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Jorge Luis Borges es una inagotable fuente de sorpresas.Sus Obras, sus pensamientos, su particular idiosincracia,en este jardín de senderos que se bifurcan

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Las cartas de Leonor Acevedo

Las cartas iban y venían, cruzando la frontera argentino-uruguaya. De este lado del río, Leonor Acevedo, la madre de Jorge Luis Borges. Del otro, Esther Haedo de Amorim, su prima segunda casada con Enrique Amorim, afincada en Salto, Uruguay.

Durante más de tres décadas -entre 1937 y 1971-, Esther guardó meticulosamente todas las cartas que le enviaba Leonor. Se juntaron doscientas. Y gracias al trabajo de Alejandro Vaccaro, un biógrafo de Borges, hoy -y sólo por hoy- quienes se acerquen al Centro Cultural que lleva el nombre del escritor (Viamonte y San Martín, de 18 a 21) podrán encontrarse con ellas y revivir, aunque sea por unos minutos, las últimas noticias sobre "Georgie" (así lo llama su madre en las cartas) y Norah, la hermana.
cartas, cegueraPero, también, la preocupación y la angustia de una madre que asiste impotente a la progresiva pérdida de visión de su hijo. Será la primera vez que el público pueda acceder a estos escritos. Las cartas, además, abundan en referencias de la señora al gobierno peronista, que detestaba profundamente.
Leonor Acevedo tuvo una relación muy estrecha con su hijo. De hecho, Borges vivió toda su vida con ella hasta el momento de su muerte, en 1975, con excepción de los dos años en que el escritor estuvo casado con Elsa Astete, a fines de la década del 60. Las cartas tienen un valor incalculable para quien se siente tentado a espiar la vida del escritor desde lo cotidiano.
Hace pocos años, la destinataria de las cartas murió. Así, Alejandro Vaccaro se acercó a la familia, sin imaginar el tesoro que le aguardaba. "Así somos nosotros -dice-, como los buitres, porque en general la gente siempre conserva algo."
Anteojos para Georgie
El biógrafo guarda las cartas dentro de folios, en carpetas. Están asombrosamente bien conservadas. Algunas, escritas en hojas rayadas. Otras, con membrete de algún hotel, enviadas durante los viajes, o en papel de color.
En todas se repite esa letra angulosa y chatita de Leonor, que invariablemente se dirige a su prima como "Mi preciosa".
El trazo se va volviendo más frágil en las últimas, de mediados de los 70, cuando la mujer tenía más de 90 años. En algunas, al final del texto de Leonor, aparece la letra de imprenta prolija y muy pequeña de Jorge Luis Borges.
Sacar las cartas de los folios donde se conservan, desplegarlas y descifrar los garabatos de tinta negra es una experiencia casi mágica. ¿Qué se lee allí?
Por ejemplo, al final de una, fechada el 16 de agosto de 1950, Leonor le cuenta a Esther las novedades. Y le dice que "Georgie ha vuelto radiante de su viaje aéreo al Chaco y Misiones". Al final, el autor agrega unas líneas, para el marido de Esther, que grafican sutilmente su genialidad: "Querido Enrique: gracias por el fluido Bonjour á la Seine . Otro río menos ilustre y más hermoso que el Sena, he conocido en estos días: el Alto Paraná. Un abrazo, Georgie".

En otras, Leonor no puede contener la angustia por la salud de Georgie, como en ésta, fechada el 6 de junio de 1955: "... A ver si el año próximo le pueden dar a Georgie anteojos para leer y escribir, pues el hacerlo dictando no acaba de satisfacerlo. Me siento tan necesaria que tiemblo con la idea de enfermarme o que la vejez haga de las suyas, ya que ahora soy sus ojos..."


Fernando Halperin
Foto: Sergio Llamera
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Che, Borges,¿y el tango?

Una extraña complicidad de ironías y contradicciones envuelven la relación del escritor con el tango.

Es muy posible que la discusión sobre si a Borges le gustaba o no el tango sea tan baladí como la de si Piazzolla hacía tango o no. Bien, Piazzolla hacía tango.
Ahora es curioso el empecinamiento que muchos tienen en sostener que a Borges no le gustaba el tango. Y es muy posible que al escritor le gustaran muchas más cosas de las que era capaz de aceptar o reconocer. Pero claro, están sus declaraciones; él sostenía a diestra y siniestra que el tango no le gustaba. Y es bueno recordar que sostener que a Borges no le gustaba el tango es una manera de menoscabar su figura haciéndolo aparecer como antiargentino. Porque no hay que olvidar que “pegarle” a Borges es un deporte nacional. Porque Borges excede los límites de la literatura, porque fue polémico, pero porque lo hicieron polémico, fue irónico porque era una forma de defenderse, y porque los que solo alcanzaron la altura de sus salidas ingeniosas nunca llegaron a las cimas de su obra. Claro siempre fue más fácil preguntarle por un jugador de fútbol que por Schopenhauer.
Pero es cierto, Borges solía sostener que no le gustaba el tango; y me pregunto si lo hacía simplemente por provocar, por darle algo de que hablar a los que nada tenían que decir o contestaba lo que muchos querían oír.
Veamos. Cierta vez el locutor Antonio Carrizo al salir con Borges de los estudios de Radio Rivadavia en Buenos Aires, le preguntó:
Carrizo: Usted dice que no le gusta el tango, pero usted mismo es medio tanguero.
Borges: Oiga, soy Borges
Carrizo: Está bien, pero ese poema “Remordimiento” es un poco sensiblero y llorón.
Borges: Tiene razón, pero no me lo diga. Nunca debí haber escrito ese poema tan cerca de la muerte de mi madre.
Y es cierto, Borges era tanguero, pero no por algún poema sensiblero, sino por su obra, su concepción de un Buenos Aires hecho de arrabal, sagüanes, compadritos y toda una mitología que no tiene otro mundo que el del tango. Mucho de los relatos de Borges son tangos mudados a la literatura.
Pero mejor será desandar ese camino de negaciones borgeanas y bucear en las verdaderas opiniones de Borges sobre el tango. Veamos lo que surge de una charla entre él y Ernesto Sábato:
Borges: Yo no entiendo de música, pero Troilo me gusta. Piazzolla en cambio... Un amigo me llevó a un concierto de él en Córdoba. Tocó seis piezas. Las escuché y me dije: Me voy, como no tocan tango, hoy... Es que mi cuerpo no lo acompaña. Nunca me gustó el bandoneón. Llegó después que el piano, el violín y la flauta.
Sábato: Pero llega a tiempo para convertir al tango, como diría Santo Tomás, “lo que era antes de ser”... Ya sé que a usted el bandoneón no le gusta.
Borges: Tampoco me gusta Gardel.
Y aquí me hago la primera pregunta: ¿No será que, en realidad, a Borges le gustaba determinado tipo de tango nada más? ¿Acaso no confesaba que gustaba de Troilo? Y si así era, ¿eso invalida al tango? A mi hay tangos que no me agradan, pero eso no significa que el tango no me gusta.
Me parece indudable que, por distintas razones, a Borges le gustaba aquel tango compadrón, o compadrito, el de flauta, guitarra y violín, más cercano a su universo, (real o imaginario) más propio de su visión de un mundo que tal vez nunca vio y él reconstruyó por lo que le contaron.
En una charla con Fernando Sorrentino el escritor sostiene, entre otras cosas: “Yo de chico -me he criado en un barrio pobre, en Palermo, el barrio de Carriego-, he visto bailar con corte a los hombres en las esquinas. Porque ninguna mujer iba a bailar eso, porque sabían que era un baile infame.... Cuando supieron que eso lo bailaba la gente bien, entonces la gente se resignó y lo bailó, pero fue muy resistido por el pueblo el tango, porque lo veían como un baile de gente de mala vida. Pero era muy distinto, porque era un baile muy alegre, muy movido, con figuras... obscenas, ¿francamente, no? En París lo adecentaron mucho, lo entristecieron y después vinieron personas que se encargaron ya de cambiarlo. Por ejemplo, La cumparsita ya corresponde a ese cambio. También Gardel, que no tiene nada que ver con la manera vieja de cantar el tango.”
Y sospecho que el fondo de la cuestión no está muy lejos de esto: A Borges llegó a gustarle el tango alegre, no el nostálgico que vino después. Ese tango que estaba más cerca de sus sueños juveniles que de Pascual Contursi. Pero sigamos un poco más:
“En cuanto a los orígenes del tango, -sigue diciendo Borges- me han interesado. Yo he conversado con Saborido, con Ernesto Ponzio, he conversado con don Nicolás Paredes, que fue caudillo en Palermo, he conversado con un tío mío que era niño-bien-calavera; he conversado con gente de Montevideo, de Rosario. Y todos me han dado el mismo origen”.
Y vuelvo a las sospechas, quizás, a Borges le gustaba ese tango hecho de picardía, de esquinas, de su barrio, incluso de sus relatos.
Ahora es bien sabido de su preferencia por la milonga, que está más cerca de aquel tango compadrito y alegre que él gustaba. Aunque su trabajo “Para las seis cuerdas” lejos está de aquellas letras picaras, más bien se emparientan con aquellas milongas fatales, en las que no están ausente el cuchillo, el amor, el coraje y la muerte. Y tal vez, contradiciéndose sin querer, deja que ese trabajo llegue al disco con la voz de Edmundo Rivero y la música de Astor Piazzolla.
Recorriendo los versos de “El tango” (1964) me encuentro con un tango que es tumba de aquellos personajes que, quizás, si para Borges eran el tango:
Aunque la daga hostil o esa otra daga,
El tiempo, los perdieron en el fango,
Hoy, más allá del tiempo y de la aciaga
Muerte, esos muertos viven en el tango.
En la música están, en el cordaje
De la terca guitarra trabajosa,
Que trama en la milonga venturosa
La fiesta y la inocencia del coraje
.
Y me detengo en un punto donde, es solo una pretensión, aspiro a cruzarme con el sentimiento de Borges. Es recurrente en su obra el coraje. ¿Quizás porque él no era un hombre valiente? Tal vez. Y así, constantemente, la figura del compadrito, o del compadre, del que no tiene un instante de duda a la hora de enfrentar la muerte de la mano de un cuchillo, siempre está presente en su obra. Y esos personajes, hechos a cuchillo y coraje desaparecen del tango cuando este se hace sentimental. Entonces ya es el hombre que llora por la mujer que se le fue, por el engaño, latraición de la mina. Y Borges no aceptaba eso, él pensaba como había dicho el caudillo Paredes: “un hombre que piensa cinco minutos seguidos en una mujer no es un hombre, es un manflora”..

María Esther Vázquez, privilegiada amiga de Borges, cuenta en su libro “Borges, esplendor y derrota” lo siguiente: “Al mismo tiempo que nuestro escritor afirmaba su lugar en la literatura, hacía otras cosas. Por ejemplo, aprendió a bailar el tango (¡!) y la milonga. Es probable que le hayan enseñado a Güiraldes, él tenía fama de ser un gran bailarín, lo mismo que Victoria Ocampo, con quien compartió veladas tangueras. El entusiasmo (¿?) de Borges por el tango lo llevó a componer, con el músico Octavio Portela Cantilo, uno titulado Biaba con caldo, o sea, traducido del lunfardo, “paliza con sangre”. Parece que era muy divertido y compadrón; por desgracia, se ha perdido”. Creo que sobre esto no hay nada que agregar.

En definitiva si Borges sostenía que no le gustaba el tango no le creo. Sí me resulta más verosímil que ese comentario formaba parte de la personalidad de el personaje Borges, el de las notas en las revistas, el de las respuestas a las preguntas rápidas y malintencionadas.
Estoy tan seguro que a Borges le gustaba el tango como tanto tango hay en sus obras. Y algún mensaje misterioso me dice que lo que, en definitiva, Borges rescataba de aquellos tangos están en la última estrofa de su poema “El Tango”.
.... El tango crea un turbio
Pasado irreal que de algún modo es cierto,
El recuerdo imposible de haber muerto
Peleando, en una esquina del suburbio.
Para Borges el tango era el coraje, lo que vino después, sencillamente, no le gustó·

Por Carlos Hugo Burgstaller

Fuente: TANGO Reporter
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Borges, hombre lobo

Lisa y Georgie -como cariñosamente se llamaban Luisa Mercedes Levinson y Jorge Luis Borges- caminaban por el gran Buenos Aires, se perdían por los barrios más inusitados, como Puente Alsina, llegaban hasta Avellaneda, tomaban el tren y se precipitaban hacia las estaciones del Oeste. Georgie (Jorge Luis Borges) iba a tomar el té todas las tardes con ella, y escribían durante dos o tres horas una sola página. «Era una novedad para mí, que fui siempre una atropellada. Cuando a Borges y a mí se nos ocurría una idea, él la sopesaba, la aclaraba, y la transformaba en síntesis», confesaba Lisa (Luisa Mercedes Levinson). Borges inventó una ciudad que ya no existe. A veces a pie, otras a través de la poesía, encerrada entre oscuridades, silencios y milongas. Probablemente no haya nada más porteño que un hombre que nace en pleno centro de Buenos Aires, exactamente en Tucumán 840, entre Suipacha y Esmeralda (zona conocida como Parroquia de San Nicolás), en un tiempo imposible de imaginar, el 24 de agosto de 1899, hace 110 años.
Una buena tarde, mientras apuraban entre las comisuras de sus labios los últimos estertores del té de las cinco, a Georgie Borges se le ocurrió la idea de escribir un relato en primera persona sobre la aventura de un arquitecto que recibe el encargo de construir un chalet para los Ferrari, familia donde habría anidado un amor de juventud. Así crearon conjuntamente «La hermana de Eloísa». Fue la única obra de ficción que el autor de «El Aleph» escribió a «cuatro manos», exceptuando las puras maravillas que esculpió con su «pequeña sociedad» Bioy Casares. «La hermana de Eloísa» se publicó en 1955 por la efímera editorial bonaerense Ene (en un volumen al que daba título, y que incluía otros dos relatos de Lisa y de Georgie: ««El doctor Sotiropoulos» y «El abra», de Levinson; y «La escritura del Dios» y «El fin», de Borges), pero dejó de circular por un buen tiempo, una vez agotada la escueta tirada, acaso porque sus autores no le daban mayor trascendencia. «Tal vez no fue una gran realización», escribió alguna vez Luisa Mercedes Levinson, quien dijo haber aprendido al lado de Borges «el arte de corregir». Causalidad o no, casi acto seguido ella escribió su cuento más famoso y antologado: «El abra». «Cuando me propuso escribir un cuento en colaboración, casi me desmayo. Borges, en 1954, no era conocido como ahora. Pero nosotros, los escritores, sabíamos de su grandeza», ensalza Luisa Mercedes Levinson al sumo hacedor Georgie Borges.
Inédito en España
El relato «La hermana de Eloísa» no salió jamás de Argentino, y permanecía inédito en España, Afortunadamente, gracias a la maravillosa iniciativa de Del Centro Editores, de Madrid, la obra llega a España cincuenta y cuatro años después. Se trata de una edición especial y única, con una tirada de cien ejemplares numerados, que se presentará el próximo jueves. El libro está realizado en rama, en carpeta y estuche manufacturado artesanalmente. La carpeta ha sido cubierta de papel estampado a mano y el estuche entelado. Esta joya está lustrada por el gran artista argentino, residente desde hace varias décadas en París, Antonio Seguí, quien firma, junto al editor, Claudio Pérez Míguez, cada ejemplar. «Al quedar sin republicarse «La hermana de Eloísa» -explica Pérez Míguez- nos interesó muchísimo sacarlo a la luz pública, ya que en España no se conocía. Es un texto, pues, semi inédito, maravilloso, tentador, que da mucho juego literario». Es cuento largo el de Borges. El relato (ABC reproduce parte de él) se prolonga a lo largo y ancho de diecisiete páginas de texto, y está divido en tres partes. Narra una historia de amor/desamor, la epopeya de un maravilloso arquitecto, a quien a traves de su socio le encargan un chalet, una casa para la familia Ferrari, situada en el sur del Gran Buenos Aires. El arquitecto vivía en aquella zona bonaerense y estaba enamorado de una hija de Ferrari. En ese eterno retorno para visitar a la mujer que le apasionaba el corazón, el arquitecto delinea el cambio de aquellos aires y de aquellas gentes: ya nada tiene nada que ver con la realidad. Borges inyecta enormes dosis de humor al relato, lo cual daba enorme lustre. Como el azucarillo que se diluía en el té de las cinco que apuraban Lisa y Georgie
 
POR ANTONIO ASTORGA

MADRID Domingo , 08-11-09
Fuente:ABC.es
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Asociación Mundial de amigos de Borges

"Borges
 por Adolfo Bioy Casares, diario de las conversaciones entre la entrañable pareja a lo largo de toda la vida desde su encuentro a finales de 1932. La falsa viuda Borges criticó el libro con confidencias del autor a su entrañable compañero de toda la vida, Adolfo Bioy Casares, porque el volumen revela que el autor de El Aleph temía causarle enojos y se quejaba del carácter "extraño" de la señorita que hoy posee los derechos exclusivos de la millonaria explotación comercial de su obra: ...La afirmación aparece en el libro Borges (Destino), recientemente publicado por el albacea literario de Bioy Casares, Daniel Martino, que recoge los diarios de Bioy sobre su relación con Borges y ofrece la crónica de una amistad legendaria que ambos escritores cultivaron durante décadas... En el libro "Borges",
Bioy Casares -fallecido en 1999- relata su amistad de seis décadas registrándo las conversaciones con Borges y apunta que su  viuda "es una mujer de idiosincrasia extraña. Acusaba a Borges por cualquier motivo, lo castigaba ...; lo celaba (se ponía furiosa ante la devoción de los admiradores). Junto a ella vivía temiendo enojarla
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Borges, a la luz de la luna

El primer museo dedicado al escritor argentino en Buenos Aires, situado en la casa del barrio de Palermo en la que vivió Jorge Luis Borges, abrió anoche sus puertas, aunque sólo por unas horas. La inauguración oficial tendrá lugar en 2010

En la Noche de los Museos o la «Cultura bajo la luna» que iluminó anoche Buenos Aires, Jorge Luis Borges (1899-1996) tuvo su primer museo exclusivo. Actual sede de la Fundación que lleva su nombre, se expuso al público una muestra de manuscritos, objetos y vídeos del autor de «El Aleph».
El acceso abierto incluyó, dentro del circuito de 150 salas, la primera planta de la casa lindante del barrio de Palermo en la que vivió el propio Borges. A lo largo de dieciocho vitrinas, se colocaron distintos elementos alusivos al relato más célebre del autor que amaba escribir en ingles pero logró atrapar en español a millones de lectores en el mundo entero.
La viuda, María Kodama, anunció en declaraciones a la agencia Efe que el centro se inaugurará oficialmente a principios del próximo año. El hallazgo de la casa «surgió de manera loca y de casualidad», reconoce. A ella se le «ocurrió ir a ver la vivienda, que estaba a la venta, para echarle un vistazo al jardín que había inspirado a Borges», recordó. En ella escribió «Las ruinas circulares», «mi cuento preferido», confiesa Kodama.
La fortuna, como en tantas ocasiones, estuvo del lado de la viuda más polémica de un escritor argentino. Los encargados de la venta del inmueble eran admiradores de Borges y habían estado en Ginebra (Suiza) el día del entierro del escritor, así que «facilitaron todos los trámites».

Disputas y enfrentamientos
La fundación en homenaje al autor ya exhibía en su sede en Buenos Aires varios objetos de Borges, aunque está previsto incorporar otros materiales en exposición para hablar, con rigor, de museo. Tambien en Buenos Aires funciona el Centro Cultural Jorge Luis Borges, emblemático lugar de encuentro de conferencias y exposiciones que opera de forma independiente de María Kodama. Las disputas y enfrentamientos entre Kodama y los amigos del escritor que nunca escribió una novela, así como las batallas por la herencia enturbiaron el legado del autor, junto con Cortázar, más internacional de Argentina.
 
CARMEN DE CARLOS

CORRESPONSAL BUENOS AIRES  -Sábado , 14-11-09
Fuente: http://www.abc.es/20091114/cultura-literatura/borges-luna-200911141856.html
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Un Museo dedicado a Borges


Lo está haciendo la Fundación que dirige su viuda. Tendrá réplicas de su cuarto y de su biblioteca
Por: Juan Manuel Bordón
 El museo funcionara en una casa vecina a la del escritor.
Suena el timbre en Anchorena 1660, sede de la Fundación Jorge Luis Borges. No se asoma un ordenanza ni un guardia de seguridad ni una secretaria. Aunque la visita no fue anunciada, la que aparece en la puerta es la viuda del escritor, María Kodama. "No, no se puede entrar. Todavía estamos armando todo para el sábado y las piezas no están en la vitrina", explica.
Allí, en la casona donde a partir de 2010 funcionará el museo del escritor que incluirá una réplica (con los muebles y objetos originales) de su habitación y su biblioteca, preparan un adelanto que se podrá ver el sábado, durante la Noche de los Museos: libros con anotaciones manuscritas, objetos que compró en sus viajes o una copia de la mano de Borges hecha en bronce. "La idea es abrir para el cumpleaños capicúa, en 2010 él cumpliría ciento once".
De alguna manera, cuenta Kodama, la idea de hacer una casa-museo en la que estén los objetos de la vida cotidiana del escritor se la dio el propio Borges. "Tuvimos varias conversaciones con él cuando visitamos la casa de Victor Hugo en París, las de Poe en Estados Unidos o la de Rudyard Kipling en Inglaterra. El decía que a diferencia de un músico o un actor, el trabajo de un escritor es siempre íntimo y por eso las casas siempre eran los mejores museos".
En realidad, Borges nunca vivió en la casona donde hoy está la Fundación, sino en la casa vecina. "La primera vez que vine a la que ahora es la sede de la Fundación no pensaba en comprar la casa, vine porque quería ver la casa de al lado, donde él había vivido después de que murió su padre (Nota: entre 1938 y 1943). El me contaba que en el jardín de esa casa había escrito mi cuento favorito, Las ruinas circulares, y yo quería verlo", recuerda. Entonces, pidió permiso a los vecinos para espiar, por encima de la medianera, el jardín de la que fuera la casa del escritor. Los vecinos se lo permitieron y le contaron que su casa estaba en venta.
En la entrada, Kodama dice que hoy no se puede visitar la casa "porque ya una vez desapareció una pieza mientras armábamos una muestra", pero invita a tomar un café enfrente y adelanta algo de lo que podrá verse el sábado y qué otras cosas se añadirán para la apertura oficial del museo. "Va a haber varios objetos familiares, varios de sus libros escandinavos y una edición de Chuan Tzu fechada en 1916, que leyó de joven y que tiene anotaciones como casi todos sus libros. Es interesante ver cómo ahí todavía tenía una letra de tamaño normal, que después fue achicando por culpa de la miopía".
Kodama cuenta que el lugar no es demasiado grande pero que eso puede ser una ventaja porque lo convierte en un museo vivo, donde las piezas irán cambiando. "Hay cosas, como su colección de sombreros, que todavía no puedo exponer porque no tengo los maniquíes". El sábado sólo estará habilitada la planta baja del futuro museo. Cuando abra definitivamente, en el piso de arriba se podrán visitar la habitación y la biblioteca de Borges. "Aunque yo sé que él no está, para mí es maravilloso verlas porque lo siento presente. Imaginate que esa biblioteca fue lo primero que vi en su casa, cuando yo tenía 16 años".

http://www.clarin.com/notas/2009/11/13/_-02040140.htm
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Directora Ernestina Herrera de Noble
Gracias amigos de face!! http://www.facebook.com/notes/jorge-luis-borges/cultura-abrira-en-2010-un-museo-intimo-dedicado-a-borges/320532810482#/borgeanos
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Borges oculto y a cuatro manos-reportaje

Recuperado un relato escrito hace medio siglo por el narrador argentino en colaboración con Luisa Mercedes Levinson - Nunca se había publicado en España


Aquella época me acuerdo sobre todo de las risas de Borges y mi madre mientras escribían. Yo era una adolescente que se metía en todo y de vez en cuando me preguntaban si no estarían siendo demasiado kitsch o si tenía sentido una expresión como bustos ecuestres". Aquella muchacha metomentodo era la escritora Luisa Valenzuela, que ahora tiene 70 años. En conversación telefónica desde Buenos Aires, Valenzuela recuerda los días en que su madre, Luisa Mercedes Levinson (1904-1988), una visionaria precursora del realismo mágico, y su amigo Jorge Luis Borges (1899-1986) escribieron a cuatro manos el cuento La hermana de Eloísa.
Aquel relato se publicó en Argentina en 1955 en un volumen de 76 páginas al que daba título y que incluía otros dos cuentos de cada uno de los autores (La escritura del Dios y El fin, de Borges, y El doctor Sotiropoulos y El abra, de Levinson). Una vez agotado, nunca volvió a reeditarse. Jamás se publicó en España y tampoco fue incluido en el tomo de Obras completas en colaboración del autor de El Aleph.

Medio siglo largo después, La hermana de Eloísa verá la luz de nuevo la semana que viene en una edición de bibliófilo ilustrada por el artista argentino Antonio Segui. La publicación corre a cargo del sello madrileño Del Centro Editores, que el año pasado ya rescató varios relatos inéditos de la serie de cronopios y famas de Julio Cortázar.
La edición coincidirá con la inauguración el próximo jueves en el Centro de Arte Moderno, un espacio centrado en la difusión de la cultura latinoamericana, de una exposición que, junto a los originales de Segui, cuenta la historia en fotos y libros de aquella mítica colaboración con la que Borges y Levinson distraían las penurias de los primeros años del peronismo.
Valenzuela no recuerda la fecha exacta de escritura del relato, pero, dice, tuvo que ser pasado 1946. Aquel año, Borges -que ya había publicado El jardín de los senderos que se bifurcan (1941) y Ficciones (1944)- fue destituido por el Gobierno de Perón de su puesto en la biblioteca municipal del barrio bonaerense de Almagro: "Como no podían quitarle la categoría de funcionario, lo degradaron a inspector de aves de corral", cuenta Valenzuela. "A veces también se organizaban conferencias suyas en casas de amigos para completar el sueldo".
De muchas de aquellas reuniones salieron proyectos de colaboración como el que dio lugar a La hermana de Eloísa, un cuento de 22 páginas que relata en primera persona la peripecia de un arquitecto que recibe el encargo de construir un chalet para la familia de una antigua casi novia, el amor que "mató parte de su juventud" y a la que lleva 15 años sin ver. "Ejerció un poder sobre mí y sobre todos los muchachos que la frecuentábamos", dice el protagonista. "No sé si será inteligente, pero había en ella una especie de resplandor que hacía perdurar los gestos cotidianos. Tenía esa seguridad que da la belleza". Tras una serie de kafkianas conversaciones con el padre de Eloísa, el narrador descubrirá el turbio origen del dinero destinado a sufragar el proyecto.
El domingo 29 de mayo de 1995, Adolfo Bioy Casares escribió en su diario: "Come en casa Borges. Me da La hermana de Eloísa, un librito que publicó en colaboración con Lisa Lenson [seudónimo de Luisa Mercedes Levinson]. (...) Borges me contó hace tiempo su argumento; la situación había ocurrido y lo impresionó". A Bioy no le gustó demasiado. De hecho, el estilo transparente con el que está escrito difiere del de muchos de los relatos que él mismo escribió en colaboración con su amigo, al que había conocido cuando éste tenía 32 años y él sólo 17. En 1935, tras cuatro de amistad, publicaron su primer texto a medias, un folleto dedicado, en palabras de Bioy, "a los méritos de un alimento más o menos búlgaro" fabricado por una empresa fundada por su abuelo: la cuajada La Martona. Luego vendrían los cuentos policiales firmados por un autor algo barroco inventado a medias: Bustos Domecq, primero de una serie de seudónimos integrada también por plumíferos imaginarios como Suárez Lynch o Lynch Davis. Borges, que sostenía que para colaborar "es necesario que los colaboradores olviden que son dos personas", solía decir también que él ponía los argumentos y Bioy las frases.
Luisa Valenzuela, por su parte, afirma reconocer cosas de su madre y cosas de Borges: "La ironía es de los dos. La imaginación de mi madre no era nada borgiana, pero siempre dijo que escribiendo con él había aprendido a manejar el absurdo. Sin eso nunca habría escrito su relato más famoso, El abra".
El año en que se publicó La hermana de Eloísa supuso la salida final de Borges del túnel del ostracismo y, paradójicamente, su entrada casi definitiva en el de la ceguera. Le dieron a la vez, lo dijo él mismo, "los libros y la noche". En octubre fue nombrado director de la Biblioteca Nacional. "Borges se quejó de que había ratones", recuerda Luisa Valenzuela, "y mi madre le regaló un gato al que él llamó Asurbanipal, por aquel rey asirio tan lector. Un día el animal quedó atrapado en una claraboya y Borges llamó a los bomberos. Eso le hizo feliz porque siempre había temido que los llamaría por un incendio en la biblioteca. Es la obsesión que usó Umberto Eco en El nombre de la rosa".
Fuente: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Borges/oculto/manos/elpepicul/20091106elpepicul_1/Tes
JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS -
 Madrid - 06/11/2009
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Mi vida entera por Jorge Luis Borges

ajedrez
Aquí otra vez, los labios memorables, único y semejante a vosotros.
He persistido en la aproximación de la dicha y en la intimidad de la pena
.
He atravesado el mar. He conocido muchas tierras; he visto una mujer y dos o tres hombres.

He querido a una niña altiva y blanca y de una hispánica quietud.

He visto un arrabal infinito donde se cumple una insaciada inmortalidad de ponientes.
He paladeado numerosas palabras.

Creo profundamente que eso es todo y que ni veré ni ejecutaré cosas nuevas.

Creo que mis jornadas y mis noches se igualan en pobreza y en riqueza a las de Dios y a las de

todos los hombres.

Jorge Luis Borges
Luna de enfrente (1925)
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Biografía

"Autor contemporáneo Argentino que goza de mayor fama internacional ". Hijo de Jorge Guillermo Borges profesor y escritor y de Leonor Acevedo Haedo. Nació en Buenos Aires, el 24 de Agosto de 1899. El 4 de Marzo de 1901, nace su hermana, Norah, compañera de juegos con la que no peleaba nunca y con la que compartió sus miedos infantiles. Su padre a menudo le recitaba poesías en inglés; " idioma que se alternaba en el hogar con el español por la influencia de su abuela paterna Haslam Arnet ( inglesa )" , de Swiburne y de Keats, sus preferidos. La madre Leonor, afirmaba que fue su marido quien guió a su hijo en los gustos literarios; poseían la misma inteligencia, el mismo tipo de " humour " y conversaban de literatura mano a mano, desde que Jorge fue muy joven. El chico aprendió a leer en inglés y más tarde en Castellano, pero ni él ni su hermana fueron a la escuela, después de recibir en su hogar la instrucción que le imparte una institutriz inglesa, ingresó en el cuarto grado de la escuela primaria del Estado. El inglés fue el idioma de su infancia y en 1908 tradujo " El Príncipe Feliz ", de Oscar Wilde. Viajó luego a Europa con su familia, donde visitó París y se instaló en Ginebra, Suiza, donde los niños realizarían sus estudios refugiándose de la guerra. Estuvo luego en Francia, Alemania y España donde se inició como poeta y unió al grupo de los ultraístas, cuyo movimiento difundió en la Argentina. En 1922 funda la revista " Proa ", junto con González Lanuza, Macedonio Fernández y Norah Lange. De regreso en Buenos Aires se entregó a la poesía, dentro del movimiento ultraísta porteño, y publicó su primera colección Fervor de Buenos Aires ( 1923 ) y más tarde Cuaderno de San Martín. Integró el grupo literario Martín Fierro y participó en varias revistas. Transitó luego al relato y al ensayo corto y dio a conocer su Historia Universal de la Infamia ( 1935 ), que llamó poderosamente la atención del público literario por la novedad de los ensayos y la agudeza de los razonamientos, características que habría de conservar en su prosa para siempre. Dentro de esta línea publicó más tarde dos importantes colecciones de cuentos, Ficciones ( 1944 ) y El Aleph ( 1949 ). Fue más tarde profesor de literatura inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras y se lo designó director de la Biblioteca Nacional ese mismo año. Obtuvo el " Prix International des Editeurs " en 1961, compartido con el escritor irlandés Samuel Beckett. Viajó por Europa y América dictando cursos y conferencias en numerosas universidades e instituciones culturales del país y del extranjero. Continuó publicando cuentos, poesías y ensayos en diversas revistas y diarios, que compiló más tarde en otros volúmenes. En 1946, al asumir Perón el gobierno, elegido en elecciones realizadas en ese año, es transferido en julio por el intendente Emilio Siri de su puesto de bibliotecario al de inspector de pollos, gallinas y conejos en las ferias municipales. Se trataba de una humillante venganza por su decidida oposición al peronismo. Borges renuncia y sigue dando conferencias (siempre vigiladas por policías o pesquisas del gobierno peronista) en el Instituto de Cultura Inglesa para ganarse la vida. Borges ha sido recompensado en su país y en el extranjero con un gran número de distinciones; entre ellas podemos nombrar: el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, que fue creado especialmente para él; de la cual fue presidente desde 1950 a 1953, el Primer Premio Nacional de Literatura ( 1956 ), el Premio Alfonso Reyes de México, el Premio Interamericano de Literatura Matarazzo Sobrinho de Brasil, en 1965 el embajador de Italia le entrega la medalla de oro del IX Premio de Poesía de la ciudad de Florencia, en 1966 recibe de la comuna de Milán el IX Premio Internacional Madonnina, el 22 de Mayo de 1968 el embajador de Italia le entrega las insignias de la Orden del Mérito de la República Italiana en el grado de Gran Oficial, a fines de Agosto de 1976 el gobierno de Chile lo condecora con la orden al mérito Bernardo O' Higgins en el grado de Gran Cruz, en Agosto de 1979 recibe de la República de Santo Domingo el premio denominado Canoabo de oro, el 3 de Junio de 1981 recibe en Cambridge (E.E.U.U) el doctorado Honoris de la Universidad de Harvard, a fines del mismo mes se le otorga el Doctorado Honoris Causa en Letras de la Universidad de Puerto Rico, fue designado doctor " honoris " causa de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Universidad de Michigan (E.E.U.U ), etc. Desde 1962 fue miembro de la Academia Argentina de Letras. Su nombre fue propuesto varias veces para el Premio Nobel de Literatura. Sus obras se han traducido a veintiún idiomas. Como narrador, es considerado uno de los grandes cuentistas de la literatura universal. Sus obras han influido en escritores de todas las latitudes. Trabajaron en conjunto con Adolfo Bioy Casares, bajo el nombre de Bustos Domecq. Algunas de sus obras fueron: Dos fantasías memorables (1946 ); Seis problemas para don Isidro Parodi ( 1942 ); Cuentos breves y extraordinarios ( 1955 ) y algunos más. En 1973, la Municipalidad de Buenos Aires, lo declara ciudadano ilustre.A causa de su creciente ceguera, que motivó múltiples operaciones, se le prohibe leer y escribir, órdenes que son cumplidas por su madre y amigos. Finalmente, el 14 de junio de 1986 muere a sus 87 años en Ginebra. Obras LOS CUENTOS DE BORGES Aunque la poesía de Borges es digna de elogio, su fama internacional se debe a sus cuentos y ensayos. Se ha dicho que nadie en lengua española moderna ha creado como él un estilo " tan estilo ". En efecto, su personalidad artística se respalda no sólo en una temática novedosa, sino también en una técnica y en un estilo literario propio. Sus temas son en general de procedencia libresca, en cuanto parecen suscitados por lecturas del autor, quien una vez tomado el asunto en sus manos les da una perspectiva y una derivación originales, y convierte así, esa materia erudita y muerta, en un asunto de vitalidad e interés actuales. FICCIONES DE BORGES La infatigable oriqinalidad de Jorqe Luis Borges encuentra en este libro oportunidad de amplio lucimiento. Ficciones dio lugar en su momento a la enjundiosa admiración de la crítica sobre él, poco pueden agregar estás líneas que no buscan presentar al libro, sino simplemente repetir que Ficciones es imprescindible en la actualidad para juzgar la literatura contemporánea. El crítico y humanista Roger Caillois ha pronunciado palabras definitivamente consaqratorias: "Actualmente puede decirse sin paradoja que Borges es más conocido, más admirado y, sobre todo, más estudiado en las márgenes del Sena que en las del Río de la Plata." Traducido a varios idiomas, Ficciones fue galardoneado en 1961 con el Premio Internacional otorgado a los editores de Francia, EE.UU., lnqlaterra, ltalia, Alemania y España. A la edición primitiva, Borges agregó tres cuentos: El Fin, La Secta del Fénix y El Sur. Vuelven, pues, de nuevo a manos del lector Funes el memorioso, El jardín de senderos que se bifurcan, Tlón, Ugbar, Orbis Tertius. Con cada uno de los cuentos de Ficciones podría hacerse una selección por separado que incluyera los mejores del género. Todos pertenecen a la clásica categoría de las piezas antológicas. Medido y filoso, el estilo de Borges describe con acertada rapidez, la nota humorística de Pierre Menar, autor del Quijote, o el suspenso matemático de La muerte y la brújula, o la penetrada filosofía de El Sur; sin hablar de la Biblioteca de Babel, página premonitora y lúcida del actual director de la Biblioteca Nacional. LA COSMOVISIÓN DE BORGES Hay un trasfondo filosófico en todos ellos que se refleja en su concepción peculiar del tiempo, el espacio, la muerte, el infinito, la existencia humana y el mundo. Borges toma el mundo existente y real como si fuera una alucinación o una idealización dentro de la cual vivimos, sin darnos cuenta. La muerte es para él la clave de la vida y cada uno tiene su vida personal. El destino humano es incomprensible para el ser humano, y la vida se repite con nosotros simétricamente, es un inexplicable laberinto de destinos: el destino es como otra persona que llevamos dentro de nosotros mismos. El tiempo es un eterno retorno, un regreso hacia el infinito que se repite constantemente. Borges, debe toda esta concepción a su constante lectura de los filósofos. TÉCNICA Y ESTILO Aunque Borges se inició poéticamente con temas de repercusión popular, como la ciudad de Bs.As., sus calles, patios, compadritos, etc.; parece haber renunciado a esta modalidad ya que sus cuentos son materia literaria para otro tipo de público. Se requiere una erudición particular para poder entender a fondo el simbolismo de ellos, y esta erudición no siempre está al alcance de todos. Los géneros preferidos del escritor fueron el cuento fantástico, de contenido metafísico desarrollado dentro de una estructura algo parecida a la del relato policial, el tiempo y lo intemporal, la paradoja, la naturaleza, etc. Sus cuentos como sus relatos y sus poesías, son de una arquitectura estructural muy bien pensada, lógicamente desarrollados, y escritos con una economía de recursos certeramente planeada. Nada sobra en ellos, pero nada falta. Escribe lo estrictamente necesario para decir lo que tiene que narrar, y no se excede en ningún momento. Su estilo es otra de la novedades. Se ha dicho que sus ensayos y sus cuentos constituyen una serie de problemas literarios y filosóficos que , introduce con brevedad y resuelve con gracia y elegancia. OTRAS DE SUS OBRAS SON: " Poesía y Prosa "; El hacedor ( 1960 ); Elogio de la Sombra ( 1969 ); El Oro de los Tigres ( 1972 ). " Ensayos "; Inquisiciones ( 1925 ); El tamaño de mi Esperanza ( 1926 ); Evaristo Carriego ( 1930 ); Aspectos de la Literatura Gauchesca ( 1950 ); Otras Inquisiciones ( 1952 ); Borges Oral ( 1979 ); Historia de la Eternidad ( 1936 ); Libro de los Sueños ( 1976 ); Nueve Ensayos Dantescos ( 1982 ); Prólogos ( 1975 ), y algunos más. " Ficción "; El Jardín de Senderos que se Bifurcan ( 1941 ); La muerte y la Brújula ( 1951 ); El Libro de los Seres Imaginarios ( 1968 ); El Libro de Arena ( 1975 ) y Rosa y Azul ( 1977 ).

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