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Jorge Luis Borges es una inagotable fuente de sorpresas.Sus Obras, sus pensamientos, su particular idiosincracia,en este jardín de senderos que se bifurcan

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El mundo virtual de Borges

Adriana Cortés
Entrevista con Arturo Echavarría
El mundo virtual de Borges

Arturo Echavarría, novelista y ensayista puertorriqueño, propone en sus libros El arte de la jardinería china en Borges y otros ensayos, y Lengua y literatura de Borges (Iberoamericana/Vervuert), una nueva forma de adentrarse en el laberinto literario del escritor, sin perder el hilo de Ariadna.

¿Por qué analiza la obra de Borges desde el lenguaje?

–La crítica se había enfocado a la metafísica, en la obra de Borges, que él trataba de un modo muy equívoco, porque él defendía el idealismo planteado en el siglo xviii por el obispo Berkeley, quien dice que el mundo no existe sino cuando lo percibimos. Sin embargo, se llegó a desembocar en una situación insostenible, según la cual Borges es un idealista anacrónico que niega la existencia del mundo, como Berkeley. En uno de los epílogos a sus libros de ensayos, él dice que le interesan las ideas religiosas y metafísicas por su valor estético. Yo empecé a examinar todo esto, que era muy contradictorio en Borges, e hice un examen de lo que pensaba sobre el lenguaje y de las influencias que tuvo de filósofos del lenguaje, la principal de ellas, la del judío checo Fritz Mauthner.

–¿Cuál es entonces la postura de Borges frente a la metafísica?
–Cuando Borges habla de metafísica, no lo hace en el sentido tradicional, porque él no estaba interesado en aplicar esas ideas. Si la doctrina de Berkeley se impone al mundo real, nadie creería que si cerramos los ojos el mundo desaparece, aunque a veces quisiéramos que fuera así. Aplicado al fenómeno literario, esto es cierto, es decir, los personajes no existen fuera de su percepción. Cuando usted termina de leer un libro, lo cierra y ese mundo desaparece. Es un mundo estrictamente virtual que surge del lenguaje literario que crea ese mundo. Los asuntos metafísicos vistos desde el punto de vista del análisis del lenguaje explican muchísimo la obra de Borges. Varios críticos plantean el rizoma como un procedimiento superador del palimpsesto y del intertexto en la poética de Borges. La concepción de rizoma ha sido una de las más interesantes producidas por la escuela postmodernista: consiste en la idea de que los conceptos tienen unas excrecencias que jamás se comunican. Creo que en Borges esto se puede ver, y ha llevado a algunos críticos a postular que no dice nada. Porque el rizoma plantea la negación de una afirmación única de conocimiento, en ese sentido, Borges es rizomático. Mi única reserva es que yo creo que sí dice, y que a pesar de todas estas contradicciones y desensamblajes que él mismo lleva en su propia obra, como él se desmonta, yo creo que, en el fondo, el resultado no es meramente un negativo, sino un positivo. Él cree que el mundo está lleno de contradicciones. Él cree que el racionalismo puro y simple nos ha llevado al desastre, que es una de las premisas de los postmodernistas: el uso indiscriminado del racionalismo. Borges postula al fin de cuentas que hay algún tipo de sentido en el mundo y que muchas veces es individual y personal, que no se puede proyectar en verdades eternas, absolutas e intransigentes. Creo que la concepción de rizoma es excelente, aunque me aparto un poco de ella.

–¿Qué relevancia adquiere el lector en la construcción de la obra borgeana?
–Para Borges el lector es el que construye el texto, no el escritor. Volvemos a la posición de Berkeley: algo que no es percibido, no existe. Y el lector es no solamente el que actualiza, en el sentido filosófico, el texto, sino que lo altera, y lo hace porque el lenguaje es ambiguo. Eso lo elabora Borges en el que se suele llamar su primer cuento más conocido, que es "Pierre Menard, autor del Quijote". Menard no es un escritor, sino principalmente un lector.

–¿Qué coincidencias encuentra entre "La muerte y la brújula", de Borges y "La araña homicida", anécdota narrada por Martín Luis Guzmán en El águila y la serpiente?
–Estaba leyendo a Martín Luis Guzmán, un gran prosista, y de pronto di con esa trama de El águila y la serpiente, de publicación muy anterior a la redacción del cuento de Borges. Una de las veces que trabajé con Borges le pregunté: ¿Usted ha leído a Martín Luis Guzmán? No –me dijo–, ni siquiera sé quién es. Cosa que podría ser verdad, pues con él había que andarse con mucho tiento, porque en varias ocasiones hacía de las entrevistas obras de ficción que era necesario descodificar. Borges era muy amigo de Henríquez Ureña y de Alfonso Reyes, quien estaba de embajador de México en Buenos Aires, y era muy amigo del grupo de Sur. Ellos eran miembros del Ateneo de México, junto con Martín Luis Guzmán, así que quizás en una plática hablaron sobre El águila y la serpiente. Cuando se va un poco más al fondo del asunto, se da uno cuenta que estos dos grandes escritores postulan problemas que han preocupado a muchísimos escritores latinoamericanos: la cantidad de intelectuales que han sido fusilados y torturados, y que se vieron necesitados de incidir en aquella barbaridad que estaba pasando, es decir, entregarse a la acción y terminar torturados, asesinados, desaparecidos.

–¿Fue ambigua la postura de Borges frente al realismo?
–Borges no fue realista, ya lo han dicho algunos críticos muy sagaces, como Beatriz Sarlo, que toda esta insistencia de él de sus primeros ensayos era una batalla que él tenía entablada contra el realismo literario que prevalecía en aquel momento en América Latina. En El arte de la jardinería china en Borges y otros ensayos, lo que yo planteo es que Borges pensaba a solas y en silencio, muy profundamente, sobre los problemas históricos, y a pesar de que él declaró que no le importaba la política, esto no era exactamente así, y apoyo mis opiniones con citas de él.

–¿Cómo recuerda a Borges?
–Lo recuerdo muy afable, aunque era muy tímido. Era un gran conversador. Borges era una de las cabezas más extraordinarias que he conocido en mi vida, una cabeza gigantesca. Uno se sentía apabullado, un poco víctima de esa cabeza, tenía un sentido de la agudeza terrible
Fuente: la Jornada semanal
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Maria Kodama en la Feria del Libro Alta Gracia 2008

La viuda de Borges leyó un texto inédito y respondió preguntas del público. El evento fue un éxito
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Hablando de Borges con María Kodama

El 24 de agosto de 1999, cuando se cumplía el centenario del nacimiento del poeta y escritor más celebrado por los argentinos, el sitio de poesía miBorges.com quiso sumar sus páginas a los muchos homenajes que se le tributaron dentro y fuera del país a cuya memoria colectiva pertenece. Este reportaje (realizado en julio de 1999), de los pocos que concedió María Kodama en su momento, fue publicado oportunamente
Todo 1999, año del centenario del nacimiento de Jorge Luis Borges, está dedicado a su obra. Pero específicamente este mes de agosto, y su epicentro el día 24, son la evidencia, la expresión y la justificación de esta borgesmanía aquí, en su patria chica, la Argentina, y en su patria grande, el resto del mundo. Este acontecimiento intelectual, que engloba reediciones de sus obras, conferencias, seminarios, documentales y películas alusivas, incluye además, por ejemplo, un homenaje en la Biblioteca Nacional de Francia,

disertaciones especiales en la Universidad de Manila, cursos en Oslo, simposios en Guatemala, exposiciones en Nueva York y mesas redondas en Varsovia y Praga. En Buenos Aires la propuesta es sumamente amplia, desde un concurso internacional de poesía y cuento denominado especialmente Jorge Luis Borges, realizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, cine, video y televisión, publicaciones conmemorativas y siempre nuevas biografías con detalles "desconocidos", espectáculos musicales en el teatro Colón y en el Centro Cultural General San Martín, clases especiales en las escuelas. Además, el 18 podrá verse en el Museo Nacional de Bellas Artes la exposición itinerante de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, que iniciara su recorrido mundial en Venecia, en marzo pasado. Sumándose a este festejo del cumpleaños número 100 de Borges, miBorges.com dialogó con su viuda, María Kodama, recién llegada de presentar en Europa esa exposición alusiva.

El encuentro parecía que iría a realizarse en un lugar inexistente, casi idílico. Se trataba de una pequeña librería -Opera Prima- que en su parte posterior presenta un apacible piano-bar y restaurant y, en frente, el sol desparramado en estallido invernal sobre el verde de la plaza Vicente López, en Buenos Aires. Sin embargo las condiciones para el diálogo estaban dadas así realmente y eran perfectas. Allí estaba esta señora de mirada lánguida, sin maquillaje alguno, que mira a su interlocutora directa y permanentemente a los ojos, con anillos de plata en todos sus dedos incluidos los pulgares. Para quienes no la conocen demasiado, he aquí una breve biografía: escritora argentina, compañera durante muchos años y segunda esposa de Borges, a quien conoció siendo estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras. Publicó en colaboración con él Breve antología anglosajona (1978), Atlas (1984), testimonio de viajes realizados en conjunto alrededor del mundo, y una traducción del primer libro de la Edda Menor de Snorri Sturlson, además de colaborar con él en la dirección de su colección Biblioteca Personal. Fue gran sostén de la actividad literaria y personal de Borges, quien le ha dedicado gran cantidad de textos y prólogos. Esta es una síntesis de esa charla.

-María, hay preparada una verdadera maratón de homenajes a Borges...
-Sí, es impresionante. Además, la Fundación ha preparado esta exposición que se realizarà desde el 18 de agosto al 8 de septiembre, que hemos elaborado especialmente para la fecha y por la que estamos agradecidos a la Secretaría de Cultura, a la Presidencia, al Fondo Nacional de las Artes y a la Cancillería por sus aportes. Además importantes escritores recordarán la figura de Borges, entre ellos, Héctor Bianciotti y José Saramago.Se suman al programa los profesores que están realizando la obra completa con variantes de texto y aparato crítico, para especialistas y estudiosos del tema; va a haber una gran actividad.

-¿Una nueva obra completa?
-Sí, se toma el texto que Borges consideró entre comillas definitivo y las variantes que el escritor ha realizado antes. Han salido cosas interesantes sobre todo en los poemas, que decididamente pasan a ser otros, una palabra cambia un mundo. Para estudiantes y profesores será sumamente útil porque servirá para profundizar su estudio, abordando la obra desde otra visión, y para un escritor es fascinante porque es una lección de estilo, es mostrar cómo ha ido tallando ese brillante que es la obra completa.

¿Cuál es la obra, el libro que más te gusta de Borges?
-Tengo muchos poemas y cuentos predilectos. Algún día voy a hacer la antología de mis textos preferidos.

-¿Te sentiste desplazada en tu obra como escritora al dedicarle todo tu tiempo, toda tu vida a Borges?
-No, para nada, ahora que termine este centenario, empezaré a publicar mis cosas. No soy ansiosa, no tengo prisa, sé esperar mi momento.

-Pero fuiste sus ojos...
-Me divertí muchísimo con él, nunca lo consideré como ciego o sentí distancia existencial por haber sido él una persona infinitamente mayor que yo. Lo conocí cuando yo era muy jovencita y para mí era un compañero de juego, de diversión, era mi compinche de juegos intelectuales, además porque tampoco él lo consideraba de otra manera.

-Hoy, a tantos años de su muerte y con todo el bagaje de ser la encargada de la difusión de la obra, ¿sentís ese papel del destino que te tocó?
-Pienso que es como un regalo de los dioses, lo vivo como una cosa realmente maravillosa, y agradezco -si existe un Dios o dioses- el don que me fue dado, que es único.

-¿Qué pensás de esta borgesmanía?, Borges se volvió moda...
-Sí, es moda, es verdad, acentuada lógicamente por el centenario y todo el movimiento que el hecho produce. Pero más allá de ello, es todo positivo. Porque se da la posibilidad de la reimpresión de sus obras, de nuevas ediciones en otros idiomas, de todo esto que hace que nuevas generaciones, las del próximo siglo, se acerquen de algún modo a esta obra. Desde ese punto de vista la manía es positiva.

-¿Quedaron escritos inéditos de Borges?
-Sí, algunos prólogos y un guión que escribió para Venecia, una de las ciudades laberinto preferidas por él.

-Se dice que en la literatura argentina Borges es un hito, hay un antes y un después de él...
-Eso mismo también me lo hicieron saber escritores y críticos en España, sienten que su literatura quedó completamente transformada a partir de la influencia de Borges. Es fascinante porque teniendo en cuenta la metáfora del siglo pasado con relación a la Madre Patria, las dos grandes revoluciones de la lengua les llegan sin embargo desde América; una, el modernismo con Rubén Darío, y la segunda, toda esta renovación revolucionaria desde la prosa y los poemas de Borges.

-Incluso ese tironeo de parte de ingleses, franceses o suizos por considerarlo que fue escritor de tal o cual país...
-Ese es un juego intelectual magnífico, pero hablando seriamente, Borges es un escritor esencial y eminentemente argentino, con todo lo que ello significa ese bagaje. Y esa es la maravilla, el haberse dado cuenta a tiempo de qué forma debía torcer el timón para que su país sobresaliera en literatura, aunque sin proponérselo de una manera obsesiva, o entre comillas nacionalista, que él no lo era, porque detestaba todo ese rumbo de algunos países o personas. Creo que es lo que hace que él sea tan argentino, el destino de ser argentino. Borges amaba a su país, tuvo muchas oportunidades de irse, pero consideraba que tenía que escribir su obra aquí.

-¿Sentís su presencia?
-Sí, siempre. Racionalmente sé que él ha partido, pero interiormente está siempre conmigo, es una cosa muy linda, muy dulce. Siento su protección y complicidad permanentemente.
El sentido de lo épico
en la obra de Borges

El diálogo fue derivando al tema del culto, la exaltación del coraje en la obra borgeana.

"El amaba la épica, pero no era militarista ni amaba la guerra. De la guerra exaltaba esa visión romántica de las sagas, de la literatura épica, es decir, la historia del combate singular, del más valiente, del que lucha por la causa noble, que generalmente es el derrotado. Esa temática era lo que a él lo conmovía y esos códigos de honor que existían en otra época o que no existían pero que la literatura hizo que existieran, y que para él eran la esencia de lo que es o debería ser un ser humano, es decir, el respeto, el respeto por el otro, por el enemigo. Recuerdo justamente un hecho muy emotivo ocurrido cuando le dieron el doctorado en la Universidad de Oxford en Inglaterra.

 Nos llevaron a visitar un wall memorial de los estudiantes famosos de esa casa de estudios. Ibamos recorriendo junto a la gente de la universidad ese pabellón y yo le iba leyendo los nombres que estaban en la pared. Llegamos al sitial de los caídos en la Segunda Guerra Mundial, en determinado momento comienzan a aparecer nombres de origen alemán. La inscripción de esa placa decía, a fulano, fulano y fulano, estudiantes de esta universidad que murieron defendiendo a su patria, Alemania. Borges se emocionó y lloró, lloró porque para él la épica era eso, no el rencor y el odio al enemigo, sino el reconocer el valor de esos jóvenes que cayeron por su patria de nacimiento, su fatherland, y porque su patria intelectual, Inglaterra, les rendía también su homenaje. Había hallado un hecho tangible de aquello que siempre buscó expresar en su obra, lo humanamente hermoso".

Un poco también es lo que sucede con su saga de compadritos...

-Por supuesto, todos esos héroes que creó para la Fundación mítica de Buenos Aires, esos compadritos no son seres viles, son seres que mantienen una ética, un código de honor y que luchan por el valor y por otra historia. Pero ninguno de ellos, cuando uno los ve, es un ser vil o deleznable, respetan su código a ultranza, ése es su mundo épico, el mismo que inspiró el poema Juan López y John Ward, referido a la Guerra de las Malvinas que forma parte de Los Conjurados. De alguna manera ese poema cierra, corona esa idea de épica entre sus dos patrias intelectuales.

El poema Juan López y John Ward
Les tocó en suerte una época extraña.

El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provistro de lealtades,
de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.
López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.
El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en un aula de la calle Viamonte.
Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.
Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.
El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.
Jorge Luis Borges

Fuente:http://www.miborges.com.ar/reportajes/mariakodama.htm
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El Poeta ciego y la niña de sus ojos


El Poeta con mayúsculas, para el que el tiempo, el espacio, el infinito, la historia y la mitología conformaban un todo inseparable. El poeta ciego que, como Homero, cuajó el mundo de “sirenas y piedras imanes que enloquecen las brújulas”, de laberintos y mitos que se han convertido en adjetivos. Borges presenta en estas fotos su lado más amable, más humano, más feliz. Nos demuestra, afortunadamente, que mentía cuando escribió aquello de “he cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer, no he sido feliz”. Lo encontramos en Egipto “modificando el Sahara”, en Ginebra hablando con fantasmas ilustres, en Creta perdido en el laberinto, en París, Londres, Madrid…en su Atlas personal, reconstruyendo el relieve, los idiomas, los olores…al pasar sus dedos sobre el mapa invisible.


María Kodama, 30 años menor que Borges, lo acompañó en sus viajes para ejercer el enorme privilegio de ser sus ojos. Con una cámara al hombro y la capacidad de traducir el mundo para él, se convirtió en su musa, en la niña de sus ojos. Así, encontramos toda una serie de Haikus en el libro “La Cifra” dedicados a ella, “¿es o no es el sueño que olvidé antes del alba?”. Un atlas para ellos, dice María Kodama, era “un pretexto para entretejer en la urdimbre del tiempo nuestros sueños hechos del alma del mundo”, un lugar para el amor en su acepción más verdadera. No obstante, este amor se ha visto manoseado y ninguneado después de la muerte de Borges; pleitos y reclamos por derechos de autor han conseguido enemistar a muchos intelectuales con la viuda Kodama.


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El Atlas de Borges

El “Atlas de Borges” es un libro fruto de los viajes que con María Kodama y su cámara de fotos realizó Borges en los últimos años de su vida.
Es por tanto, el Atlas de Borges, un recorrido de recorridos de recorridos y, como señala Hermán Lombardi, ministro de cultura de la ciudad de Buenos Aires, “al recorrer los mismos lugares generará otra trama, similar pero diferente.”
Son 130 fotografías tomadas por María Kodama acompañadas de epígrafes, haikus y pequeños textos de Borges que, siendo ya ciego, decidió recorrer el mundo para verlo con sus cuatro sentidos restantes

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Borges y María Kodama

Borges ya no abandonará la casa materna hasta la muerte de su madre a los 99 años.

Con la visión cada vez más escasa, Borges hizo de su madre su asistente, su guía y compañA su muerte y ante la invitación de una universidad estadounidense, una joven discípula de ascendencia oriental, María Kodama, viaja con él y se convierte en su secretaria.

Desde 1975 Kodama fue el lazarillo del escritor y su inseparable compañera ocupando el lugar que dejó doña Leonor. Él tenía 76 años, ella promediaba los veinte.
Ambos contrajeron matrimonio mediante un poder en Paraguay 49 días antes de la muerte del escritor ocurrida en Ginebra el 14 de junio de 1986.
Para entonces Kodama era la única heredera de Borges que dejó a Fanny una suma de dinero. "Yo sé que mi vida ha sido una trama de errores", confesaba Borges en 1976. "He sido indiferente, he sido cruel, sí, pero por estupidez", dijo quien se arrepintió públicamente de no haber sido "más feliz".
Ya completamente ciego, se le preguntó qué desearía volver a ver si recuperara la visión: "Por raro que parezca, yo diría mujeres, ¡mujeres jóvenes!", respondió

Fuente:http://lakbzuhela.blogspot.com
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Borges y María Esther Vázquez

El retrato, desde luego, no es aséptico: María Esther Vázquez fue, según confesión propia, uno de los muchos amores de Borges, aunque al parecer no del todo correspondido por ella. Como otras mujeres que la antecedieron y siguieron, Vázquez atendió al escritor en las largas décadas de ceguera que precedieron a su muerte.

En su biografia hecha a Borges Maria Esther, expresa un indisimulado recelo hacia María Kodama, la segunda esposa y albacea literaria de Borges. El papel de esta última en alejar a Borges de sus amigos y de su familia en el último lustro de su vida parece indiscutible; cosa distinta es si aporta algo la relación de pequeños deslices y mezquindades que Vázquez le achaca, y que parecen nimiedades innecesarias ante el cargo mayor que construye contra Kodama: haber dominado al Borges anciano, amargado sus días, precipitado su muerte y alterado su testamento, nada menos.
Ajustes de cuentas aparte (aunque debe notarse que sólo este afán explica el título del libro), Esplendor y derrota no es una gran biografía. Sabemos lo que sucede, pero no por qué. El estricto orden cronológico no es literario (y la biografía es, a no dudarlo, literatura). Alternativamente se ofrece demasiado poco (de los años formativos de Borges: sabemos a quién conoció, pero no quiénes eran, qué significaban, todos aquellos poetas argentinos que se enumeran fatigosamente) o en exceso (la descripción pormenorizada de sus viajes). La narración se pierde con frecuencia en disgresiones, y en ocasiones repite datos que ya ha ofrecido unas páginas antes. No obstante, pueden salvarse de la biografía las jugosísimas anécdotas borgianas y los breves comentarios a algunas de sus obras, que desentrañan aspectos oscuros referidos a la influencia del entorno y las vivencias del autor sobre ellas.
Como aproximación a Borges, en definitiva, Esplendor y derrota es sólo tolerable. Quien realmente desee conocer al escritor, que no lo dude y acuda directamente a su obra.
Fuente:http://lakbzuhela.blogspot.com
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Borges y Elsa Astete

El encuentro. Borges y Elsa Astete se conocieron en La Plata, en 1931. Ella tenía 20 años, venía de la tranquilidad pueblerina de 9 de Julio, y su vida de entonces era de escuela y ocio, de paseos por el bosque y de té con masas en el Jockey Club.

El hombre que le presentaría a Borges fue Pedro Henríquez Ureña, historiador dominicano que había tenido que abandonar Santo Domingo porque el dictador Rafael Trujillo se había enamorado de su mujer.
El encuentro ocurrió una tarde, cuando Ureña llamó a su amiga Elsa y a su hermana Alicia, y las convocó a una cita a ciegas en el Museo de Bellas Artes, donde habría una conferencia. El conferencista era Néstor Ibarra, quien acabaría casándose con Alicia, y el joven que lo acompañaba se llamaba Jorge Luis Borges.
En 1931, Borges tenía 32 años y era un intelectual joven educado en Europa, ignorante todavía de que iba a ser el más grande escritor contemporáneo en lengua española. Había publicado un ensayo, Evaristo Carriego, que además de hacerle ganar tres mil pesos en un premio le había valido que Victoria Ocampo lo integrara a la revista Sur. En esa época estaba enamorado de Elvira de Alvear y ya era amigo de Adolfo Bioy Casares.
Aquella cita a ciegas en el Museo de La Plata sería el disparador de la relación. En la versión de la mujer, "después de que Henríquez Ureña nos presentó, nos fuimos a tomar el té al Jockey Club, y a la semana siguiente Alicia y yo fuimos a Buenos Aires para encontrarnos. Desde entonces no me dejó más. Me perseguía a sol y a sombra. Fue en esa primera cita cuando Borges me juró amor eterno".
¿Eterno? Aun tratándose de Borges, parece mucho decir. Durante los dos años que estuvieron de novios, él empezó a usar barba, recopiló sus artículos periodísticos en un libro y empezó a ser un escritor conocido.
La rutina del amor iba por los carriles de la época y, no bien comenzaron a hacer planes de casamiento, se comprometieron formalmente. Después, cuando la relación terminó, Borges decidió no hablar nunca del tema y hubo que esperar 50 años para que Elsa, enigmática, aludiera elípticamente a lo sucedido:
"No se dio", diría apenas.
Lo que ocultaba esa frase era un episodio de infidelidad que acabaría en el primer matrimonio de Elsa Astete y en el primer desengaño amoroso del poeta: durante una fiesta de cumpleaños ella había conocido a Ricardo Albarracín Sarmiento, y se había enamorado de él.
Fue una relación clandestina que Borges ignoró hasta el final: seguía viviendo en Buenos Aires, viajaba los sábados a La Plata para visitar a su novia, y fue el último en enterarse de lo que ocurría.
En la versión de Elsa, las cosas ocurrieron así: "A los 15 días de haberme casado, Borges, que no sabía nada, seguía llamando a mi casa. Mamá no sabía qué decirle, y yo me desentendí del tema. ‘Eso es problema tuyo’, le dije. Finalmente ella, que era correctísima, le dijo: ‘Mire, Borges, discúlpeme, pero me veo en la obligación de decirle algo: no llame más, porque Elsita se casó’".
La madre le contó a su hija que Borges hizo un breve silencio y después dijo: "Ah, caramba", y colgó.
Historias paralelas. En los años en que estuvieron separados, las historias de Borges y Elsa Astete fueron paralelas.
Ella, convertida en señora de Albarracín, tuvo un hijo que llevó el nombre del padre. La pareja vivía en una casona del Tigre y seguía viajando a La Plata, donde tenían una casa quinta, y Borges, para la mujer, apenas si era un recuerdo difuso.
Cuando le tocara a Borges hablar de la ruptura y de los años que le siguieron, diría dulzonamente: "Sólo la esperaba a ella". Desde luego, eso no parece cierto: entre 1933 y 1965, cuando se volvieron a encontrar, el escritor se enamoró muchas veces, y entre sus mujeres estuvieron Estela Canto, Silvina Bullrich y María Esther Vázquez.
Durante los años en que Borges estuvo sin saber de ella, Elsa enviudó y supo de él sólo lo que se decía de su carrera como escritor. Ni siquiera vivían en la misma ciudad: ella había vuelto a La Plata, donde había decidido quedarse después de la muerte de su esposo, y él estaba en Buenos Aires el tiempo que no pasaba viajando.
La ceremonia del reencuentro, tratándose de Borges, no podía empezar sino como empezó: con un sueño.
Dice Elsa: "Me contó que una noche soñó conmigo y le brotó como una ansiedad enorme de verme. Como mantenía una relación esporádica con una hermana mía, la llamó. Hablaron de bueyes perdidos, y al final le dijo: ‘Decime, Alicia, ¿qué es de la vida de Elsa?’. ‘Bueno’, le dice mi hermana, ‘vive en La Plata; se casó, como ya sabrás. Lo que no sé si sabés es que enviudó hace tres años’".
Borges quedó sorprendido pero no perdió el tiempo: llamó a su primera novia, y lentamente las cosas volvieron a ser como antes.
Segunda parte. De este segundo noviazgo, que duró casi tres años e incluyó, como el primero, un formal compromiso con anillos, a Elsa Astete le quedó grabada una anécdota que la hizo sentir indispensable. Sucedió una noche, en casa de Borges, cuando el escritor, ya casi ciego, fue hasta la biblioteca y a tientas pero sin dudar tomó un libro y lo llevó hasta donde estaba la mujer. En la página donde lo abrió había una foto de ella en traje de largo.
–Georgie –dijo admirada ella–, una foto mía...
En eso entró Leonor Acevedo, y le dijo a su futura nuera:
–¿Querés que te diga una cosa? Cada noche de su vida, antes de acostarse, "miraba" tu foto.
El 21 de setiembre de 1967, Jorge Luis Borges, soltero, 68 años, se casó por iglesia con Elsa Astete Millán, viuda, de 57.
Durante los primeros tiempos, la pareja vivió en la casa de él, Maipú 994, 6° piso B, compartiendo sus días con Leonor Acevedo. En el recuerdo de Elsa, contra lo que pudiera pensarse, la madre del escritor no intervino para perjudicar la relación. Diría años más tarde: "Mientras vivimos juntos nos llevamos muy bien. Es increíble, pero lo pasamos muy bien como matrimonio y con la madre".
¿Hasta dónde creerle? Según los amigos del escritor, los celos de Elsa hacia Leonor Acevedo eran terribles, y no permitía que Borges le diera dinero, como lo había hecho durante años. Unos meses después del casamiento, la pareja se mudó a un departamento de la calle Belgrano, donde hicieron por primera vez la experiencia de vivir juntos y solos, y allí la rivalidad entre su esposa y su madre cobró mayor virulencia y el escritor tuvo que empezar a visitar a escondidas a Leonor.
Esa experiencia, además, llevaría a la pareja a enfrentar definitivamente la realidad: la convivencia era intolerable. En una entrevista publicada en 1993, Elsa Astete admitió que no fue feliz junto a Borges: "Era introvertido, callado y poco cariñoso. Era etéreo, impredecible. No vivía en un mundo real ".
La rutina matrimonial tampoco parece haber sido excitante: "Yo lo despertaba a las 8 de la mañana. Ya estaba el baño preparado. Se bañaba durante una hora; después salía con olor a jabón, ¡qué rico! Se vestía. Tomaba su café con leche con pan y manteca, y se iba a la Biblioteca. Volvía a la 1. Almorzábamos. Se iba a dormir hasta las 4 y media. Tomaba un café con leche, no le gustaba el té, y se iba a la Biblioteca otra vez. Llegaba a las 8 de la noche. A esa hora,casi todos los días, íbamos a lo de Bioy Casares a cenar. Cuando volvíamos, Georgie se ponía su pijamita, y nos íbamos al living a leer hasta las 2 ó 2 y media de la madrugada".
En palabras de María Esther Vázquez, "la vida con Elsa era de una aridez desoladora. Según contaba el propio Borges, los únicos temas de conversación eran los recorridos de los tranvías o de los colectivos. En la mesa, al mediodía, a la hora del té y a la noche, había largas discusiones entre Elsa y su hijo acerca de qué calles tomaba el ómnibus 48 en su largo viaje al barrio de Flores. (Borges) se aburría (...). Le gustaba contar sus sueños y soñaba casi todas las noches; por eso, le extrañaba al principio y le molestaba después que Elsa jamás soñara. No podía concebirlo".
A poco de casarse, Elsa había comenzado a adueñarse del Borges público además del privado. Le manejaba el aspecto y también el dinero. "A la casa la administraba yo. Georgie odiaba la plata y me decía: ‘Vos ocupate de cobrar lo que sea. Odio la plata y, más aún, hablar de ella. A mí no me des nada. Yo te pediré cuando necesite para mis libros...".
María Esther Vázquez cuenta que Elsa lo instaba a cobrar sus conferencias y a duplicar el caché momentos antes de que se iniciaran, cuando la sala ya estaba llena, y añade que su esposa no era la mayor admiradora del escritor.
Cuando Borges, soberbio e irónico, se burlaba de su propia fama ("El día en que se den cuenta de que soy un impostor, cuando realmente lean las pobres páginas que he escrito, comprenderán que se han equivocado y me echarán con furia de todos lados"), la única que lo tomaba en serio era Elsa, quien llegó a decirle: "Mirá, aprovechá tu cuarto de hora; hoy estás en el candelero, pero dentro de dos o tres años nadie se va a acordar de vos...".
La separación. No puede saberse cuándo empezó a tomar forma en Borges la idea de la separación. En agosto de 1970, repentinamente, se dio cuenta de que ya no quería regresar a su casa, pero postergó la decisión.
Por un tiempo se entretuvo con viajes, premios y la ilusión recurrente de recibir el Nobel, y una mañana de octubre salió de su casa como siempre, para ir a la Biblioteca, y nunca regresó. Unos meses más tarde, mientras paseaba por Florida con su sobrino Miguel, Elsa Astete Millán se cruzó con el escritor y lo saludó. "¿Quién es?", preguntó Borges, definitivamente ciego. "Es Elsa, tío", respondió Miguel.
Y Borges volvió a preguntar: "¿Y quién es Elsa?"
Fuente:.http://lakbzuhela.blogspot.com
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Biografía

"Autor contemporáneo Argentino que goza de mayor fama internacional ". Hijo de Jorge Guillermo Borges profesor y escritor y de Leonor Acevedo Haedo. Nació en Buenos Aires, el 24 de Agosto de 1899. El 4 de Marzo de 1901, nace su hermana, Norah, compañera de juegos con la que no peleaba nunca y con la que compartió sus miedos infantiles. Su padre a menudo le recitaba poesías en inglés; " idioma que se alternaba en el hogar con el español por la influencia de su abuela paterna Haslam Arnet ( inglesa )" , de Swiburne y de Keats, sus preferidos. La madre Leonor, afirmaba que fue su marido quien guió a su hijo en los gustos literarios; poseían la misma inteligencia, el mismo tipo de " humour " y conversaban de literatura mano a mano, desde que Jorge fue muy joven. El chico aprendió a leer en inglés y más tarde en Castellano, pero ni él ni su hermana fueron a la escuela, después de recibir en su hogar la instrucción que le imparte una institutriz inglesa, ingresó en el cuarto grado de la escuela primaria del Estado. El inglés fue el idioma de su infancia y en 1908 tradujo " El Príncipe Feliz ", de Oscar Wilde. Viajó luego a Europa con su familia, donde visitó París y se instaló en Ginebra, Suiza, donde los niños realizarían sus estudios refugiándose de la guerra. Estuvo luego en Francia, Alemania y España donde se inició como poeta y unió al grupo de los ultraístas, cuyo movimiento difundió en la Argentina. En 1922 funda la revista " Proa ", junto con González Lanuza, Macedonio Fernández y Norah Lange. De regreso en Buenos Aires se entregó a la poesía, dentro del movimiento ultraísta porteño, y publicó su primera colección Fervor de Buenos Aires ( 1923 ) y más tarde Cuaderno de San Martín. Integró el grupo literario Martín Fierro y participó en varias revistas. Transitó luego al relato y al ensayo corto y dio a conocer su Historia Universal de la Infamia ( 1935 ), que llamó poderosamente la atención del público literario por la novedad de los ensayos y la agudeza de los razonamientos, características que habría de conservar en su prosa para siempre. Dentro de esta línea publicó más tarde dos importantes colecciones de cuentos, Ficciones ( 1944 ) y El Aleph ( 1949 ). Fue más tarde profesor de literatura inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras y se lo designó director de la Biblioteca Nacional ese mismo año. Obtuvo el " Prix International des Editeurs " en 1961, compartido con el escritor irlandés Samuel Beckett. Viajó por Europa y América dictando cursos y conferencias en numerosas universidades e instituciones culturales del país y del extranjero. Continuó publicando cuentos, poesías y ensayos en diversas revistas y diarios, que compiló más tarde en otros volúmenes. En 1946, al asumir Perón el gobierno, elegido en elecciones realizadas en ese año, es transferido en julio por el intendente Emilio Siri de su puesto de bibliotecario al de inspector de pollos, gallinas y conejos en las ferias municipales. Se trataba de una humillante venganza por su decidida oposición al peronismo. Borges renuncia y sigue dando conferencias (siempre vigiladas por policías o pesquisas del gobierno peronista) en el Instituto de Cultura Inglesa para ganarse la vida. Borges ha sido recompensado en su país y en el extranjero con un gran número de distinciones; entre ellas podemos nombrar: el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, que fue creado especialmente para él; de la cual fue presidente desde 1950 a 1953, el Primer Premio Nacional de Literatura ( 1956 ), el Premio Alfonso Reyes de México, el Premio Interamericano de Literatura Matarazzo Sobrinho de Brasil, en 1965 el embajador de Italia le entrega la medalla de oro del IX Premio de Poesía de la ciudad de Florencia, en 1966 recibe de la comuna de Milán el IX Premio Internacional Madonnina, el 22 de Mayo de 1968 el embajador de Italia le entrega las insignias de la Orden del Mérito de la República Italiana en el grado de Gran Oficial, a fines de Agosto de 1976 el gobierno de Chile lo condecora con la orden al mérito Bernardo O' Higgins en el grado de Gran Cruz, en Agosto de 1979 recibe de la República de Santo Domingo el premio denominado Canoabo de oro, el 3 de Junio de 1981 recibe en Cambridge (E.E.U.U) el doctorado Honoris de la Universidad de Harvard, a fines del mismo mes se le otorga el Doctorado Honoris Causa en Letras de la Universidad de Puerto Rico, fue designado doctor " honoris " causa de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Universidad de Michigan (E.E.U.U ), etc. Desde 1962 fue miembro de la Academia Argentina de Letras. Su nombre fue propuesto varias veces para el Premio Nobel de Literatura. Sus obras se han traducido a veintiún idiomas. Como narrador, es considerado uno de los grandes cuentistas de la literatura universal. Sus obras han influido en escritores de todas las latitudes. Trabajaron en conjunto con Adolfo Bioy Casares, bajo el nombre de Bustos Domecq. Algunas de sus obras fueron: Dos fantasías memorables (1946 ); Seis problemas para don Isidro Parodi ( 1942 ); Cuentos breves y extraordinarios ( 1955 ) y algunos más. En 1973, la Municipalidad de Buenos Aires, lo declara ciudadano ilustre.A causa de su creciente ceguera, que motivó múltiples operaciones, se le prohibe leer y escribir, órdenes que son cumplidas por su madre y amigos. Finalmente, el 14 de junio de 1986 muere a sus 87 años en Ginebra. Obras LOS CUENTOS DE BORGES Aunque la poesía de Borges es digna de elogio, su fama internacional se debe a sus cuentos y ensayos. Se ha dicho que nadie en lengua española moderna ha creado como él un estilo " tan estilo ". En efecto, su personalidad artística se respalda no sólo en una temática novedosa, sino también en una técnica y en un estilo literario propio. Sus temas son en general de procedencia libresca, en cuanto parecen suscitados por lecturas del autor, quien una vez tomado el asunto en sus manos les da una perspectiva y una derivación originales, y convierte así, esa materia erudita y muerta, en un asunto de vitalidad e interés actuales. FICCIONES DE BORGES La infatigable oriqinalidad de Jorqe Luis Borges encuentra en este libro oportunidad de amplio lucimiento. Ficciones dio lugar en su momento a la enjundiosa admiración de la crítica sobre él, poco pueden agregar estás líneas que no buscan presentar al libro, sino simplemente repetir que Ficciones es imprescindible en la actualidad para juzgar la literatura contemporánea. El crítico y humanista Roger Caillois ha pronunciado palabras definitivamente consaqratorias: "Actualmente puede decirse sin paradoja que Borges es más conocido, más admirado y, sobre todo, más estudiado en las márgenes del Sena que en las del Río de la Plata." Traducido a varios idiomas, Ficciones fue galardoneado en 1961 con el Premio Internacional otorgado a los editores de Francia, EE.UU., lnqlaterra, ltalia, Alemania y España. A la edición primitiva, Borges agregó tres cuentos: El Fin, La Secta del Fénix y El Sur. Vuelven, pues, de nuevo a manos del lector Funes el memorioso, El jardín de senderos que se bifurcan, Tlón, Ugbar, Orbis Tertius. Con cada uno de los cuentos de Ficciones podría hacerse una selección por separado que incluyera los mejores del género. Todos pertenecen a la clásica categoría de las piezas antológicas. Medido y filoso, el estilo de Borges describe con acertada rapidez, la nota humorística de Pierre Menar, autor del Quijote, o el suspenso matemático de La muerte y la brújula, o la penetrada filosofía de El Sur; sin hablar de la Biblioteca de Babel, página premonitora y lúcida del actual director de la Biblioteca Nacional. LA COSMOVISIÓN DE BORGES Hay un trasfondo filosófico en todos ellos que se refleja en su concepción peculiar del tiempo, el espacio, la muerte, el infinito, la existencia humana y el mundo. Borges toma el mundo existente y real como si fuera una alucinación o una idealización dentro de la cual vivimos, sin darnos cuenta. La muerte es para él la clave de la vida y cada uno tiene su vida personal. El destino humano es incomprensible para el ser humano, y la vida se repite con nosotros simétricamente, es un inexplicable laberinto de destinos: el destino es como otra persona que llevamos dentro de nosotros mismos. El tiempo es un eterno retorno, un regreso hacia el infinito que se repite constantemente. Borges, debe toda esta concepción a su constante lectura de los filósofos. TÉCNICA Y ESTILO Aunque Borges se inició poéticamente con temas de repercusión popular, como la ciudad de Bs.As., sus calles, patios, compadritos, etc.; parece haber renunciado a esta modalidad ya que sus cuentos son materia literaria para otro tipo de público. Se requiere una erudición particular para poder entender a fondo el simbolismo de ellos, y esta erudición no siempre está al alcance de todos. Los géneros preferidos del escritor fueron el cuento fantástico, de contenido metafísico desarrollado dentro de una estructura algo parecida a la del relato policial, el tiempo y lo intemporal, la paradoja, la naturaleza, etc. Sus cuentos como sus relatos y sus poesías, son de una arquitectura estructural muy bien pensada, lógicamente desarrollados, y escritos con una economía de recursos certeramente planeada. Nada sobra en ellos, pero nada falta. Escribe lo estrictamente necesario para decir lo que tiene que narrar, y no se excede en ningún momento. Su estilo es otra de la novedades. Se ha dicho que sus ensayos y sus cuentos constituyen una serie de problemas literarios y filosóficos que , introduce con brevedad y resuelve con gracia y elegancia. OTRAS DE SUS OBRAS SON: " Poesía y Prosa "; El hacedor ( 1960 ); Elogio de la Sombra ( 1969 ); El Oro de los Tigres ( 1972 ). " Ensayos "; Inquisiciones ( 1925 ); El tamaño de mi Esperanza ( 1926 ); Evaristo Carriego ( 1930 ); Aspectos de la Literatura Gauchesca ( 1950 ); Otras Inquisiciones ( 1952 ); Borges Oral ( 1979 ); Historia de la Eternidad ( 1936 ); Libro de los Sueños ( 1976 ); Nueve Ensayos Dantescos ( 1982 ); Prólogos ( 1975 ), y algunos más. " Ficción "; El Jardín de Senderos que se Bifurcan ( 1941 ); La muerte y la Brújula ( 1951 ); El Libro de los Seres Imaginarios ( 1968 ); El Libro de Arena ( 1975 ) y Rosa y Azul ( 1977 ).

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