egipcios.

En ese catálogo, Borges domina, porque tiene veinte obras traducidas, la mayoría cuentos. Es seguido por Julio Cortázar, con ocho, Adolfo Bioy Casares, con tres, y Ernesto Sábato y José Hernández, con dos cada uno, entre otros autores.

En la presentación de la bibliografía, el embajador argentino, Luis Enrique Cappagli, destacó que el proyecto está inscrito en las actividades culturales con motivo del bicentenario del primer Gobierno argentino, formado el 25 de mayo del 1810.

"Este es un primer paso, y esperamos que en el futuro haya nuevos listados de escritores provenientes de otros países de lengua castellana", agregó el diplomático La iniciativa forma parte de las gestiones previas a la participación de Argentina como invitada de honor en la próxima Feria Internacional del Libro de Fráncfort, que se celebrará en octubre.

Existe un programa argentino, anunciado el 3 de febrero del 2009, que busca promocionar la traducción de obras argentinas en distintos idiomas, pero no había información sobre las traducidas al árabe, razón por la cual se decidió encargar la bibliografía a Zidan.

El estudio fue presentado en la sede del Instituto Cervantes de El Cairo, cuyo director, Javier Ruiz, destacó que los libros árabes "no suelen viajar entre los países" de la región, por lo que destacó el esfuerzo que representa el catálogo presentado hoy.

"Si no sabemos los libros que viajan de una lengua a otra, no sabemos la influencia que llegan a tener", agregó Ruiz. EFE
Fuente: http://www.abc.es/
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Los últimos días de Borges

Estas conversaciones fueron recogidas por Bioy en Borges, un diario de 1663 páginas. Allí se cuenta cómo leían, escribían, tachaban y teorizaban estos dos gentlemen de las pampas.


Septiembre 17 del 85. JLB: Un poeta turco inventó una buena metáfora para la erección. Por lo menos en la traducción inglesa me pareció bien. Upright blood: sangre erguida. Está bien, es breve. Bioy: To the point. JLB: Sí, to the point. No es fácil inventar nuevas metáforas para cosas tan viejas.

Noviembre 5/85. Borges está muy bien. Camina sólo, sin apoyarse en nadie. El médico le dijo que sus problemas de circulación no tenían cura pero le recetó un paliativo, un cognac en las mañanas. JLB: Espero que esto no sea el comienzo de un alcoholismo crepuscular.

Martes, noviembre 25/85. Encuentra rara la expresión “valle de lágrimas”. “Sería más lógico río de lágrimas, ¿no?”. Cuenta que está esperando los resultados de unos exámenes médicos que no prometen nada bueno.

Lunes, 11 de enero del 86. JLB: Lo poético es misterioso. No depende tanto del sentido como de la cadencia y del sonido. Bioy: El sentido, aunque no se entienda del todo, debe acompañar, porque negativamente cuenta.

En el curso de ese mes trabajó duro con dos secretarios ordenando facturas y manuscritos, visitó notarías, cambió su testamento, habló con los editores, quemó miles de versos y se casó en Asunción con María Kodama. El 29 viajó a Ginebra contraviniendo las indicaciones de su médico, que lo previno: “El frío de Europa no es bueno para usted”. Tanto da morir aquí o allá, respondió él.

Viernes, 14 de febrero. Ferrari está preocupado por la falta absoluta de noticias de Borges.

Lunes, 12 de mayo. Cuando íbamos a desayunar sonó el teléfono. Silvia atendió. Adiviné que hablaba con María Kodama. Le preguntó cuándo volvían pero María no contestó. Pasame a Adolfo, pidió. Pasé y hablamos sobre derechos de autor para no hablar de temas patéticos. Me dijo que Borges no estaba bien, que oía mal. “Hablale en voz alta”. Apareció la voz de Borges y le pregunté cómo estaba. “Regular nomás”, respondió. Quiero verte, le dije. “No voy a volver nunca más”, contestó con una voz extraña y la conversación se cortó. Estaba llorando, dijo Silvia. Creo que sí. Creo que llamó para despedirse.

Sábado, 14 de junio. Un joven con cara de pájaro se me acercó en un quiosco de Ayacucho y Alvear y me dijo: “Falleció Borges. Esta tarde murió en Ginebra”. Seguí mi camino sintiendo que eran mis primeros pasos en un mundo sin Borges. Que a pesar de verlo tan poco últimamente, yo no había perdido la costumbre de pensar: Tengo que contarle esto. Esto le va a gustar. Esto le va a parecer una estupidez… Irse a morir a una ciudad lejana tal vez no sea tan inexplicable. Cuando me he sentido muy enfermo, me encierro: como si la enfermedad y la muerte fueran vergonzosas, algo que uno debe ocultar.

Febrero del 87. María Kodama es una mujer extraña. Acusaba a Borges por cualquier motivo. Lo castigaba con silencios (recuérdese que Borges era ciego). Lo celaba. Se ponía furiosa ante la devoción de sus admiradores. Se impacientaba con sus lentitudes.

1989. Me consuelo pensando que Borges no murió solo. Estaba con María y dos amigos, Bernès y Bianciotti. Bernès me refirió que Borges sintió la muerte quince días antes: “Ha llegado. Está aquí”. Le pregunté si la había descrito. “Sí, dijo que era algo externo, rígido y frío”. Luego se repuso un poco y Bernès lo grabó cantando La morocha y otros tangos. En la grabación, Borges ríe con la risa de siempre.

Hacia el final, Bernès le leyó el cuento Ulrica. Borges comentó: “Soy un escritor”. Murió recitando el padre nuestro. Lo dijo en anglosajón, en inglés antiguo, en inglés, en francés y en español… “por si acaso”, explicó con una sonrisa débil.

Murió en una casa alquilada cerca de la Grande Rue. Estaba muy contento en esa casa y dijo que le hubiera gustado vivir allí cuando era joven y vivía cerca de la iglesia rusa. La casa no tiene número; la calle no tiene nombre pero tiene llave, que es también la de la casa
Por: Julio César Londoño
***** enviado por: Alexander Jesus Rozo
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Cristo en la Cruz-- Jorge Luis Borges

Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.

Los tres maderos son de igual altura.

Cristo no está en el medio. Es el tercero.

La negra barba pende sobre el pecho.

El rostro no es el rostro de las láminas.

Es áspero y judío. No lo veo

y seguiré buscándolo hasta el día

último de mis pasos por la tierra.

El hombre quebrantado sufre y calla.

La corona de espinas lo lastima.

No lo alcanza la befa de la plebe

que ha visto su agonía tantas veces.

La suya o la de otro. Da lo mismo.

Cristo en la cruz. Desordenadamente

piensa en el reino que tal vez lo espera,

piensa en una mujer que no fue suya.

No le está dado ver la teología,

la indescifrable Trinidad, los gnósticos,

las catedrales, la navaja de Occam,

la púrpura, la mitra, la liturgia,

la conversión de Guthrum por la espada,

la Inquisición, la sangre de los mártires,

las atroces Cruzadas, Juana de Arco,

el Vaticano que bendice ejércitos.

Sabe que no es un dios y que es un hombre

que muere con el día. No le importa.

Le importa el duro hierro de los clavos.

No es un romano. No es un griego. Gime.

Nos ha dejado espléndidas metáforas

y una doctrina del perdón que puede

anular el pasado. (Esa sentencia

la escribió un irlandés en una cárcel.)

El alma busca el fin, apresurada.

Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.

Anda una mosca por la carne quieta.

¿De qué puede servirme que aquel hombre

haya sufrido, si yo sufro ahora?

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Tres versiones de Judas:Jorge Luis Borges

There seemed a certainity in degradation.
-T. E. Lawrence: Seven Pillars of Wisdom, ciii

En el Asia Menor o en Alejandría, en el segundo siglo de nuestra fe, cuando Basílides publicaba que el cosmos era una temeraria o malvada improvisación de ángeles deficientes, Niels Runeberg hubiera dirigido, con singular pasión intelectual, uno de los coventículos gnósticos. Dante le hubiera destinado, tal vez, un sepulcro de fuego; su nombre aumentaría los catálogos de heresiarcas menores, entre Satornilo y Carpócrates; algún fragmento de sus prédicas, exonerado de injurias, perduraría en el apócrifo Liber adversus omnes haereses o habría perecido cuando el incendio de una biblioteca monástica devoró el último ejemplar del Syntagma. En cambio, Dios le deparó el siglo veinte y la ciudad universitaria de Lund. Ahí, en 1904, publicó la primera edición de Kristus och Judas; ahí, en 1909, su libro capital Den hemlige Frälsaren. (Del último hay versión alemana, ejecutada en 1912 por Emili Schering; se llama Der heimliche Heiland.)

Antes de ensayar un examen de los precitados trabajos, urge repetir que Nils Runeberg, miembro de la Unión Evangélica Nacional, era hondamente religioso. En un cenáculo de París o aun en Buenos Aires, un literato podría muy bien redescubir las tesis de Runeberg; esas tesis, propuestas en un cenáculo, serían ligeros ejercicios inútiles de la negligencia o de la blasfemia. Para Runeberg, fueron la clave que descifra un misterio central de la teología; fueron materia de meditación y análisis, de controversia histórica y filológica, de soberbia, de júbilo y de terror. Justificaron y desbarataron su vida. Quienes recorran este artículo, deben asimismo considerar que no registra sino las conclusiones de Runeberg, no su dialéctica y sus pruebas. Alguien observará que la conclusión precedió sin duda a las “pruebas”. ¿Quién se resigna a buscar pruebas de algo no creído por él o cuya prédica no le importa?

La primera edición de Kristus och Judas lleva este categórico epígrafe, cuyo sentido, años después, monstruosamente dilataría el propio Nils Runeberg: No una cosa, todas las cosas que la tradición atribuye a Judas Iscariote son falsas (De Quincey, 1857). Precedido por algún alemán, De Quincey especuló que Judas entregó a Jesucristo para forzarlo a declarar su divinidad y a encender una vasta rebelión contra el yugo de Roma; Runeberg sugiere una vindicación de índole metafísica. Hábilmente, empieza por destacar la superfluidad del acto de Judas. Observa (como Robertson) que para identificar a un maestro que diariamente predicaba en la sinagoga y que obraba milagros ante concursos de miles de hombres, no se requiere la traición de un apóstol. Ello, sin embargo, ocurrió. Suponer un error en la Escritura es intolerable; no menos tolerable es admitir un hecho casual en el más precioso acontecimiento de la historia del mundo. Ergo, la traición de Judas no fue casual; fue un hecho prefijado que tiene su lugar misterioso en la economía de la redención. Prosigue Runeberg: El Verbo, cuando fue hecho carne, pasó de la ubicuidad al espacio, de la eternidad a la historia, de la dicha sin límites a la mutación y a la carne; para corresponder a tal sacrificio, era necesario que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno. Judas Iscariote fue ese hombre. Judas, único entre los apóstoles, intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito de Jesús. El Verbo se había rebajado a mortal; Judas, discípulo del Verbo, podía rebajarse a delator (el peor delito que la infamia soporta) y ser huésped del fuego que no se apaga. El orden inferior es un espejo del orden superior; las formas de la tierra corresponden a las formas del cielo; las manchas de la piel son un mapa de las incorruptibles constelaciones; Judas refleja de algún modo a Jesús. De ahí los treinta dineros y el beso; de ahí la muerte voluntaria, para merecer aun más la Reprobación. Así dilucidó Nils Runeberg el enigma de Judas.

Los teólogos de todas las confesiones lo refutaron. Lars Peter Engström lo acusó de ignorar, o de preterir, la unión hipostática; Axel Borelius, de renovar la herejía de los docetas, que negaron la humanidad de Jesús; el acerado obispo de Lund, de contradecir el tercer versículo del capítulo 22 del Evangelio de San Lucas.

Estos variados anatemas influyeron en Runeberg, que parcialmente reescribió el reprobado libro y modificó su doctrina. Abandonó a sus adversarios el terreno teológico y propuso oblicuas razones de orden moral. Admitió que Jesús, «que disponía de los considerables recursos que la Omnipotencia puede ofrecer», no necesitaba de un hombre para redimir a todos los hombres. Rebatió, luego, a quienes afirman que nada sabemos del inexplicable traidor; sabemos, dijo, que fue uno de los apóstoles, uno de los elegidos para anunciar el reino de los cielos, para sanar enfermos, para limpiar leprosos, para resucitar muertos y para echar fuera demonios (Mateo 10: 7-8; Lucas 9: 1). Un varón a quien ha distinguido así el Redentor merece de nosotros la mejor interpretación de sus actos. Imputar su crimen a la codicia (como lo han hecho algunos, alegando a Juan 12: 6) es resignarse al móvil más torpe. Nils Runeberg propone el móvil contrario: un hiperbólico y hasta ilimitado ascetismo. El asceta, para mayor gloria de Dios, envilece y mortifica la carne; Judas hizo lo propio con el espíritu. Renunció al honor, al bien, a la paz, al reino de los cielos, como otros, menos heroicamente, al placer1. Premeditó con lucidez terrible sus culpas. En el adulterio suelen participar la ternura y la abnegación; en el homicidio, el coraje; en las profanaciones y la blasfemia, cierto fulgor satánico. Judas eligió aquellas culpas no visitadas por ninguna virtud: el abuso de confianza (Juan 12: 6) y la delación. Obró con gigantesca humildad, se creyó indigno de ser bueno. Pablo ha escrito: El que se gloria, gloríese en el Señor (I Corintios 1: 31); Judas buscó el Infierno, porque la dicha del Señor le bastaba. Pensó que la felicidad, como el bien, es un atributo divino y que no deben usurparlo los hombres2.

Muchos han descubierto, post factum, que en los justificables comienzos de Runeberg está su extravagante fin y que Den hemlige Frälsaren es una mera perversión o exasperación de Kristus och Judas. A fines de 1907, Runeberg terminó y revisó el texto manuscrito; casi dos años transcurrieron sin que lo entregara a la imprenta. En octubre de 1909, el libro apareció con un prólogo (tibio hasta lo enigmático) del hebraísta dinamarqués Erik Erfjord y con este pérfido epígrafe: En el mundo estaba y el mundo fue hecho por él, y el mundo no lo conoció (Juan 1: 10). El argumento general no es complejo, si bien la conclusión es monstruosa. Dios, arguye Nils Runeberg, se rebajó a ser hombre para la redención del género humano; cabe conjeturar que fue perfecto el sacrificio obrado por él, no invalidado o atenuado por omisiones. Limitar lo que padeció a la agonía de una tarde en la cruz es blasfematorio3. Afirmar que fue hombre y que fue incapaz de pecado encierra contradicción; los atributos de impeccabilitas y de humanitas no son compatibles. Kemnitz admite que el Redentor pudo sentir fatiga, frío, turbación, hambre y sed; también cabe admitir que pudo pecar y perderse. El famoso texto Brotará como raíz de tierra sedienta; no hay buen parecer en él, ni hermosura; despreciado y el último de los hombres; varón de dolores, experimentado en quebrantos (Isaías 53: 2-3), es para muchos una previsión del crucificado, en la hora de su muerte; para algunos (verbigracia, Hans Lassen Martensen), una refutación de la hermosura que el consenso vulgar atribuye a Cristo; para Runeberg, la puntual profecía no de un momento sino de todo el atroz porvenir, en el tiempo y en la eternidad, del Verbo hecho carne. Dios totalmente se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas.

En vano propusieron esa revelación las librerías de Estocolmo y de Lund. Los incrédulos la consideraron, a priori, un insípido y laborioso juego teológico; los teólogos la desdeñaron. Runeberg intuyó en esa indiferencia ecuménica una casi milagrosa confirmación. Dios ordenaba esa indiferencia; Dios no quería que se propalara en la tierra Su terrible secreto. Runeberg comprendió que no era llegada la hora: Sintió que estaban convergiendo sobre él antiguas maldiciones divinas; recordó a Elías y a Moisés, que en la montaña se taparon la cara para no ver a Dios; a Isaías, que se aterró cuando sus ojos vieron a Aquel cuya gloria llena la tierra; a Saúl, cuyos ojos quedaron ciegos en el camino de Damasco; al rabino Simeón ben Azaí, que vio el Paraíso y murió; al famoso hechicero Juan de Viterbo, que enloqueció cuando pudo ver a la Trinidad; a los Midrashim, que abominan de los impíos que pronuncian el Shem Hamephorash, el Secreto Nombre de Dios. ¿No era él, acaso, culpable de ese crimen oscuro? ¿No sería ésa la blasfemia contra el Espíritu, la que no será perdonada (Mateo 12: 31)? Valerio Sorano murió por haber divulgado el oculto nombre de Roma; ¿qué infinito castigo sería el suyo, por haber descubierto y divulgado el horrible nombre de Dios?

Ebrio de insomnio y de vertiginosa dialéctica, Nils Runeberg erró por las calles de Malmö, rogando a voces que le fuera deparada la gracia de compartir con el Redentor el Infierno.

Murió de la rotura de un aneurisma, el primero de marzo de 1912. Los heresiólogos tal vez lo recordarán; agregó al concepto del Hijo, que parecía agotado, las complejidades del mal y del infortunio.

1. Borelius interroga con burla: ¿Por qué no renunció a renunciar? ¿Por qué no a renunciar a renunciar?

2. Euclydes da Cunha, en un libro ignorado por Runeberg, anota que para el heresiarca de Canudos, Antonio Conselheiro, la virtud «era una casi impiedad». El lector argentino recordará pasajes análogos en la obra de Almafuerte. Runeberg publicó, en la hoja simbólica Sju insegel, un asiduo poema descriptivo, El agua secreta; las primeras estrofas narran los hechos de un tumultuoso día; las últimas, el hallazgo de un estanque glacial; el poeta sugiere que la perduración de esa agua silenciosa corrige nuestra inútil vio-lencia y de algún modo la permite y la absuelve. El poema concluye así: El agua de la selva es feliz; podemos ser malvados y dolorosos.

3. Maurice Abramowicz observa: “Jésus, d'aprés ce scandinave, a toujours le beau rôle; ses déboires, grâce à la science des typographes, jouissent d'une réputabon polyglotte; sa résidence de trente-trois ans parmi les humains ne fut en somme, qu'une villégiature”. Erfjord, en el tercer apéndice de la Christelige Dogmatik refuta ese pasaje. Anota que la crucifixión de Dios no ha cesado, porque lo acontecido una sola vez en el tiempo se repite sin tregua en la eternidad. Judas, ahora, sigue cobrando las monedas de plata; sigue besando a Jesucristo; sigue arrojando las monedas de plata en el templo; sigue anudando el lazo de la cuerda en el campo de sangre. (Erlord, para justificar esa afirmación, invoca el último capítulo del primer tomo de la Vindicación de la eternidad, de Jaromir Hladík).

FIN
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Biografía

"Autor contemporáneo Argentino que goza de mayor fama internacional ". Hijo de Jorge Guillermo Borges profesor y escritor y de Leonor Acevedo Haedo. Nació en Buenos Aires, el 24 de Agosto de 1899. El 4 de Marzo de 1901, nace su hermana, Norah, compañera de juegos con la que no peleaba nunca y con la que compartió sus miedos infantiles. Su padre a menudo le recitaba poesías en inglés; " idioma que se alternaba en el hogar con el español por la influencia de su abuela paterna Haslam Arnet ( inglesa )" , de Swiburne y de Keats, sus preferidos. La madre Leonor, afirmaba que fue su marido quien guió a su hijo en los gustos literarios; poseían la misma inteligencia, el mismo tipo de " humour " y conversaban de literatura mano a mano, desde que Jorge fue muy joven. El chico aprendió a leer en inglés y más tarde en Castellano, pero ni él ni su hermana fueron a la escuela, después de recibir en su hogar la instrucción que le imparte una institutriz inglesa, ingresó en el cuarto grado de la escuela primaria del Estado. El inglés fue el idioma de su infancia y en 1908 tradujo " El Príncipe Feliz ", de Oscar Wilde. Viajó luego a Europa con su familia, donde visitó París y se instaló en Ginebra, Suiza, donde los niños realizarían sus estudios refugiándose de la guerra. Estuvo luego en Francia, Alemania y España donde se inició como poeta y unió al grupo de los ultraístas, cuyo movimiento difundió en la Argentina. En 1922 funda la revista " Proa ", junto con González Lanuza, Macedonio Fernández y Norah Lange. De regreso en Buenos Aires se entregó a la poesía, dentro del movimiento ultraísta porteño, y publicó su primera colección Fervor de Buenos Aires ( 1923 ) y más tarde Cuaderno de San Martín. Integró el grupo literario Martín Fierro y participó en varias revistas. Transitó luego al relato y al ensayo corto y dio a conocer su Historia Universal de la Infamia ( 1935 ), que llamó poderosamente la atención del público literario por la novedad de los ensayos y la agudeza de los razonamientos, características que habría de conservar en su prosa para siempre. Dentro de esta línea publicó más tarde dos importantes colecciones de cuentos, Ficciones ( 1944 ) y El Aleph ( 1949 ). Fue más tarde profesor de literatura inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras y se lo designó director de la Biblioteca Nacional ese mismo año. Obtuvo el " Prix International des Editeurs " en 1961, compartido con el escritor irlandés Samuel Beckett. Viajó por Europa y América dictando cursos y conferencias en numerosas universidades e instituciones culturales del país y del extranjero. Continuó publicando cuentos, poesías y ensayos en diversas revistas y diarios, que compiló más tarde en otros volúmenes. En 1946, al asumir Perón el gobierno, elegido en elecciones realizadas en ese año, es transferido en julio por el intendente Emilio Siri de su puesto de bibliotecario al de inspector de pollos, gallinas y conejos en las ferias municipales. Se trataba de una humillante venganza por su decidida oposición al peronismo. Borges renuncia y sigue dando conferencias (siempre vigiladas por policías o pesquisas del gobierno peronista) en el Instituto de Cultura Inglesa para ganarse la vida. Borges ha sido recompensado en su país y en el extranjero con un gran número de distinciones; entre ellas podemos nombrar: el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, que fue creado especialmente para él; de la cual fue presidente desde 1950 a 1953, el Primer Premio Nacional de Literatura ( 1956 ), el Premio Alfonso Reyes de México, el Premio Interamericano de Literatura Matarazzo Sobrinho de Brasil, en 1965 el embajador de Italia le entrega la medalla de oro del IX Premio de Poesía de la ciudad de Florencia, en 1966 recibe de la comuna de Milán el IX Premio Internacional Madonnina, el 22 de Mayo de 1968 el embajador de Italia le entrega las insignias de la Orden del Mérito de la República Italiana en el grado de Gran Oficial, a fines de Agosto de 1976 el gobierno de Chile lo condecora con la orden al mérito Bernardo O' Higgins en el grado de Gran Cruz, en Agosto de 1979 recibe de la República de Santo Domingo el premio denominado Canoabo de oro, el 3 de Junio de 1981 recibe en Cambridge (E.E.U.U) el doctorado Honoris de la Universidad de Harvard, a fines del mismo mes se le otorga el Doctorado Honoris Causa en Letras de la Universidad de Puerto Rico, fue designado doctor " honoris " causa de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Universidad de Michigan (E.E.U.U ), etc. Desde 1962 fue miembro de la Academia Argentina de Letras. Su nombre fue propuesto varias veces para el Premio Nobel de Literatura. Sus obras se han traducido a veintiún idiomas. Como narrador, es considerado uno de los grandes cuentistas de la literatura universal. Sus obras han influido en escritores de todas las latitudes. Trabajaron en conjunto con Adolfo Bioy Casares, bajo el nombre de Bustos Domecq. Algunas de sus obras fueron: Dos fantasías memorables (1946 ); Seis problemas para don Isidro Parodi ( 1942 ); Cuentos breves y extraordinarios ( 1955 ) y algunos más. En 1973, la Municipalidad de Buenos Aires, lo declara ciudadano ilustre.A causa de su creciente ceguera, que motivó múltiples operaciones, se le prohibe leer y escribir, órdenes que son cumplidas por su madre y amigos. Finalmente, el 14 de junio de 1986 muere a sus 87 años en Ginebra. Obras LOS CUENTOS DE BORGES Aunque la poesía de Borges es digna de elogio, su fama internacional se debe a sus cuentos y ensayos. Se ha dicho que nadie en lengua española moderna ha creado como él un estilo " tan estilo ". En efecto, su personalidad artística se respalda no sólo en una temática novedosa, sino también en una técnica y en un estilo literario propio. Sus temas son en general de procedencia libresca, en cuanto parecen suscitados por lecturas del autor, quien una vez tomado el asunto en sus manos les da una perspectiva y una derivación originales, y convierte así, esa materia erudita y muerta, en un asunto de vitalidad e interés actuales. FICCIONES DE BORGES La infatigable oriqinalidad de Jorqe Luis Borges encuentra en este libro oportunidad de amplio lucimiento. Ficciones dio lugar en su momento a la enjundiosa admiración de la crítica sobre él, poco pueden agregar estás líneas que no buscan presentar al libro, sino simplemente repetir que Ficciones es imprescindible en la actualidad para juzgar la literatura contemporánea. El crítico y humanista Roger Caillois ha pronunciado palabras definitivamente consaqratorias: "Actualmente puede decirse sin paradoja que Borges es más conocido, más admirado y, sobre todo, más estudiado en las márgenes del Sena que en las del Río de la Plata." Traducido a varios idiomas, Ficciones fue galardoneado en 1961 con el Premio Internacional otorgado a los editores de Francia, EE.UU., lnqlaterra, ltalia, Alemania y España. A la edición primitiva, Borges agregó tres cuentos: El Fin, La Secta del Fénix y El Sur. Vuelven, pues, de nuevo a manos del lector Funes el memorioso, El jardín de senderos que se bifurcan, Tlón, Ugbar, Orbis Tertius. Con cada uno de los cuentos de Ficciones podría hacerse una selección por separado que incluyera los mejores del género. Todos pertenecen a la clásica categoría de las piezas antológicas. Medido y filoso, el estilo de Borges describe con acertada rapidez, la nota humorística de Pierre Menar, autor del Quijote, o el suspenso matemático de La muerte y la brújula, o la penetrada filosofía de El Sur; sin hablar de la Biblioteca de Babel, página premonitora y lúcida del actual director de la Biblioteca Nacional. LA COSMOVISIÓN DE BORGES Hay un trasfondo filosófico en todos ellos que se refleja en su concepción peculiar del tiempo, el espacio, la muerte, el infinito, la existencia humana y el mundo. Borges toma el mundo existente y real como si fuera una alucinación o una idealización dentro de la cual vivimos, sin darnos cuenta. La muerte es para él la clave de la vida y cada uno tiene su vida personal. El destino humano es incomprensible para el ser humano, y la vida se repite con nosotros simétricamente, es un inexplicable laberinto de destinos: el destino es como otra persona que llevamos dentro de nosotros mismos. El tiempo es un eterno retorno, un regreso hacia el infinito que se repite constantemente. Borges, debe toda esta concepción a su constante lectura de los filósofos. TÉCNICA Y ESTILO Aunque Borges se inició poéticamente con temas de repercusión popular, como la ciudad de Bs.As., sus calles, patios, compadritos, etc.; parece haber renunciado a esta modalidad ya que sus cuentos son materia literaria para otro tipo de público. Se requiere una erudición particular para poder entender a fondo el simbolismo de ellos, y esta erudición no siempre está al alcance de todos. Los géneros preferidos del escritor fueron el cuento fantástico, de contenido metafísico desarrollado dentro de una estructura algo parecida a la del relato policial, el tiempo y lo intemporal, la paradoja, la naturaleza, etc. Sus cuentos como sus relatos y sus poesías, son de una arquitectura estructural muy bien pensada, lógicamente desarrollados, y escritos con una economía de recursos certeramente planeada. Nada sobra en ellos, pero nada falta. Escribe lo estrictamente necesario para decir lo que tiene que narrar, y no se excede en ningún momento. Su estilo es otra de la novedades. Se ha dicho que sus ensayos y sus cuentos constituyen una serie de problemas literarios y filosóficos que , introduce con brevedad y resuelve con gracia y elegancia. OTRAS DE SUS OBRAS SON: " Poesía y Prosa "; El hacedor ( 1960 ); Elogio de la Sombra ( 1969 ); El Oro de los Tigres ( 1972 ). " Ensayos "; Inquisiciones ( 1925 ); El tamaño de mi Esperanza ( 1926 ); Evaristo Carriego ( 1930 ); Aspectos de la Literatura Gauchesca ( 1950 ); Otras Inquisiciones ( 1952 ); Borges Oral ( 1979 ); Historia de la Eternidad ( 1936 ); Libro de los Sueños ( 1976 ); Nueve Ensayos Dantescos ( 1982 ); Prólogos ( 1975 ), y algunos más. " Ficción "; El Jardín de Senderos que se Bifurcan ( 1941 ); La muerte y la Brújula ( 1951 ); El Libro de los Seres Imaginarios ( 1968 ); El Libro de Arena ( 1975 ) y Rosa y Azul ( 1977 ).

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