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Jorge Luis Borges es una inagotable fuente de sorpresas.Sus Obras, sus pensamientos, su particular idiosincracia,en este jardín de senderos que se bifurcan

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Resumen de El Aleph

Jorge Luis Borges

INTRODUCCIÓN
El poder de la escritura, radica en su capacidad de recrear un mundo o varios; de contar una historia o varias; de hacernos participes de emociones ajenas y de cuestionarnos nuestra realidad inmediata. De esta forma, los autores, principalmente de novela y cuento, (sin olvidar el poder periodístico de la palabra) nos han legado su personal concepción del mundo transmitido exclusivamente con letras y signos. Jorge Luis Borges es un caso insólito de la literatura universal. Su apuesta radica, por su genio y creatividad, en lecturas múltiples de una sola obra. Para Borges, todos los actos suceden al mismo tiempo y en el mismo lugar. Por ello, el autor se obsesiona con sus personajes principales: La otredad es decir el mundo que, sin darnos cuenta, cohabita con el nuestro, el tiempo, el espacio, las matemáticas, el pasado, presente y futuro, los laberintos, los enigmas, las citas culteranas al lado de las apócrifas, la religión y la ciencia, los sueños, y los juegos mentales conforman la compleja lectura de Borges. Sus constantes siempre serán las mismas. Estos son los ingredientes de los diecisiete cuentos que conforman El Aleph, libro que desde su aparición en 1949 ha desatado numerosos estudios en todas partes del mundo.

En El Aleph, el autor puede comenzar a narrar una historia y terminar en otra, se cita cual personaje testigo de sus cuentos, nos habla de bibliotecas salidas de su imaginación y rompe completamente con la tradición narrativa contemporánea. Su lectura es un doble reto: a las neuronas y a la imaginación. Las siguientes, son interpretaciones y acercamientos a estos 17 cuentos en busca del argumento de esa vorágine inquieta y culta.

RESUMEN

El Inmortal

El testimonio de un hombre que habla de un río que “purifica de la muerte” y la existencia de una ciudad habitada por inmortales, es el detonante para que alguien más, se decida a encontrarla. En Roma se le advierte: “Dilatar la vida de los hombres era dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes”. Al hombre, le son proporcionados doscientos soldados, recluta a varios mercenarios y se lanza a su empresa. Durante el camino, aparece la desesperación y los motines. El hombre huye acompañado de unos cuentos fieles y, herido, duerme y sueña con un laberinto. Al desenredarse –no habla de despertar- de la pesadilla, el hombre encuentra la ciudad de los inmortales y a sus habitantes: Los trogloditas. Alentado por la sed, el hombre bebe de un agua oscura y cae en un sueño profundo no sin pronunciar, inexplicablemente, unas palabras en griego. Éste hombre, militar del imperio Romano, se recupera y dirige sus pasos a la ciudad de los inmortales. Los trogloditas, que no pronuncian palabras, lo dejan ir en paz. La ciudad de los inmortales, es descrita con cámaras y pasillos, arquitectura simétrica y sin fin. A su salida de la ciudad de los inmortales, el hombre intenta conversar con un troglodita a quien puso el nombre de Argos –nombre del perro de Ulises de La Odisea- Al troglodita le cuesta trabajo hablar griego, pero sabía quien era Argos a pesar de que hablaban de un relato contado cien mil años atrás. El hombre tiene que encontrar el agua que lo devolverá a su condición de mortal. Antes nos hablará de sus numerosas experiencia. El cuento termina con una serie de citas que tildan a ésta historia de falsa pero el autor mantiene sus dudas.

El muerto

El relato nos cuenta la historia de Benjamín Otálora quien luego de darle muerte a un enemigo, parte en busca de Azevedo Bandeira. Esa noche, en un altercado, desvía una puñalada dirigida precisamente a Bandeira. Bandeira le propone a Otálora traer consigo una tropa. Éste acepta y parte con rumbo a Tacuarembó. Al año, Otálora se hace gaucho y aprende a manejar una hacienda. Se hace hombre de Bandeira y se sabe temido por ese hecho. Pronto, Otálora descubre que Bandeira se dedica al contrabando y desea ascender lo más pronto posible. Pasa otro año. Otálora atiende a un enfermo Bandeira, siente que sus ambiciones se verán pronto recompensadas. Otálora ambiciona el poder, el caballo y la mujer de Bandeira. Resuelve ganarse la amistad del capanga –guardaespaldas del patrón- y éste le promete ayudarlo en su planeado asenso. Otálora manda a la tropa y duerme con la mujer de Bandeira. En el último día en la vida de Benjamín Otálora se hace un descubrimiento. Muere a manos del capanga comprendiendo que desde un principio, su final había sido planeado.

Los teólogos

Un libro de una biblioteca de monjes se salva de un incendió. En él, se narra una enseñanza de Platón y que “todas las cosas recuperarán su estado anterior”. Un siglo después, se nos presentan a dos hombres: Juan de Panonia y Aureliano. Ambos sostienen diversas posturas con respecto a Dios y a las cosas. Además, se presenta a un grupo conocido como Los Histriones, quienes creen que todo hombre es en realidad dos hombres y que además, sus actos son directamente invertidos, es decir: mientras uno duerme, el otro está despierto, si uno es bueno el otro malo etc. Y así, estos teólogos se ocupan de los conceptos de Dios. Sin embargo, entre Juan de Panonia y Aureliano sucedía algo poco común, no sólo mantenían discrepancias sino que algo más allá de alguna manera los relacionaba. Juan de Panonia es acusado por el propio Aureliano de profesar corrientes herejes. Juan se defiende y mantiene sus ideas. Es acusado a morir en la hoguera. Aureliano presenció la ejecución y posteriormente, luego de profundas reflexiones sobre sus actos y los de su némesis, muere rodeado de un incendió. En el cielo, Dios recibe a Aureliano y a Juan de Panonia como a una sola persona.

Historia del guerrero y de la cautiva

Dos historias alejadas por el tiempo se cruzan. El guerrero Droctulft y una inglesa amiga de la abuela del autor. Droctulft se rebeló contra los suyos y se prestó a defender Roma. Su acto, más que de traición fue de un converso. Borges lee la historia de Droctulft y de inmediato el recuerdo de un relato de su abuela lo asalta. La abuela de Borges, inglesa exiliada, encuentra a otra paisana y ambas platican. El abuelo muere poco después y posteriormente, la abuela encuentra a su paisana bebiendo la sangre de una oveja degollada. Borges junta esos dos destinos. La del bárbaro que se presta a defender lo atacado y de la inglesa alejada de su país en un lugar extraño. La relación va más allá de lo terrenal.

Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)

Tadeo Isidoro Cruz, hijo de Isidora y de un hombre asesinado posteriormente con el cráneo partido. El gaucho Tadeo, cierta noche da muerte a un borracho. La policía lo sigue. Tadeo pelea a muerte y es atrapado y enlistado como soldado raso. Participó de muchas batallas y fue herido varias veces. Después lo encontramos casado y con un hijo. Luego, es nombrado sargento de la policía rural en el lugar mismo de su origen. El destino de Tadeo se acerca a él. Para Borges, el destino consta “de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es”. En 1870, Tadeo recibe la orden de atrapar a un asesino de dos víctimas. El hombre se defiende valientemente. Tadeo siente la impresión de que ese momento lo ha vivido con anterioridad. Tadeo desertó entonces del ejercito para unirse al rebelde Martín Fierro (Héroe nacional de Argentina)

Emma Zunz

El relato comienza cuando Emma Zunz, trabajadora en una fábrica textil, recibe una carta que notifica el suicidio de su padre. Emma recuerda entonces la confesión de que Aarón Loewenthal, antes gerente ahora dueño de la fábrica, es el ladrón. Lo anterior se lo afirmó su padre la última noche que se vieron. Emma medita un plan que piensa llevar a cabo. Llama a Loewenthal y le dice poseer información sobre la huelga que se gesta en su fábrica. Llegado el día, escoge a un hombre y se entrega a él. Piensa en su madre, en su padre, y en la humillación de la que alguna vez fue objeto. Una venganza metafísica esconde su acto. Emma camina para encontrarse con Loewenthal con la intención de matarlo, hecho que en efecto sucede, salvo que Emma no pudo decir el discurso que tenía preparado. Loewenthal murió sin saber su causa. Emma llama por teléfono y acusa a Loewenthal de haberla citado y al querer abusar de ella lo había matado. La historia increíble es creída pues todo lo relatado por Emma Zunz era cierto salvo las circunstancias “y uno o dos nombres propios”.

La casa de Asterión

El Asterión, acusado de soberbia y misantropía, vive en su hogar infinito. Reflexiona permanentemente pues nada más tiene que hacer salvo recibir cada nueve años a nueve hombres para que sean librados del mal. El Asterión espera a su redentor que quizá lo lleve a otra casa menos intrincada y con un fin. El laberinto del Asterión lo ha acompañado durante toda su existencia. Es todo lo que conoce.

El relato termina cuando Teseo da aviso de haber matado al Minotauro de Creta –nuestro Asterión-.

La otra muerte

Un narrador –desde luego el propio Borges- nos cuenta que recibió una carta dónde le notificaban, al final, de la muerte de don Pedro Damián. El narrador recordó haberlo visto en 1942 y su imagen... fantasmal... Pedro Damián era un veterano militar que había peleado en muchas batallas. Posteriormente, el narrador acudió con el coronel Tabares quien recuerda a un Pedro Damián que murió cobardemente en la batalla de Masoller. El narrador nos confiesa su intención de escribir un relato fantástico sobre el sitio de Masoller. Acude de nuevo a casa del coronel Tabares y encuentra a otro veterano militar que recuerda a un Pedro Damián que murió valientemente en la batalla de Entre Ríos. Tabares ya no recuerda al cobarde Pedro Damián. El asunto se complica cuando el narrador reencuentra a su amigo de la carta del principio, quien tampoco se acuerda de Pedro Damián. Dios es otro personaje más en este complicado cuento y concedió al cobarde redimirse en otra batalla. Al final el narrador duda de los recuerdos propios y ajenos e incluso de la existencia del mismo Pedro Damián.

Deutsches Requiem

Últimas reflexiones de un criminal nazi quien espera la hora de su ejecución. Lo notorio es su extrema inteligencia, amante de la música de Brahms, lector de Shakespeare, Nietzsche y Splenger. Su discurso, es su postura ante la vida, en la hora de su muerte.

La busca de Averroes

Averroes, un escribiente de ascendencia árabe, trabaja en un texto de Aristóteles y se detiene ante la aparición de dos palabras de dudoso significado: tragedia y comedia. Nadie, en el ámbito del Islam sabían su sentido. Luego de una discusión con varios colegas sabios, Averroes descubre a la comedía y a la tragedia en el Corán. Luego desaparece con su biblioteca. Al final, el autor explica su intención y relación con su propio personaje que bien pudo haber sido él mismo.

EL Zahir

El Zahir es una palabra que representa una moneda. Una moneda que llega a manos de Borges y lo remite a la muerte de una mujer de la cual estuvo enamorado: Teodelina Villar. El descubrimiento del narrador de todos los significados del la palabra Zahir lo perturban al grado de deshacerse de la moneda pues se intuye que atrás de aquel objeto se encuentra Dios.

La escritura de Dios

En una cárcel yace Tzinacán, mago de la pirámide de Qaholom. Un muro lo separa de un jaguar. El mago sabe que Dios escribió en algún lugar la solución para curar los males terrenales. Tzinacán recuerda desde su cautiverio sus andanzas en busca de aquella inscripción. Tal vez el jaguar mismo lo sea. Una noche, Tzinacán sueña que la arena lo cubre y que se encuentra dentro de otro sueño que a su vez se encierra en otro. El mago despierta y tiene una mística experiencia mientras es torturado. Tzinacán sabe las catorce palabras escritas por Dios y sabe que al pronunciarlas será todo poderoso. Tzinacán no las pronuncia para que el misterio muera con él.

Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto

Dunraven narra a su amigo Unwin, la muerte del rey Abenjacán el Bojarí a manos de su primo Zaid. Las causas permanecen en el misterio. El rey vivía en un laberinto y un negro acompañado de un león eran los principales aunque improbables sospechosos. Unwin duda de la narración de Dunraven. Esa noche, los amigos pernoctan en el laberinto. Pasados los días y luego de varias conjeturas, Unwin cita a Dunraven y resuelve el caso. La necesidad de Zaid al matar al rey iba más allá de su desaparición; tenía que deshacerse del rey para tomar su lugar, aunque sea por un día.

Los dos reyes y los dos laberintos

Un rey de Babilonia manda a sus sabios proyectar un laberinto. Fue tan perfecto que nadie se atrevía a entrar. Los temerarios continúan perdidos. Cierto día, el rey recibe la visita del rey de Arabia y lo reta a entrar al laberinto. El rey de Arabia entra y por poco no haya la salida. Éste, le dice a su anfitrión que en su país existe un laberinto más complejo que con gusto le enseñará. Cuando regresó a sus tierras, juntó a su ejercito e invadió Babilonia. El rey es apresado y dejado por su homólogo en su laberinto: el desierto.

La espera

Un hombre llega a un lugar al cual no pertenece y toma una identidad que tampoco lo es. El señor Villari se mantiene al margen; no hace amistades, suele ir al cine y lee una sola sección del periódico. Procura no ser visto y de una simple discusión, se encierra cinco días por miedo a salir. Por las noches, soñaba que dos hombres y el verdadero Villari acudían a matarlo. En sus sueños se defendía con la pistola que mantenía guardada en la vigilia. Se calma y reconoce los síntomas del sueño. De modo que una noche, convencido de que dormía, se enfrentó a su sueño. La descarga de la pistola lo desmintió.

El hombre en el umbral

Disturbios suceden en una ciudad musulmana, por ello, las autoridades mandan a un hombre temido a poner orden, su nombre: David Alexander Glencairn. Pronto, la ciudad encontró paz. Tiempo después Glencairn desapareció. La posibilidad de un asesinato era palpable puesto que todos en la ciudad, parecían haber jurado guardar un secreto. Un juez es mandado a buscarlo y encuentra mentiras y versiones encontradas sobre el paradero de Glencairn. Un anciano narra que desde niño se busca al juez. Cuando terminó su narración, cientos de hombres y mujeres salieron de su casas pues festejaban que un hombre, acababa de dar muerte a Glencairn.

El Aleph

El narrador empieza por contar la muerte de Beatriz Viterbo y el profundo dolor que dejó en él y su familia. Cada año acudía a la casa de la extinta mujer para convivir con una agradable familia que bien lo recibía. Entre ellos, el primo de Beatriz, Carlos Argentino Daneri, quien comparte sus inquietudes literarias con el narrador. Pasado el tiempo, el narrador sospecha que Daneri pretende que él escriba el prólogo de su obra. Para ello tiene que acabar su poema en casa, junto a El Aleph. La primera definición que el narrador nos ofrece es: “uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos”. Daneri advierte que El Aleph es solamente suyo y que lo descubrió en su niñez. El narrador lo considera un loco y se muestra interesado en conocer a El Aleph. Daneri accede y lo lleva a su casa. Y ahí, mientras observaba uno de los tantos retratos de Beatriz, Borges le habla a su extinta amada. Daneri dicta unas precisas instrucciones para que Borges vea a El Aleph y éste, un tanto escéptico, las acata. Finalmente, Borges se encuentra con una esfera de dos o tres centímetros de diámetro donde todas las cosas suceden: Borges ha encontrado a El Aleph. Todo sucede al instante, todo el universo se refleja en El Aleph y El Aleph en todo el universo.

Seis meses después, la casa que ocultaba a El Aleph fue destruida. Danineri publico sus poemas y obtuvo incluso un premio nacional.

Recortes...
En Buenos Aires, el 24 de agosto de 1899, nace Jorge Luis Borges. Su obra comprende poesía, ensayos, cuentos y novelas policíacas. Su irrefrenable pasión por leer, lo llevó a un encierro mítico donde se confunde la realidad con la ficción y que influyo notablemente en toda su obra. Fue cesado de su puesto como director de la Biblioteca Nacional por Juan Domingo Perón. Su progresiva ceguera no le quitó su hambre de lectura. Todos sus textos abundan en citas y datos históricos. Sin embargo, Borges sabe que el mundo literario se alimenta del real y viceversa. Los dos mundos se tocan y es cuando la prosa de Borges adquiere significado. Su erudición es capaz de cuestionar la más abstracta de las definiciones. Para Borges, el tiempo es intemporal, la identidad sólo es conocida a medias y los enigmas están hechos para descifrase. Sus cuentos, breves pero saturados de información, requieren de varias lecturas pues, también son laberintos en busca de su salida. Su ambigüedad desconcierta pero fascina.Sus colaboraciones en la prensa argentina son recordadas, especialmente en el periódico Sur. Sus principales obras son: Ensayos; Inquisiciones 1925, El tamaño de mi esperanza 1926, Discusión 1932, Historia de la eternidad 1936 Martín Fierro 1953 y Elogio de la sombra 1969. Poesía: Obra poética 1923-1967 Antología personal 1961. Cuentos: Ficciones 1935-1944, Artificios 1944, El Aleph 1949, El libro de arena 1955, El hacedor 1960 y El Congreso 1971. Además, publicó bajo el seudónimo de Bustos Domecq, y en colaboración con Adolfo Bioy Casares varias novelas policiacas. Un modelo para la muerte 1946.

Por deseo propio, los restos de Borges descansan en Ginebra desde el 4 de junio de 1986.
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Borges dichos, reportajes e historias

Sobre sus libros
Mis amigos me dicen que mis cuentos son muy superiores a mis poesías, que soy un intruso en la poesía y no debería escribir versos, pero a mí me gustan los versos que escribo. Hay dos libros que me han granjeado alguna fama: Ficciones y El Aleph. Es decir, los libros de cuentos fantásticos; pero yo ahora no escribiría cuentos de ese tipo. Me parece que no están mal, pero es un género que me interesa poco ahora (o del cual me siento incapaz y por eso digo que me interesa poco). A mí me gusta más El informe de Brodie y quizás el libro que estoy escribiendo ahora y cuyo título no me ha sido aún revelado, pero nadie comparte mis opiniones. Además, tuve la desgracia de escribir un cuento totalmente falso: "Hombre de la esquina rosada". En el prólogo de Historia universal de la infamia advertí que era deliberadamente falso. Yo sabía que el cuento era imposible, más fantástico que cualquier cuento voluntariamente fantástico mío, y sin embargo, debo la poca fama que tengo a ese cuento. Y aunque después escribí otro cuento. "Historia de Rosendo Juárez", como una suerte de palinodia o de contraveneno, no fue tomado en serio por nadie. No sé si lo leyeron, o simularon no haberlo leído, o si lo tomaron por un mal momento mío. El hecho es que yo quise referir la misma historia tal como pudo haber ocurrido, tal como yo sabía que pudo haber sucedido cuando escribí "Hombre de la esquina rosada" en 1930, en Adrogué. La escena de la provocación es falsa; el hecho de que el interlocutor oculte su identidad de matador hasta el fin del cuento es falso y no está justificado por nada; el lenguaje es, de tan criollo, caricatural. Quizás haya una necesidad de lo falso que fue hallada en ese cuento. Además, el relato se prestaba a las vanidades nacionalistas, a la idea de que éramos muy valientes o de que lo habíamos sido; tal vez por eso gustó. Cuando yo tuve que leer las pruebas para una reedición lo hice bastante abochornado y traté de atenuar las "criolladas" demasiado evidentes o, lo que es lo mismo, demasiado falsas. Lo curioso es que las personas que admiran ese cuento lo llaman "Hombre de la Casa Rosada" y suponen que me refiero al Presidente de la República.

"El Aleph" es un cuento que me gusta. Me acuerdo de que mi familia se había ido a Montevideo; yo estaba solo en Buenos Aires y lo escribía riéndome, porque me causaba mucha gracia. Y luego hubo otro cuento, que se llama "Las ruinas circulares", con el que me ocurrió algo que no me ha sucedido nunca. Ocurrió por única vez en la vida, y es que durante la semana que tardé en escribirlo (lo cual en mi caso no significa morosidad, sino rapidez) yo estaba como arrebatado por esa idea del soñador soñado. Es decir, yo cumplía mal con mis modestas funciones en una biblioteca del barrio de Almagro; yo veía a mis amigos, cené un viernes con Haydeé Lange, iba al cinematógrafo, llevaba mi vida corriente y al mismo tiempo sentía que todo era falso, que lo realmente verdadero era el cuento que estaba imaginando y escribiendo, de modo que si puedo hablar de la palabra inspiración, lo hago refiriéndome a aquella semana, porque nunca me ha sucedido algo igual con nada.

Buenos Aires
­Si hicieras un repaso a toda tu vida, ¿cuáles te parecerían los momentos más importantes?
­Mi primer regreso a Buenos Aires. Y luego, momentos muy íntimos, que fueron felices, y aquellos en que escribo, en que siento cierta satisfacción, aunque no me guste lo que escriba. He llegado a comprobar que la satisfacción que uno siente al escribir tiene poco que ver con el mérito de lo que escribe, lo cual concuerda con aquella sentencia de Carlyle: "Toda obra humana es deleznable, pero la ejecución de esta obra es importante". Una vez hecho algo, no puede valer mucho; es una obra humana con todas las imperfecciones de lo humano, pero el hecho de ejecutarla sí es interesante. Luego, tengo recuerdos de infancia, de alguna jineteada, de haberme sentido muy feliz nadando y recuerdos de lugares... Pero Marcel Proust decía que cuando uno extraña un lugar, lo que realmente extraña es la época que corresponde a ese lugar; que no se extrañan los sitios, sino los tiempos. Es decir que cuando pienso que a veces me sentía feliz en Texas es porque me sentía feliz en aquel momento, pero si volviera a Texas ahora no hay ninguna razón para que pueda sentirme feliz allí. O cuando yo sabía que sólo faltaban tantos días para volver a Buenos Aires. Pero entonces había algo de angustioso, porque siempre existía el temor de que ocurriera algo que entorpeciera la vuelta.
-¿Siempre te importa mucho volver a Buenos Aires?
­Sí, me importa mucho volver, y aun en algún viaje último, en que yo sabía que no volvía a algo especialmente grato, que volvía a una rutina no demasiado deliciosa. Pero siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso. Cuando yo he estado fuera del país, por ejemplo en los Estados Unidos, y alguien dijo de visitar América del Sur, le he incitado a conocer Colombia, por ejemplo, o le recomiendo Montevideo. Buenos Aires, no. Es una ciudad demasiado gris, demasiado grande, triste ­les digo­, pero eso lo hago porque me parece que los otros no tienen derecho de que les guste. Además, generalmente lo que les agrada a los extranjeros es lo que nunca le importa a uno. La idea de encantarse con el estanque de Palermo, con el Obelisco o con la calle Florida es bastante triste. El hecho de extasiarse ante el rascacielos de Cavanagh es una cosa de locos. O con lugares del sur de la ciudad, que son totalmente apócrifos. Un porteño siente que los han edificado la semana que viene, digamos.
una persona me preguntó: "Si usted no hubiera nacido aquí, ¿dónde le hubiera gustado nacer?"­"En la calle Tucumán y Suipacha, en Buenos Aires".
Se lo dije porque la pregunta fue hecha con mala intención. Ella quería que yo quedara como un traidor y dijera: "Hubiera querido nacer en Escocia o en Noruega". O mejor todavia: "En Texas". Pues no: yo hubiera querido nacer en Buenos Aires; lo siento mucho.
Me he acostumbrado a ser el que soy. Si hubiera nacido en cualquier parte... En Yorkshire ­un lugar más lindo que éste­, no sería yo el que hubiera nacido alli, sino otra persona...


sobre los reportajes


Generalmente siempre son las mismas preguntas. La primera es si soy argentino.


Les digo que sí, que al fin y al cabo no es tan raro ser argentino, puesto que estamos en Buenos Aires y en esa ciudad habrá seis o siete millones de argentinos y que en el país habrá veinte o veinticinco millones. Raro sería ser argentino en Groenlandia o en Pakistán. Otra pregunta repetida es si todo lo que escribo lo hago primero en inglés y luego lo traduzco al español. Yo les digo que sí, que, por ejemplo, los versos: "Siempre el coraje es mejor, / nunca la esperanza es vana, / vaya pues esta milonga, / para Jacinto Chiclana" se ve en seguida que han sido pensados en inglés; se notan, inclusive, las vacilaciones del traductor. Pensemos que si escribir es dificil, mucho más dificil es escribir primero en un idioma extranjero y luego traducirlo. No creo que nadie haga eso. Creo que yo seria en la historia de la literatura el primer caso si procediera de una manera tan tortuosa. Otra pregunta es: ¿Cuál ha sido el momento más importante de su vida? Son preguntas que no tienen contestación, porque los momentos más importantes... uno generalmente se da cuenta de cuáles son mucho tiempo después (si es que se da cuenta). Además, ¿qué quiere decir más importante? ¿Más importante emocionalmente? ¿Intelectualmente?
sobre el mate
  "He tomado mucho mate cuando era joven. Tomar mate, para mi, era la forma de sentirme criollo viejo. Me lo cebaba yo mismo y creo que lo hacía muy mal porque siempre había flotando unos palitos sospechosos. Tenía dos mates, uno común, y otro de los que se llaman galleta. Y ahora, caramba, he perdido el hábito. "


"En el Cairo uno entra en una tienda y le ofrecen, inmediatamente, café, vino, frutas... Luego le dicen: 'Bienvenido a Egipto'. Después cuando uno pregunta el precio de algo, con toda cortesia le advierten. '¡No, señor! ¡Es un regalo!' Pero se sobreentiende que esto es una convención y que no es un regalo que se deba aceptar. En seguida viene el regateo, que puede durar media hora o tres cuartos de hora. Uno ofrece cinco y ellos piden veinticinco y todo eso para que, finalmente, el precio quede en diez. Y es una maravilla porque si uno no compra nada, igual son muy corteses. "
"Ellos no han descubierto el mate, pero igual han encontrado una manera, casi más simpática, de perder el tiempo. "
"Sarmiento fue el hombre más importante que ha producido nuestro pais. Creo que fue un hombre de genio y creo que, si hubiéramos resuelto que nuestra obra clásica fuera el Facundo, nuestra historia hubiera sido distinta".


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Fragmentos extraídos del libro "Borges,sus días y su tiempo" de María E.Vázquez. ©1984 Javier Vergara Editor
  Fuente: Grupo facebook: Jorge Luis Borges
http://www.facebook.com/borgeanos#/notes/jorge-luis-borges/jorge-luis-borges-dichos-reportajes-e-historias/244748330482
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Borges y el sueño

Si el sueño fuera ( como dicen ) una

tregua, un puro reposo de la mente,

¿por qué si te despiertan bruscamente,

sientes que te han robado una fortuna?

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora

nos despoja de un don inconcebible,

tan íntimo que sólo es traducible

en un sopor que la vigilia dora

de sueños, que bien pueden ser reflejos

truncos de los tesoros de la sombra,

de un orbe intemporal que no se nombra

y que el día deforma en sus espejos.

¿Quién serás esta noche en el oscuro

sueño, del otro lado de su muro?

Jorge Luis Borges
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la Feria de Frankfurt y un cuento de Borges

Su diseño estará a cargo del equipo presidido por el arquitecto Atilio Pentimalli, que fue el ganador del Concurso Nacional de Anteproyectos. El anuncio se realizó en un acto realizado en el Palacio San Martín.

"Trabajamos en base a la Biblioteca de Babel de Borges, que habla de unas salas hexagonales que se proyectan al infinito, trabajamos sobre esa base para mostrar todo el infinito que tiene la cultura argentina en estos pocos años de vida", sintetizó Pentimalli, en diálogo con Télam, minutos después de conocerse el veredicto del jurado.

La presidenta del Comité Organizador de la Participación Argentina en la Feria del Libro de Frankfurt (COFRA), Magdalena Faillace, estuvo acompañada en el estrado por el presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, Daniel Silberfaden, y los miembros del jurado (integrado por los arquitectos María Teresa Egozcué, Ricardo Blanco, Alberto Bellucci, Roberto Frangolla y Jorge Hampton).

"Tengo la alegría de poder anunciar los resultados de un concurso, cuyos contenidos comenzaron a pensarse desde el primer momento de la conformación de COFRA", dijo Faillace y reiteró los ítems principales que debe contemplar el pabellón argentino el año próximo.

El pabellón con una superficie de 2.500 metros cuadrados, "en el año del Bicentenario debe ser una puesta en valor del país, mostrar una revisión de nuestro pasado y hacer un replanteo de lo que somos y lo que queremos ser", desgranó la embajadora e hizo hincapié en la necesidad de mostrar "nuestro mejor yo" en una arquitectura efímera.

"Los ejes que deben marcar nuestra presencia como país son: la diversidad cultural, el federalismo, los monumentos históricos, nuestra literatura, un espacio reservado para los escritores desaparecidos durante la dictadura militar, los libros prohibidos, nuestros paisajes naturales y un sector destinado a la Ciencia y la Tecnología", recordó.

De inmediato, un escribano del gobierno nacional abrió los sobres y se dieron a conocer primero el nombre de las menciones honoríficas para, por último, llamar a los tres finalistas y develar quién se hará cargo del proyecto del pabellón argentino.

El equipo ganador de Atilio Pentimalli está integrado por Ana Laura Arlia, Mariana Pons y Matías Lien Benítez.

El jurado destacó el volumen del proyecto ganador que "se define a partir de una sucesión de planos verticales de tela semitransparentes (velos suspendidos de la estructura).(...) Estas telas portarán imágenes y frases de los máximos exponentes de nuestra historia como Nación".

"Los planos de velos -telas- que se van carcomiendo los hexágonos lo que hacen es mostrar y no mostrar el interior del pabellón. Juegan con la sensualidad de descubrir cada uno su camino que es un poco lo que creo que nos pasa a todos. No funcionamos como una sociedad monolítica, lo hacemos a partir de individualidades que encuentran un camino y se encuentran en un lugar", explicó Pentimalli a Télam.

"Los íconos -dijo refiriéndose a distintas imágenes que se observan en la maqueta como el Che Guevara o Julio Cortázar- se fueron poniendo solos. Encontramos una foto de Mercedes Sosa y la pusimos. Está una imagen del Perito Moreno que fue a consecuencia del trabajo: nos dimos cuenta que la parte de un hexágono coincidía con la forma del glaciar".

Y agregó: "también el Auditorio se asemeja a las Quebradas de las Conchas en Jujuy y, en general, los hexágonos se parecen a esta provincia y también a Salta. Descubrimos que el pabellón contenía todo eso -no sólo el cuento de Borges- sin que nos diéramos cuenta".

El último 18 de octubre, en el cierre de la Feria del Libro de Frankfurt 2009 (acontecimiento editorial más importante del mundo), el país invitado de honor de este año -China- hizo el traspaso de ese alto reconocimiento a la Argentina.

21-12-2009

Fuente: Télam
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Borges por Adolfo Bioy Casares

"Borges" por Adolfo Bioy Casares, diario de las conversaciones entre la entrañable pareja a lo largo de toda la vida desde su encuentro a finales de 1932. La falsa viuda Borges criticó el libro con confidencias del autor a su entrañable compañero de toda la vida, Adolfo Bioy Casares, porque el volumen revela que el autor de El Aleph temía causarle enojos y se quejaba del carácter "extraño" de la señorita que hoy posee los derechos exclusivos de la millonaria explotación comercial de su obra: ...La afirmación aparece en el libro Borges (Destino), recientemente publicado por el albacea literario de Bioy Casares, Daniel Martino, que recoge los diarios de Bioy sobre su relación con Borges y ofrece la crónica de una amistad legendaria que ambos escritores cultivaron durante décadas... En el libro "Borges"
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Los sueños de Borges

En el libro Siete Noches, una colección de un ciclo de conferencias que al cobijo del frío invierno argentino de 1977 dio Jorge Luis Borges en el Teatro Coliseo de Buenos Aires sobre: La Divina comedia, la pesadilla, Las Mil y una noches, el budismo, la poesía, la cábala y la ceguera, aparecen anexados unos textos que serían los borradores de las versiones periodísticas. Se sabe que aquellos temas siempre apasionaron al maestro argentino, y que en las vísperas de la sexta noche renunció a disertar sobre “Los gnósticos de Alejandría” y se decidió por la cábala. Se hicieron los registros en cintas magnetofónicas y, si bien algo defectuosas, de ellas se tomó el material para publicarlas en suplementos especiales de un diario porteño de aquel entonces. Y aunque Roy Bartholomew, el compilador, se quejaba de los cortes arbitrarios, errores de transcripción y exceso de erratas; sin embargo ya sea porque los promotores del ciclo adujeran estrechez económica u otro apremio, Borges autorizó su publicación una vez terminadas

Tres años después el autor argentino vuelve a aceptar la reunión de los mismos parlamentos en un libro, no sin antes someter a una revisión exhaustiva de lo que ya se había publicado en los diarios. Las conferencias, es verdad, debían estar atiborradas de erratas y muletillas de conversación; pero un entusiasta Bartholomew que trabajó muchas horas con el escritor, ha declarado en el epílogo de Siete noches que se consiguieron ejemplares de esas publicaciones y que fotocopiadas y pegadas en una hoja en blanco, fueron corregidas al limón con el escritor leyéndole el resultado una y otra vez. El autor de El libro de arena y El Libro de sueños exigía a sus leyentes hasta siete veces cada párrafo, cada oración y hasta cuatro veces cada conferencia. No se perdió una frase, demostrando implacable responsabilidad y una vocación indomable en la tarea de la búsqueda del vocablo perfecto y la expresión justa. Quitó mucho, transformó el original, y hasta estuvo tentado de hacer otro libro.


Envidiable experiencia la de Bartholomew de trabajar con el maestro: debió ser una lección suprema de estilo, probidad intelectual y un ejercicio de lucidez. Cuántas veces se habría asombrado el escritor argentino de sus propias afirmaciones porque desde niño cuando tradujo El Quijote, habría de suponer soñando que su destino era literario, tanto como lector y escritor. Ocupación que modestamente comparten sin pretender compararse con el genio todos los escritores de raza, ese sentimiento de sacralizar a la literatura hasta en sueños, aceptar todo lo que se tiene ante uno y convertir en palabras nuestras vidas, lecturas y sueños, y permanecer en perpetua búsqueda de la corrección inalcanzable de perfección y belleza, incluso aunque Guillermo Cabrera Infante en una crónica, en honor al encantador pederasta, el escritor cubano y suicida Calvert Casey, de su Vidas para Leerlas, haya dicho que Borges, es ahora el autor culto de los que no tienen cultura: el Homero del pobre.
Habíamos dicho que la segunda conferencia trata de la pesadilla, Borges empieza así: “Los sueños son el género; la pesadilla, la especie”, y diserta al inicio acerca de los primeros, declarando una decepción por la lectura de algunos psicólogos de aquel entonces porque no se referían a lo asombroso y extraño del mismo hecho de soñar, y cita que un tal Gustav Spiller, un psicólogo inglés decía que los sueños pertenecen a la esfera más baja del engranaje mental, lo cual para el buen Borges era nada menos que un error. Recuerda a su querido Groussac –escritor y pedagogo francés residente en la Argentina, que le precedió la dirección de la Biblioteca Nacional–, y su inubicable ensayo Entre sueños, quien decía que es asombroso amanecer cada mañana, despertarnos cual nacimiento después de haber pasado por esa zona gris de sombras y laberintos, como por la caverna socrática, camino hacia la luz.
Al hablar de los sueños posiblemente nos encontremos con varias dificultades y una de ellas quizá sea la correspondencia entre el recuerdo y el ensueño. El médico y ensayista inglés Sir Thomas Browne, acostumbrado a especular acerca del origen de los errores humanos y las supersticiones populares, creía que nuestra memoria de los sueños era más pobre que la realidad. Así si el sueño es una obra de ficción es posible seguir fabulando en el momento preciso de despertar e incluso cuando lo contamos.
Recuerda al escritor inglés John William Dunne quien en An experiment with time imagina que cada uno de nosotros posee con el sueño una modesta eternidad que permite ver el pasado y el porvenir, aunque ya estemos cayendo en superstición. Toda la historia universal del sueño lo vería Dios, omnipresente y omnipotente, que todo lo ve de un solo vistazo; pero al despertar, como estamos acostumbrados (cual habitantes de la caverna socrática) a la vida rutinaria y sucesiva, damos forma narrativa a nuestra pequeña eternidad ocurrida durante el sueño; así de forma desfigurada podemos soñar dos imágenes contiguas y asociarlas como transformación de la primera en la segunda o viceversa, siendo ahí donde comienza la fabulación real. Dentro del sueño podemos ser nosotros mismos en esencia, el ser, la divinidad o la negación del ser, en fin.
Menciona también una cita de James George Frazer al que considera muy crédulo, cuando cuenta que éste cuenta lo que le cuentan los viajeros ya cuando no distinguen entre la vigilia y el sueño: es verdad que muchos relatos de esta índole son de bagaje popular; pero no escapan de lo posible. Así un hombre sueña que sale a vagar por el bosque, y en su caminata se encuentra con un león, luego de una encarnizada lucha mata al animal y cuando despierta sobresaltado de haber realizado tal acción a punto de ser vencido por la fuerza de la bestia, cree que su alma ha vagado habiendo abandonado su cuerpo y que ha matado un león precisamente en sueños, o al sueño de su león o al león de su sueño.
Cuenta el maestro argentino para explicar que los niños no distinguen bien entre los opuestos de la vigilia y el sueño un recuerdo personal: un sobrino suyo le cuenta que soñó que andaba perdido en un bosque y llegó a un lugar despejado donde se levantaba una casa blanca, rápidamente transitó por un corredor de escaleras en caracol que da a una puerta, y al tocar salía el escritor. El sobrino ya en la realidad le sentenció con una rotunda pregunta: ¿Tío Giorgie, qué hacías ahí? Para los niños puede ser que los sueños sean un suceso de la vigilia; pero algunos metafísicos manejan la hipótesis contraria de que la vigilia más bien podría ser un suceso del sueño. Ya Calderón y a cierto criterio Descartes habían dicho que la vida es un sueño, y el solipsismo tiene mucho que ver con ellos, así uno sueña a todos los otros, ellos existen sólo en un sueño propio, donde un solo soñador es cada uno de nosotros.
Hay un soñador que está soñando esta letra escrita y sueña; pero más allá está quizá el soñador universal, el ser utópico de la historia universal de sus sueños y de la historia universal; y, un soñador que sueña el inicio del mundo, tanto el acontecer suyo luego de su nacimiento y el inicio de su primer sueño cuando él empieza a soñar la urdidumbre que usted está descifrando; pero despierta y no es verdad.
Usted está soñando y al parecer no hay diferencia en el dormir, el soñar y el estar despiertos, pues la actividad mental podría ser la misma, y podríamos encontrarnos en un punto de una realidad paralela a la realidad real; pero con seguridad esto es un sueño y dentro de esta misma quimera podemos percatarnos de que estamos soñando esa “realidad” y que la realidad real es esa, la otra, la que hacía referencia el buen Shakespeare cuando decía que estamos hecho de la misma madera de nuestros sueños

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Poema Soy

Soy el que sabe que no es menos vano

que el vano observador que en el espejo

de silencio y cristal sigue el reflejo

o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.


Soy, tácitos amigos, el que sabe

que no hay otra venganza que el olvido

ni otro perdón. Un dios ha concedido

al odio humano esta curiosa llave.


Soy el que pese a tan ilustres modos

de errar, no ha descifrado el laberinto

singular y plural, arduo y distinto,


del tiempo, que es uno y es de todos.

Soy el que es nadie, el que no fue una espada

en la guerra. Soy eco, olvido, nada.
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La firma de Borges

Cuando Borges visitó la Gutiérrez


La historia se hace presente en la biblioteca de múltiples formas. La más evidente sea tal vez a través de su arquitectura colonial que nos remonta a la época en que funcionaba como parada para diligencias en el camino a Chascomús. También la historia la encontramos en algunos ejemplares de libros que nos llevan a otras épocas y lugares.
Sin embargo, hay otra forma de acceder a la propia historia de la Gutiérrez y es a través del libro de visitas donde podemos encontrar firmas de ilustres personalidades que concurrieron y contribuyeron al desarrollo de las actividades culturales con su presencia. Como dice el historiador Juan Stoppini “desde su fundación, la Biblioteca Gutiérrez, realizó innumerables actividades para fomentar la cultura desde sus instalaciones. En este sentido, su salón de conferencias se enriqueció con la presencia de grandes y prestigiosas personalidades de las letras, de la ciencia y de las artes, en sus más amplias expresiones”. De esta manera, la biblioteca cuenta con la visita de personalidades como Vicente Forte, José Luis Romero, Pedro Miguel Obligado y Ernesto Sábato.

Jorge Luis Borges visitó la biblioteca en dos oportunidades. La primera vez para dar una conferencia sobre Goethe y la segunda para referirse a Estanislao del Campo, según cuenta Stoppini.

Del libro de visitas logramos rescatar la firma de Borges de una de esas visitas que aquí reproducimos como testimonio de la historia que recorrió la biblioteca desde su fundación en 1938 hasta el día de hoy.


Fuente: la Gutierrez, la Biblioteca Lomense
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Biografía

"Autor contemporáneo Argentino que goza de mayor fama internacional ". Hijo de Jorge Guillermo Borges profesor y escritor y de Leonor Acevedo Haedo. Nació en Buenos Aires, el 24 de Agosto de 1899. El 4 de Marzo de 1901, nace su hermana, Norah, compañera de juegos con la que no peleaba nunca y con la que compartió sus miedos infantiles. Su padre a menudo le recitaba poesías en inglés; " idioma que se alternaba en el hogar con el español por la influencia de su abuela paterna Haslam Arnet ( inglesa )" , de Swiburne y de Keats, sus preferidos. La madre Leonor, afirmaba que fue su marido quien guió a su hijo en los gustos literarios; poseían la misma inteligencia, el mismo tipo de " humour " y conversaban de literatura mano a mano, desde que Jorge fue muy joven. El chico aprendió a leer en inglés y más tarde en Castellano, pero ni él ni su hermana fueron a la escuela, después de recibir en su hogar la instrucción que le imparte una institutriz inglesa, ingresó en el cuarto grado de la escuela primaria del Estado. El inglés fue el idioma de su infancia y en 1908 tradujo " El Príncipe Feliz ", de Oscar Wilde. Viajó luego a Europa con su familia, donde visitó París y se instaló en Ginebra, Suiza, donde los niños realizarían sus estudios refugiándose de la guerra. Estuvo luego en Francia, Alemania y España donde se inició como poeta y unió al grupo de los ultraístas, cuyo movimiento difundió en la Argentina. En 1922 funda la revista " Proa ", junto con González Lanuza, Macedonio Fernández y Norah Lange. De regreso en Buenos Aires se entregó a la poesía, dentro del movimiento ultraísta porteño, y publicó su primera colección Fervor de Buenos Aires ( 1923 ) y más tarde Cuaderno de San Martín. Integró el grupo literario Martín Fierro y participó en varias revistas. Transitó luego al relato y al ensayo corto y dio a conocer su Historia Universal de la Infamia ( 1935 ), que llamó poderosamente la atención del público literario por la novedad de los ensayos y la agudeza de los razonamientos, características que habría de conservar en su prosa para siempre. Dentro de esta línea publicó más tarde dos importantes colecciones de cuentos, Ficciones ( 1944 ) y El Aleph ( 1949 ). Fue más tarde profesor de literatura inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras y se lo designó director de la Biblioteca Nacional ese mismo año. Obtuvo el " Prix International des Editeurs " en 1961, compartido con el escritor irlandés Samuel Beckett. Viajó por Europa y América dictando cursos y conferencias en numerosas universidades e instituciones culturales del país y del extranjero. Continuó publicando cuentos, poesías y ensayos en diversas revistas y diarios, que compiló más tarde en otros volúmenes. En 1946, al asumir Perón el gobierno, elegido en elecciones realizadas en ese año, es transferido en julio por el intendente Emilio Siri de su puesto de bibliotecario al de inspector de pollos, gallinas y conejos en las ferias municipales. Se trataba de una humillante venganza por su decidida oposición al peronismo. Borges renuncia y sigue dando conferencias (siempre vigiladas por policías o pesquisas del gobierno peronista) en el Instituto de Cultura Inglesa para ganarse la vida. Borges ha sido recompensado en su país y en el extranjero con un gran número de distinciones; entre ellas podemos nombrar: el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, que fue creado especialmente para él; de la cual fue presidente desde 1950 a 1953, el Primer Premio Nacional de Literatura ( 1956 ), el Premio Alfonso Reyes de México, el Premio Interamericano de Literatura Matarazzo Sobrinho de Brasil, en 1965 el embajador de Italia le entrega la medalla de oro del IX Premio de Poesía de la ciudad de Florencia, en 1966 recibe de la comuna de Milán el IX Premio Internacional Madonnina, el 22 de Mayo de 1968 el embajador de Italia le entrega las insignias de la Orden del Mérito de la República Italiana en el grado de Gran Oficial, a fines de Agosto de 1976 el gobierno de Chile lo condecora con la orden al mérito Bernardo O' Higgins en el grado de Gran Cruz, en Agosto de 1979 recibe de la República de Santo Domingo el premio denominado Canoabo de oro, el 3 de Junio de 1981 recibe en Cambridge (E.E.U.U) el doctorado Honoris de la Universidad de Harvard, a fines del mismo mes se le otorga el Doctorado Honoris Causa en Letras de la Universidad de Puerto Rico, fue designado doctor " honoris " causa de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Universidad de Michigan (E.E.U.U ), etc. Desde 1962 fue miembro de la Academia Argentina de Letras. Su nombre fue propuesto varias veces para el Premio Nobel de Literatura. Sus obras se han traducido a veintiún idiomas. Como narrador, es considerado uno de los grandes cuentistas de la literatura universal. Sus obras han influido en escritores de todas las latitudes. Trabajaron en conjunto con Adolfo Bioy Casares, bajo el nombre de Bustos Domecq. Algunas de sus obras fueron: Dos fantasías memorables (1946 ); Seis problemas para don Isidro Parodi ( 1942 ); Cuentos breves y extraordinarios ( 1955 ) y algunos más. En 1973, la Municipalidad de Buenos Aires, lo declara ciudadano ilustre.A causa de su creciente ceguera, que motivó múltiples operaciones, se le prohibe leer y escribir, órdenes que son cumplidas por su madre y amigos. Finalmente, el 14 de junio de 1986 muere a sus 87 años en Ginebra. Obras LOS CUENTOS DE BORGES Aunque la poesía de Borges es digna de elogio, su fama internacional se debe a sus cuentos y ensayos. Se ha dicho que nadie en lengua española moderna ha creado como él un estilo " tan estilo ". En efecto, su personalidad artística se respalda no sólo en una temática novedosa, sino también en una técnica y en un estilo literario propio. Sus temas son en general de procedencia libresca, en cuanto parecen suscitados por lecturas del autor, quien una vez tomado el asunto en sus manos les da una perspectiva y una derivación originales, y convierte así, esa materia erudita y muerta, en un asunto de vitalidad e interés actuales. FICCIONES DE BORGES La infatigable oriqinalidad de Jorqe Luis Borges encuentra en este libro oportunidad de amplio lucimiento. Ficciones dio lugar en su momento a la enjundiosa admiración de la crítica sobre él, poco pueden agregar estás líneas que no buscan presentar al libro, sino simplemente repetir que Ficciones es imprescindible en la actualidad para juzgar la literatura contemporánea. El crítico y humanista Roger Caillois ha pronunciado palabras definitivamente consaqratorias: "Actualmente puede decirse sin paradoja que Borges es más conocido, más admirado y, sobre todo, más estudiado en las márgenes del Sena que en las del Río de la Plata." Traducido a varios idiomas, Ficciones fue galardoneado en 1961 con el Premio Internacional otorgado a los editores de Francia, EE.UU., lnqlaterra, ltalia, Alemania y España. A la edición primitiva, Borges agregó tres cuentos: El Fin, La Secta del Fénix y El Sur. Vuelven, pues, de nuevo a manos del lector Funes el memorioso, El jardín de senderos que se bifurcan, Tlón, Ugbar, Orbis Tertius. Con cada uno de los cuentos de Ficciones podría hacerse una selección por separado que incluyera los mejores del género. Todos pertenecen a la clásica categoría de las piezas antológicas. Medido y filoso, el estilo de Borges describe con acertada rapidez, la nota humorística de Pierre Menar, autor del Quijote, o el suspenso matemático de La muerte y la brújula, o la penetrada filosofía de El Sur; sin hablar de la Biblioteca de Babel, página premonitora y lúcida del actual director de la Biblioteca Nacional. LA COSMOVISIÓN DE BORGES Hay un trasfondo filosófico en todos ellos que se refleja en su concepción peculiar del tiempo, el espacio, la muerte, el infinito, la existencia humana y el mundo. Borges toma el mundo existente y real como si fuera una alucinación o una idealización dentro de la cual vivimos, sin darnos cuenta. La muerte es para él la clave de la vida y cada uno tiene su vida personal. El destino humano es incomprensible para el ser humano, y la vida se repite con nosotros simétricamente, es un inexplicable laberinto de destinos: el destino es como otra persona que llevamos dentro de nosotros mismos. El tiempo es un eterno retorno, un regreso hacia el infinito que se repite constantemente. Borges, debe toda esta concepción a su constante lectura de los filósofos. TÉCNICA Y ESTILO Aunque Borges se inició poéticamente con temas de repercusión popular, como la ciudad de Bs.As., sus calles, patios, compadritos, etc.; parece haber renunciado a esta modalidad ya que sus cuentos son materia literaria para otro tipo de público. Se requiere una erudición particular para poder entender a fondo el simbolismo de ellos, y esta erudición no siempre está al alcance de todos. Los géneros preferidos del escritor fueron el cuento fantástico, de contenido metafísico desarrollado dentro de una estructura algo parecida a la del relato policial, el tiempo y lo intemporal, la paradoja, la naturaleza, etc. Sus cuentos como sus relatos y sus poesías, son de una arquitectura estructural muy bien pensada, lógicamente desarrollados, y escritos con una economía de recursos certeramente planeada. Nada sobra en ellos, pero nada falta. Escribe lo estrictamente necesario para decir lo que tiene que narrar, y no se excede en ningún momento. Su estilo es otra de la novedades. Se ha dicho que sus ensayos y sus cuentos constituyen una serie de problemas literarios y filosóficos que , introduce con brevedad y resuelve con gracia y elegancia. OTRAS DE SUS OBRAS SON: " Poesía y Prosa "; El hacedor ( 1960 ); Elogio de la Sombra ( 1969 ); El Oro de los Tigres ( 1972 ). " Ensayos "; Inquisiciones ( 1925 ); El tamaño de mi Esperanza ( 1926 ); Evaristo Carriego ( 1930 ); Aspectos de la Literatura Gauchesca ( 1950 ); Otras Inquisiciones ( 1952 ); Borges Oral ( 1979 ); Historia de la Eternidad ( 1936 ); Libro de los Sueños ( 1976 ); Nueve Ensayos Dantescos ( 1982 ); Prólogos ( 1975 ), y algunos más. " Ficción "; El Jardín de Senderos que se Bifurcan ( 1941 ); La muerte y la Brújula ( 1951 ); El Libro de los Seres Imaginarios ( 1968 ); El Libro de Arena ( 1975 ) y Rosa y Azul ( 1977 ).

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