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audio : Ajedrez ( Borges)

05/02/2010

Borges, la memoria y las neurociencias - 2 notas

Ya de chico Borges había logrado cautivarlo. Ahora de grande, ya un prestigioso científico, confirma con placer y admiración la absoluta genialidad del escritor. Rodrigo Quian Quiroga –profesor de Bioingeniería en la Universidad de Leicester– descubrió que existen neuronas que tienen la capacidad de abstraer. Su hipótesis es que quien no posee estas neuronas es incapaz de hacer abstracciones. Lo genial es que Borges abordó el tema casi 70 años atrás. "Funes el memorioso". Ahí está todo.

"Borges dice que alguien como Funes, con una memoria infinita, no es capaz de pensar, de abstraer. Lo que yo argumento es que alguien como Funes y probablemente personas con autismo, justamente no tendrían el tipo de neuronas abstractas que yo descubrí. Lo increíble es que Borges publicó esta historia en 1944 y sus razonamientos fueron brillantes, mucho antes de que existiera todo el conocimiento que tenemos ahora de cómo funciona la memoria. De hecho me sirven para entender mejor cosas que estoy investigando en 2010", asegura Quian Quiroga. Desde 2005 fue probando la existencia de estas neuronas que responden a grados de abstracción muy importantes, neuronas involucradas en un proceso intelectual muy elevado. "Es posible que estas neuronas relacionen la percepción con la memoria creando la codificación abstracta que usamos para almacenar recuerdos –teniendo en cuenta que tendemos a recordar conceptos y a olvidar detalles irrelevantes–. Si estas neuronas faltan, la capacidad para generar abstracciones sería limitada, lo que lleva a patologías como el autismo o a personajes como Funes. Lo sorprendente es que Borges describió con precisión los problemas de capacidad de memoria distorsionada mucho antes que la Neurología", dice Quian Quiroga en un artículo publicado hoy en la revista Nature.

Funes, escribió Borges, era "virtualmente incapaz de ideas generales, platónicas (...) Su propio rostro en el espejo, sus propias manos, lo sorprendían cada vez que las veía (...) Pensar es ignorar (u olvidar) diferencias, generalizar, abstraer. En el prolífico mundo de Ireneo Funes no había nada más que detalles".

Quian Quiroga visitó a la viuda de Borges, María Kodama, quien lo invitó a la biblioteca privada del escritor. Allí, descubrió anotaciones de Borges, como una en "The mind of man", del psicólogo Gustav Spiller, de 1902. "Recuerdos de vida, página 187", escribió Borges. En esa página, Spiller estimaba la cantidad de recuerdos de una persona en distintas etapas de la vida: cerca de 100 los primeros 10 años, 3.600 hasta los 20, 2.000 más entre los 20 y 25, llegando a 10.000 a los 35 años. Spiller también explica cuánto tiempo se necesitaría para recordar todo. Dice Borges de Funes: "Dos o tres veces había reconstruido un día entero; nunca se había equivocado o titubeado pero cada reconstrucción había demandado un día entero".

Por: Mariana Iglesias
Fuente: Clarín
Más información: http://www.clarin.com/
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BORGES SE ANTICIPÓ MEDIO SIGLO A LAS NEUROCIENCIAS

Es sabido que Borges sentía fascinación por ideas como el infinito, los espejos y los laberintos. En su cuento Funes el Memorioso, publicado en junio de 1942 en La Nacion y que relata los avatares de Irineo Funes, un peón de Fray Bentos que poseía la increíble capacidad ?o maldición? de recordarlo absolutamente todo, explora los laberintos de la memoria y llega a plantear ideas que sólo ahora están teniendo comprobación experimental.

"A mediados del siglo XX, Borges ya planteaba que pensar es abstraer y que para poder recordar es necesario olvidar", dice el físico y neurocientífico argentino Rodrigo Quian Quiroga, profesor de bioingeniería de la Universidad de Leicester, en Gran Bretaña, que analiza el célebre cuento, rastrea sus fuentes y compara esas ideas con los resultados de sus propias investigaciones en un artículo que hoy publica la revista Nature.

Según Quian Quiroga, una de las preguntas más interesantes de las neurociencias es cómo hacen las neuronas para codificar y almacenar la información que recibimos del mundo exterior. En busca de respuestas, el científico descubrió un tipo de neuronas del hipocampo capaces de generar representaciones abstractas de conceptos como la identidad de una persona. En experimentos con electrodos que registraban la actividad de estas células, pudo comprobar que la misma neurona se activaba cuando, por ejemplo, la persona estudiada veía diferentes imágenes de una actriz famosa, oía su nombre o lo leía.

"Al contrario de Funes, que «era incapaz de ideas generales, platónicas» y al que «le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente)», nosotros tendemos a recordar personas, hechos y lugares genéricos, pero olvidamos los detalles", dice, de visita en Buenos Aires.

Durante uno de sus viajes, el investigador se reunió con María Kodama y pudo observar la biblioteca del escritor. "Es espectacular ?asegura?. Revisando sus libros pude ver que Borges escribía en la primera o la última página, con letra muy chiquitita. Esas anotaciones ofrecen pistas de cómo relacionaba sus lecturas y cómo surgían sus ideas."

Entre muchos otros, como los escritos de William James, el padre de la psicología moderna, Quian Quiroga se sintió intrigado por The mind of man, de Gustav Spiller, editado en 1902. Una anotación, "Memorias de una vida entera, pág. 187", lleva a un pasaje en el que Spiller calcula la cantidad de recuerdos que podría tener de su vida y llega a la conclusión de que podrían sumar 10.000 en 35 años. También menciona cuánto tiempo lleva recopilarlos. Borges dice de Funes: "Dos o tres veces había reconstruido un día entero; (...) cada reconstrucción había requerido un día entero"...

"Es fascinante ?dice Quian Quiroga?. Borges, James y Spiller llegaron intuitivamente a conclusiones que sólo hoy tenemos la tecnología para probar."

Por Nora Bär
Fuente: La Nación
Más información: http://www.lanacion.com/

Enviado por Gacemail - TEA Imagen

02/02/2010

Resumen de El Aleph

AUTOR


Jorge Luis Borges

INTRODUCCIÓN
El poder de la escritura, radica en su capacidad de recrear un mundo o varios; de contar una historia o varias; de hacernos participes de emociones ajenas y de cuestionarnos nuestra realidad inmediata. De esta forma, los autores, principalmente de novela y cuento, (sin olvidar el poder periodístico de la palabra) nos han legado su personal concepción del mundo transmitido exclusivamente con letras y signos. Jorge Luis Borges es un caso insólito de la literatura universal. Su apuesta radica, por su genio y creatividad, en lecturas múltiples de una sola obra. Para Borges, todos los actos suceden al mismo tiempo y en el mismo lugar. Por ello, el autor se obsesiona con sus personajes principales: La otredad es decir el mundo que, sin darnos cuenta, cohabita con el nuestro, el tiempo, el espacio, las matemáticas, el pasado, presente y futuro, los laberintos, los enigmas, las citas culteranas al lado de las apócrifas, la religión y la ciencia, los sueños, y los juegos mentales conforman la compleja lectura de Borges. Sus constantes siempre serán las mismas. Estos son los ingredientes de los diecisiete cuentos que conforman El Aleph, libro que desde su aparición en 1949 ha desatado numerosos estudios en todas partes del mundo.

En El Aleph, el autor puede comenzar a narrar una historia y terminar en otra, se cita cual personaje testigo de sus cuentos, nos habla de bibliotecas salidas de su imaginación y rompe completamente con la tradición narrativa contemporánea. Su lectura es un doble reto: a las neuronas y a la imaginación. Las siguientes, son interpretaciones y acercamientos a estos 17 cuentos en busca del argumento de esa vorágine inquieta y culta.

RESUMEN

El Inmortal

El testimonio de un hombre que habla de un río que “purifica de la muerte” y la existencia de una ciudad habitada por inmortales, es el detonante para que alguien más, se decida a encontrarla. En Roma se le advierte: “Dilatar la vida de los hombres era dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes”. Al hombre, le son proporcionados doscientos soldados, recluta a varios mercenarios y se lanza a su empresa. Durante el camino, aparece la desesperación y los motines. El hombre huye acompañado de unos cuentos fieles y, herido, duerme y sueña con un laberinto. Al desenredarse –no habla de despertar- de la pesadilla, el hombre encuentra la ciudad de los inmortales y a sus habitantes: Los trogloditas. Alentado por la sed, el hombre bebe de un agua oscura y cae en un sueño profundo no sin pronunciar, inexplicablemente, unas palabras en griego. Éste hombre, militar del imperio Romano, se recupera y dirige sus pasos a la ciudad de los inmortales. Los trogloditas, que no pronuncian palabras, lo dejan ir en paz. La ciudad de los inmortales, es descrita con cámaras y pasillos, arquitectura simétrica y sin fin. A su salida de la ciudad de los inmortales, el hombre intenta conversar con un troglodita a quien puso el nombre de Argos –nombre del perro de Ulises de La Odisea- Al troglodita le cuesta trabajo hablar griego, pero sabía quien era Argos a pesar de que hablaban de un relato contado cien mil años atrás. El hombre tiene que encontrar el agua que lo devolverá a su condición de mortal. Antes nos hablará de sus numerosas experiencia. El cuento termina con una serie de citas que tildan a ésta historia de falsa pero el autor mantiene sus dudas.

El muerto

El relato nos cuenta la historia de Benjamín Otálora quien luego de darle muerte a un enemigo, parte en busca de Azevedo Bandeira. Esa noche, en un altercado, desvía una puñalada dirigida precisamente a Bandeira. Bandeira le propone a Otálora traer consigo una tropa. Éste acepta y parte con rumbo a Tacuarembó. Al año, Otálora se hace gaucho y aprende a manejar una hacienda. Se hace hombre de Bandeira y se sabe temido por ese hecho. Pronto, Otálora descubre que Bandeira se dedica al contrabando y desea ascender lo más pronto posible. Pasa otro año. Otálora atiende a un enfermo Bandeira, siente que sus ambiciones se verán pronto recompensadas. Otálora ambiciona el poder, el caballo y la mujer de Bandeira. Resuelve ganarse la amistad del capanga –guardaespaldas del patrón- y éste le promete ayudarlo en su planeado asenso. Otálora manda a la tropa y duerme con la mujer de Bandeira. En el último día en la vida de Benjamín Otálora se hace un descubrimiento. Muere a manos del capanga comprendiendo que desde un principio, su final había sido planeado.

Los teólogos

Un libro de una biblioteca de monjes se salva de un incendió. En él, se narra una enseñanza de Platón y que “todas las cosas recuperarán su estado anterior”. Un siglo después, se nos presentan a dos hombres: Juan de Panonia y Aureliano. Ambos sostienen diversas posturas con respecto a Dios y a las cosas. Además, se presenta a un grupo conocido como Los Histriones, quienes creen que todo hombre es en realidad dos hombres y que además, sus actos son directamente invertidos, es decir: mientras uno duerme, el otro está despierto, si uno es bueno el otro malo etc. Y así, estos teólogos se ocupan de los conceptos de Dios. Sin embargo, entre Juan de Panonia y Aureliano sucedía algo poco común, no sólo mantenían discrepancias sino que algo más allá de alguna manera los relacionaba. Juan de Panonia es acusado por el propio Aureliano de profesar corrientes herejes. Juan se defiende y mantiene sus ideas. Es acusado a morir en la hoguera. Aureliano presenció la ejecución y posteriormente, luego de profundas reflexiones sobre sus actos y los de su némesis, muere rodeado de un incendió. En el cielo, Dios recibe a Aureliano y a Juan de Panonia como a una sola persona.

Historia del guerrero y de la cautiva

Dos historias alejadas por el tiempo se cruzan. El guerrero Droctulft y una inglesa amiga de la abuela del autor. Droctulft se rebeló contra los suyos y se prestó a defender Roma. Su acto, más que de traición fue de un converso. Borges lee la historia de Droctulft y de inmediato el recuerdo de un relato de su abuela lo asalta. La abuela de Borges, inglesa exiliada, encuentra a otra paisana y ambas platican. El abuelo muere poco después y posteriormente, la abuela encuentra a su paisana bebiendo la sangre de una oveja degollada. Borges junta esos dos destinos. La del bárbaro que se presta a defender lo atacado y de la inglesa alejada de su país en un lugar extraño. La relación va más allá de lo terrenal.

Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)

Tadeo Isidoro Cruz, hijo de Isidora y de un hombre asesinado posteriormente con el cráneo partido. El gaucho Tadeo, cierta noche da muerte a un borracho. La policía lo sigue. Tadeo pelea a muerte y es atrapado y enlistado como soldado raso. Participó de muchas batallas y fue herido varias veces. Después lo encontramos casado y con un hijo. Luego, es nombrado sargento de la policía rural en el lugar mismo de su origen. El destino de Tadeo se acerca a él. Para Borges, el destino consta “de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es”. En 1870, Tadeo recibe la orden de atrapar a un asesino de dos víctimas. El hombre se defiende valientemente. Tadeo siente la impresión de que ese momento lo ha vivido con anterioridad. Tadeo desertó entonces del ejercito para unirse al rebelde Martín Fierro (Héroe nacional de Argentina)

Emma Zunz

El relato comienza cuando Emma Zunz, trabajadora en una fábrica textil, recibe una carta que notifica el suicidio de su padre. Emma recuerda entonces la confesión de que Aarón Loewenthal, antes gerente ahora dueño de la fábrica, es el ladrón. Lo anterior se lo afirmó su padre la última noche que se vieron. Emma medita un plan que piensa llevar a cabo. Llama a Loewenthal y le dice poseer información sobre la huelga que se gesta en su fábrica. Llegado el día, escoge a un hombre y se entrega a él. Piensa en su madre, en su padre, y en la humillación de la que alguna vez fue objeto. Una venganza metafísica esconde su acto. Emma camina para encontrarse con Loewenthal con la intención de matarlo, hecho que en efecto sucede, salvo que Emma no pudo decir el discurso que tenía preparado. Loewenthal murió sin saber su causa. Emma llama por teléfono y acusa a Loewenthal de haberla citado y al querer abusar de ella lo había matado. La historia increíble es creída pues todo lo relatado por Emma Zunz era cierto salvo las circunstancias “y uno o dos nombres propios”.

La casa de Asterión

El Asterión, acusado de soberbia y misantropía, vive en su hogar infinito. Reflexiona permanentemente pues nada más tiene que hacer salvo recibir cada nueve años a nueve hombres para que sean librados del mal. El Asterión espera a su redentor que quizá lo lleve a otra casa menos intrincada y con un fin. El laberinto del Asterión lo ha acompañado durante toda su existencia. Es todo lo que conoce.

El relato termina cuando Teseo da aviso de haber matado al Minotauro de Creta –nuestro Asterión-.

La otra muerte

Un narrador –desde luego el propio Borges- nos cuenta que recibió una carta dónde le notificaban, al final, de la muerte de don Pedro Damián. El narrador recordó haberlo visto en 1942 y su imagen... fantasmal... Pedro Damián era un veterano militar que había peleado en muchas batallas. Posteriormente, el narrador acudió con el coronel Tabares quien recuerda a un Pedro Damián que murió cobardemente en la batalla de Masoller. El narrador nos confiesa su intención de escribir un relato fantástico sobre el sitio de Masoller. Acude de nuevo a casa del coronel Tabares y encuentra a otro veterano militar que recuerda a un Pedro Damián que murió valientemente en la batalla de Entre Ríos. Tabares ya no recuerda al cobarde Pedro Damián. El asunto se complica cuando el narrador reencuentra a su amigo de la carta del principio, quien tampoco se acuerda de Pedro Damián. Dios es otro personaje más en este complicado cuento y concedió al cobarde redimirse en otra batalla. Al final el narrador duda de los recuerdos propios y ajenos e incluso de la existencia del mismo Pedro Damián.

Deutsches Requiem

Últimas reflexiones de un criminal nazi quien espera la hora de su ejecución. Lo notorio es su extrema inteligencia, amante de la música de Brahms, lector de Shakespeare, Nietzsche y Splenger. Su discurso, es su postura ante la vida, en la hora de su muerte.

La busca de Averroes

Averroes, un escribiente de ascendencia árabe, trabaja en un texto de Aristóteles y se detiene ante la aparición de dos palabras de dudoso significado: tragedia y comedia. Nadie, en el ámbito del Islam sabían su sentido. Luego de una discusión con varios colegas sabios, Averroes descubre a la comedía y a la tragedia en el Corán. Luego desaparece con su biblioteca. Al final, el autor explica su intención y relación con su propio personaje que bien pudo haber sido él mismo.

EL Zahir

El Zahir es una palabra que representa una moneda. Una moneda que llega a manos de Borges y lo remite a la muerte de una mujer de la cual estuvo enamorado: Teodelina Villar. El descubrimiento del narrador de todos los significados del la palabra Zahir lo perturban al grado de deshacerse de la moneda pues se intuye que atrás de aquel objeto se encuentra Dios.

La escritura de Dios

En una cárcel yace Tzinacán, mago de la pirámide de Qaholom. Un muro lo separa de un jaguar. El mago sabe que Dios escribió en algún lugar la solución para curar los males terrenales. Tzinacán recuerda desde su cautiverio sus andanzas en busca de aquella inscripción. Tal vez el jaguar mismo lo sea. Una noche, Tzinacán sueña que la arena lo cubre y que se encuentra dentro de otro sueño que a su vez se encierra en otro. El mago despierta y tiene una mística experiencia mientras es torturado. Tzinacán sabe las catorce palabras escritas por Dios y sabe que al pronunciarlas será todo poderoso. Tzinacán no las pronuncia para que el misterio muera con él.

Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto

Dunraven narra a su amigo Unwin, la muerte del rey Abenjacán el Bojarí a manos de su primo Zaid. Las causas permanecen en el misterio. El rey vivía en un laberinto y un negro acompañado de un león eran los principales aunque improbables sospechosos. Unwin duda de la narración de Dunraven. Esa noche, los amigos pernoctan en el laberinto. Pasados los días y luego de varias conjeturas, Unwin cita a Dunraven y resuelve el caso. La necesidad de Zaid al matar al rey iba más allá de su desaparición; tenía que deshacerse del rey para tomar su lugar, aunque sea por un día.

Los dos reyes y los dos laberintos

Un rey de Babilonia manda a sus sabios proyectar un laberinto. Fue tan perfecto que nadie se atrevía a entrar. Los temerarios continúan perdidos. Cierto día, el rey recibe la visita del rey de Arabia y lo reta a entrar al laberinto. El rey de Arabia entra y por poco no haya la salida. Éste, le dice a su anfitrión que en su país existe un laberinto más complejo que con gusto le enseñará. Cuando regresó a sus tierras, juntó a su ejercito e invadió Babilonia. El rey es apresado y dejado por su homólogo en su laberinto: el desierto.

La espera

Un hombre llega a un lugar al cual no pertenece y toma una identidad que tampoco lo es. El señor Villari se mantiene al margen; no hace amistades, suele ir al cine y lee una sola sección del periódico. Procura no ser visto y de una simple discusión, se encierra cinco días por miedo a salir. Por las noches, soñaba que dos hombres y el verdadero Villari acudían a matarlo. En sus sueños se defendía con la pistola que mantenía guardada en la vigilia. Se calma y reconoce los síntomas del sueño. De modo que una noche, convencido de que dormía, se enfrentó a su sueño. La descarga de la pistola lo desmintió.

El hombre en el umbral

Disturbios suceden en una ciudad musulmana, por ello, las autoridades mandan a un hombre temido a poner orden, su nombre: David Alexander Glencairn. Pronto, la ciudad encontró paz. Tiempo después Glencairn desapareció. La posibilidad de un asesinato era palpable puesto que todos en la ciudad, parecían haber jurado guardar un secreto. Un juez es mandado a buscarlo y encuentra mentiras y versiones encontradas sobre el paradero de Glencairn. Un anciano narra que desde niño se busca al juez. Cuando terminó su narración, cientos de hombres y mujeres salieron de su casas pues festejaban que un hombre, acababa de dar muerte a Glencairn.

El Aleph

El narrador empieza por contar la muerte de Beatriz Viterbo y el profundo dolor que dejó en él y su familia. Cada año acudía a la casa de la extinta mujer para convivir con una agradable familia que bien lo recibía. Entre ellos, el primo de Beatriz, Carlos Argentino Daneri, quien comparte sus inquietudes literarias con el narrador. Pasado el tiempo, el narrador sospecha que Daneri pretende que él escriba el prólogo de su obra. Para ello tiene que acabar su poema en casa, junto a El Aleph. La primera definición que el narrador nos ofrece es: “uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos”. Daneri advierte que El Aleph es solamente suyo y que lo descubrió en su niñez. El narrador lo considera un loco y se muestra interesado en conocer a El Aleph. Daneri accede y lo lleva a su casa. Y ahí, mientras observaba uno de los tantos retratos de Beatriz, Borges le habla a su extinta amada. Daneri dicta unas precisas instrucciones para que Borges vea a El Aleph y éste, un tanto escéptico, las acata. Finalmente, Borges se encuentra con una esfera de dos o tres centímetros de diámetro donde todas las cosas suceden: Borges ha encontrado a El Aleph. Todo sucede al instante, todo el universo se refleja en El Aleph y El Aleph en todo el universo.

Seis meses después, la casa que ocultaba a El Aleph fue destruida. Danineri publico sus poemas y obtuvo incluso un premio nacional.

Recortes...
En Buenos Aires, el 24 de agosto de 1899, nace Jorge Luis Borges. Su obra comprende poesía, ensayos, cuentos y novelas policíacas. Su irrefrenable pasión por leer, lo llevó a un encierro mítico donde se confunde la realidad con la ficción y que influyo notablemente en toda su obra. Fue cesado de su puesto como director de la Biblioteca Nacional por Juan Domingo Perón. Su progresiva ceguera no le quitó su hambre de lectura. Todos sus textos abundan en citas y datos históricos. Sin embargo, Borges sabe que el mundo literario se alimenta del real y viceversa. Los dos mundos se tocan y es cuando la prosa de Borges adquiere significado. Su erudición es capaz de cuestionar la más abstracta de las definiciones. Para Borges, el tiempo es intemporal, la identidad sólo es conocida a medias y los enigmas están hechos para descifrase. Sus cuentos, breves pero saturados de información, requieren de varias lecturas pues, también son laberintos en busca de su salida. Su ambigüedad desconcierta pero fascina.Sus colaboraciones en la prensa argentina son recordadas, especialmente en el periódico Sur. Sus principales obras son: Ensayos; Inquisiciones 1925, El tamaño de mi esperanza 1926, Discusión 1932, Historia de la eternidad 1936 Martín Fierro 1953 y Elogio de la sombra 1969. Poesía: Obra poética 1923-1967 Antología personal 1961. Cuentos: Ficciones 1935-1944, Artificios 1944, El Aleph 1949, El libro de arena 1955, El hacedor 1960 y El Congreso 1971. Además, publicó bajo el seudónimo de Bustos Domecq, y en colaboración con Adolfo Bioy Casares varias novelas policiacas. Un modelo para la muerte 1946.

Por deseo propio, los restos de Borges descansan en Ginebra desde el 4 de junio de 1986.

27/01/2010

Jorge Luis Borges: dichos, reportajes e historias


Sobre sus libros
Mis amigos me dicen que mis cuentos son muy superiores a mis poesías, que soy un intruso en la poesía y no debería escribir versos, pero a mí me gustan los versos que escribo. Hay dos libros que me han granjeado alguna fama: Ficciones y El Aleph. Es decir, los libros de cuentos fantásticos; pero yo ahora no escribiría cuentos de ese tipo. Me parece que no están mal, pero es un género que me interesa poco ahora (o del cual me siento incapaz y por eso digo que me interesa poco). A mí me gusta más El informe de Brodie y quizás el libro que estoy escribiendo ahora y cuyo título no me ha sido aún revelado, pero nadie comparte mis opiniones. Además, tuve la desgracia de escribir un cuento totalmente falso: "Hombre de la esquina rosada". En el prólogo de Historia universal de la infamia advertí que era deliberadamente falso. Yo sabía que el cuento era imposible, más fantástico que cualquier cuento voluntariamente fantástico mío, y sin embargo, debo la poca fama que tengo a ese cuento. Y aunque después escribí otro cuento. "Historia de Rosendo Juárez", como una suerte de palinodia o de contraveneno, no fue tomado en serio por nadie. No sé si lo leyeron, o simularon no haberlo leído, o si lo tomaron por un mal momento mío. El hecho es que yo quise referir la misma historia tal como pudo haber ocurrido, tal como yo sabía que pudo haber sucedido cuando escribí "Hombre de la esquina rosada" en 1930, en Adrogué. La escena de la provocación es falsa; el hecho de que el interlocutor oculte su identidad de matador hasta el fin del cuento es falso y no está justificado por nada; el lenguaje es, de tan criollo, caricatural. Quizás haya una necesidad de lo falso que fue hallada en ese cuento. Además, el relato se prestaba a las vanidades nacionalistas, a la idea de que éramos muy valientes o de que lo habíamos sido; tal vez por eso gustó. Cuando yo tuve que leer las pruebas para una reedición lo hice bastante abochornado y traté de atenuar las "criolladas" demasiado evidentes o, lo que es lo mismo, demasiado falsas. Lo curioso es que las personas que admiran ese cuento lo llaman "Hombre de la Casa Rosada" y suponen que me refiero al Presidente de la República.


"El Aleph" es un cuento que me gusta. Me acuerdo de que mi familia se había ido a Montevideo; yo estaba solo en Buenos Aires y lo escribía riéndome, porque me causaba mucha gracia. Y luego hubo otro cuento, que se llama "Las ruinas circulares", con el que me ocurrió algo que no me ha sucedido nunca. Ocurrió por única vez en la vida, y es que durante la semana que tardé en escribirlo (lo cual en mi caso no significa morosidad, sino rapidez) yo estaba como arrebatado por esa idea del soñador soñado. Es decir, yo cumplía mal con mis modestas funciones en una biblioteca del barrio de Almagro; yo veía a mis amigos, cené un viernes con Haydeé Lange, iba al cinematógrafo, llevaba mi vida corriente y al mismo tiempo sentía que todo era falso, que lo realmente verdadero era el cuento que estaba imaginando y escribiendo, de modo que si puedo hablar de la palabra inspiración, lo hago refiriéndome a aquella semana, porque nunca me ha sucedido algo igual con nada.


Buenos Aires
­Si hicieras un repaso a toda tu vida, ¿cuáles te parecerían los momentos más importantes?
­Mi primer regreso a Buenos Aires. Y luego, momentos muy íntimos, que fueron felices, y aquellos en que escribo, en que siento cierta satisfacción, aunque no me guste lo que escriba. He llegado a comprobar que la satisfacción que uno siente al escribir tiene poco que ver con el mérito de lo que escribe, lo cual concuerda con aquella sentencia de Carlyle: "Toda obra humana es deleznable, pero la ejecución de esta obra es importante". Una vez hecho algo, no puede valer mucho; es una obra humana con todas las imperfecciones de lo humano, pero el hecho de ejecutarla sí es interesante. Luego, tengo recuerdos de infancia, de alguna jineteada, de haberme sentido muy feliz nadando y recuerdos de lugares... Pero Marcel Proust decía que cuando uno extraña un lugar, lo que realmente extraña es la época que corresponde a ese lugar; que no se extrañan los sitios, sino los tiempos. Es decir que cuando pienso que a veces me sentía feliz en Texas es porque me sentía feliz en aquel momento, pero si volviera a Texas ahora no hay ninguna razón para que pueda sentirme feliz allí. O cuando yo sabía que sólo faltaban tantos días para volver a Buenos Aires. Pero entonces había algo de angustioso, porque siempre existía el temor de que ocurriera algo que entorpeciera la vuelta.
-¿Siempre te importa mucho volver a Buenos Aires?

­Sí, me importa mucho volver, y aun en algún viaje último, en que yo sabía que no volvía a algo especialmente grato, que volvía a una rutina no demasiado deliciosa. Pero siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso. Cuando yo he estado fuera del país, por ejemplo en los Estados Unidos, y alguien dijo de visitar América del Sur, le he incitado a conocer Colombia, por ejemplo, o le recomiendo Montevideo. Buenos Aires, no. Es una ciudad demasiado gris, demasiado grande, triste ­les digo­, pero eso lo hago porque me parece que los otros no tienen derecho de que les guste. Además, generalmente lo que les agrada a los extranjeros es lo que nunca le importa a uno. La idea de encantarse con el estanque de Palermo, con el Obelisco o con la calle Florida es bastante triste. El hecho de extasiarse ante el rascacielos de Cavanagh es una cosa de locos. O con lugares del sur de la ciudad, que son totalmente apócrifos. Un porteño siente que los han edificado la semana que viene, digamos.
una persona me preguntó: "Si usted no hubiera nacido aquí, ¿dónde le hubiera gustado nacer?"­"En la calle Tucumán y Suipacha, en Buenos Aires".
Se lo dije porque la pregunta fue hecha con mala intención. Ella quería que yo quedara como un traidor y dijera: "Hubiera querido nacer en Escocia o en Noruega". O mejor todavia: "En Texas". Pues no: yo hubiera querido nacer en Buenos Aires; lo siento mucho.
Me he acostumbrado a ser el que soy. Si hubiera nacido en cualquier parte... En Yorkshire ­un lugar más lindo que éste­, no sería yo el que hubiera nacido alli, sino otra persona...


sobre los reportajes



Generalmente siempre son las mismas preguntas. La primera es si soy argentino.


Les digo que sí, que al fin y al cabo no es tan raro ser argentino, puesto que estamos en Buenos Aires y en esa ciudad habrá seis o siete millones de argentinos y que en el país habrá veinte o veinticinco millones. Raro sería ser argentino en Groenlandia o en Pakistán. Otra pregunta repetida es si todo lo que escribo lo hago primero en inglés y luego lo traduzco al español. Yo les digo que sí, que, por ejemplo, los versos: "Siempre el coraje es mejor, / nunca la esperanza es vana, / vaya pues esta milonga, / para Jacinto Chiclana" se ve en seguida que han sido pensados en inglés; se notan, inclusive, las vacilaciones del traductor. Pensemos que si escribir es dificil, mucho más dificil es escribir primero en un idioma extranjero y luego traducirlo. No creo que nadie haga eso. Creo que yo seria en la historia de la literatura el primer caso si procediera de una manera tan tortuosa. Otra pregunta es: ¿Cuál ha sido el momento más importante de su vida? Son preguntas que no tienen contestación, porque los momentos más importantes... uno generalmente se da cuenta de cuáles son mucho tiempo después (si es que se da cuenta). Además, ¿qué quiere decir más importante? ¿Más importante emocionalmente? ¿Intelectualmente?
sobre el mate
  "He tomado mucho mate cuando era joven. Tomar mate, para mi, era la forma de sentirme criollo viejo. Me lo cebaba yo mismo y creo que lo hacía muy mal porque siempre había flotando unos palitos sospechosos. Tenía dos mates, uno común, y otro de los que se llaman galleta. Y ahora, caramba, he perdido el hábito. "


"En el Cairo uno entra en una tienda y le ofrecen, inmediatamente, café, vino, frutas... Luego le dicen: 'Bienvenido a Egipto'. Después cuando uno pregunta el precio de algo, con toda cortesia le advierten. '¡No, señor! ¡Es un regalo!' Pero se sobreentiende que esto es una convención y que no es un regalo que se deba aceptar. En seguida viene el regateo, que puede durar media hora o tres cuartos de hora. Uno ofrece cinco y ellos piden veinticinco y todo eso para que, finalmente, el precio quede en diez. Y es una maravilla porque si uno no compra nada, igual son muy corteses. "
"Ellos no han descubierto el mate, pero igual han encontrado una manera, casi más simpática, de perder el tiempo. "
"Sarmiento fue el hombre más importante que ha producido nuestro pais. Creo que fue un hombre de genio y creo que, si hubiéramos resuelto que nuestra obra clásica fuera el Facundo, nuestra historia hubiera sido distinta".


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Fragmentos extraídos del libro "Borges,sus días y su tiempo" de María E.Vázquez. ©1984 Javier Vergara Editor
  Fuente: Grupo facebook: Jorge Luis Borges
http://www.facebook.com/borgeanos#/notes/jorge-luis-borges/jorge-luis-borges-dichos-reportajes-e-historias/244748330482

27/12/2009

EL SUEÑO


Si el sueño fuera ( como dicen ) una

tregua, un puro reposo de la mente,

¿por qué si te despiertan bruscamente,

sientes que te han robado una fortuna?

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora

nos despoja de un don inconcebible,

tan íntimo que sólo es traducible

en un sopor que la vigilia dora

de sueños, que bien pueden ser reflejos

truncos de los tesoros de la sombra,

de un orbe intemporal que no se nombra

y que el día deforma en sus espejos.

¿Quién serás esta noche en el oscuro

sueño, del otro lado de su muro?

Jorge Luis Borges

22/12/2009

Noticias:El pabellón argentino en la Feria de Frankfurt estará inspirado en un cuento de Borges


Su diseño estará a cargo del equipo presidido por el arquitecto Atilio Pentimalli, que fue el ganador del Concurso Nacional de Anteproyectos. El anuncio se realizó en un acto realizado en el Palacio San Martín.

"Trabajamos en base a la Biblioteca de Babel de Borges, que habla de unas salas hexagonales que se proyectan al infinito, trabajamos sobre esa base para mostrar todo el infinito que tiene la cultura argentina en estos pocos años de vida", sintetizó Pentimalli, en diálogo con Télam, minutos después de conocerse el veredicto del jurado.

La presidenta del Comité Organizador de la Participación Argentina en la Feria del Libro de Frankfurt (COFRA), Magdalena Faillace, estuvo acompañada en el estrado por el presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, Daniel Silberfaden, y los miembros del jurado (integrado por los arquitectos María Teresa Egozcué, Ricardo Blanco, Alberto Bellucci, Roberto Frangolla y Jorge Hampton).

"Tengo la alegría de poder anunciar los resultados de un concurso, cuyos contenidos comenzaron a pensarse desde el primer momento de la conformación de COFRA", dijo Faillace y reiteró los ítems principales que debe contemplar el pabellón argentino el año próximo.

El pabellón con una superficie de 2.500 metros cuadrados, "en el año del Bicentenario debe ser una puesta en valor del país, mostrar una revisión de nuestro pasado y hacer un replanteo de lo que somos y lo que queremos ser", desgranó la embajadora e hizo hincapié en la necesidad de mostrar "nuestro mejor yo" en una arquitectura efímera.

"Los ejes que deben marcar nuestra presencia como país son: la diversidad cultural, el federalismo, los monumentos históricos, nuestra literatura, un espacio reservado para los escritores desaparecidos durante la dictadura militar, los libros prohibidos, nuestros paisajes naturales y un sector destinado a la Ciencia y la Tecnología", recordó.

De inmediato, un escribano del gobierno nacional abrió los sobres y se dieron a conocer primero el nombre de las menciones honoríficas para, por último, llamar a los tres finalistas y develar quién se hará cargo del proyecto del pabellón argentino.

El equipo ganador de Atilio Pentimalli está integrado por Ana Laura Arlia, Mariana Pons y Matías Lien Benítez.

El jurado destacó el volumen del proyecto ganador que "se define a partir de una sucesión de planos verticales de tela semitransparentes (velos suspendidos de la estructura).(...) Estas telas portarán imágenes y frases de los máximos exponentes de nuestra historia como Nación".

"Los planos de velos -telas- que se van carcomiendo los hexágonos lo que hacen es mostrar y no mostrar el interior del pabellón. Juegan con la sensualidad de descubrir cada uno su camino que es un poco lo que creo que nos pasa a todos. No funcionamos como una sociedad monolítica, lo hacemos a partir de individualidades que encuentran un camino y se encuentran en un lugar", explicó Pentimalli a Télam.

"Los íconos -dijo refiriéndose a distintas imágenes que se observan en la maqueta como el Che Guevara o Julio Cortázar- se fueron poniendo solos. Encontramos una foto de Mercedes Sosa y la pusimos. Está una imagen del Perito Moreno que fue a consecuencia del trabajo: nos dimos cuenta que la parte de un hexágono coincidía con la forma del glaciar".

Y agregó: "también el Auditorio se asemeja a las Quebradas de las Conchas en Jujuy y, en general, los hexágonos se parecen a esta provincia y también a Salta. Descubrimos que el pabellón contenía todo eso -no sólo el cuento de Borges- sin que nos diéramos cuenta".

El último 18 de octubre, en el cierre de la Feria del Libro de Frankfurt 2009 (acontecimiento editorial más importante del mundo), el país invitado de honor de este año -China- hizo el traspaso de ese alto reconocimiento a la Argentina.

21-12-2009

Fuente: Télam

17/12/2009

Borges Por Adolfo Bioy Casares

"Borges" por Adolfo Bioy Casares, diario de las conversaciones entre la entrañable pareja a lo largo de toda la vida desde su encuentro a finales de 1932. La falsa viuda Borges criticó el libro con confidencias del autor a su entrañable compañero de toda la vida, Adolfo Bioy Casares, porque el volumen revela que el autor de El Aleph temía causarle enojos y se quejaba del carácter "extraño" de la señorita que hoy posee los derechos exclusivos de la millonaria explotación comercial de su obra: ...La afirmación aparece en el libro Borges (Destino), recientemente publicado por el albacea literario de Bioy Casares, Daniel Martino, que recoge los diarios de Bioy sobre su relación con Borges y ofrece la crónica de una amistad legendaria que ambos escritores cultivaron durante décadas... En el libro "Borges"

01/12/2009

Los Sueños de Borges


En el libro Siete Noches, una colección de un ciclo de conferencias que al cobijo del frío invierno argentino de 1977 dio Jorge Luis Borges en el Teatro Coliseo de Buenos Aires sobre: La Divina comedia, la pesadilla, Las Mil y una noches, el budismo, la poesía, la cábala y la ceguera, aparecen anexados unos textos que serían los borradores de las versiones periodísticas. Se sabe que aquellos temas siempre apasionaron al maestro argentino, y que en las vísperas de la sexta noche renunció a disertar sobre “Los gnósticos de Alejandría” y se decidió por la cábala. Se hicieron los registros en cintas magnetofónicas y, si bien algo defectuosas, de ellas se tomó el material para publicarlas en suplementos especiales de un diario porteño de aquel entonces. Y aunque Roy Bartholomew, el compilador, se quejaba de los cortes arbitrarios, errores de transcripción y exceso de erratas; sin embargo ya sea porque los promotores del ciclo adujeran estrechez económica u otro apremio, Borges autorizó su publicación una vez terminadas

Tres años después el autor argentino vuelve a aceptar la reunión de los mismos parlamentos en un libro, no sin antes someter a una revisión exhaustiva de lo que ya se había publicado en los diarios. Las conferencias, es verdad, debían estar atiborradas de erratas y muletillas de conversación; pero un entusiasta Bartholomew que trabajó muchas horas con el escritor, ha declarado en el epílogo de Siete noches que se consiguieron ejemplares de esas publicaciones y que fotocopiadas y pegadas en una hoja en blanco, fueron corregidas al limón con el escritor leyéndole el resultado una y otra vez. El autor de El libro de arena y El Libro de sueños exigía a sus leyentes hasta siete veces cada párrafo, cada oración y hasta cuatro veces cada conferencia. No se perdió una frase, demostrando implacable responsabilidad y una vocación indomable en la tarea de la búsqueda del vocablo perfecto y la expresión justa. Quitó mucho, transformó el original, y hasta estuvo tentado de hacer otro libro.


Envidiable experiencia la de Bartholomew de trabajar con el maestro: debió ser una lección suprema de estilo, probidad intelectual y un ejercicio de lucidez. Cuántas veces se habría asombrado el escritor argentino de sus propias afirmaciones porque desde niño cuando tradujo El Quijote, habría de suponer soñando que su destino era literario, tanto como lector y escritor. Ocupación que modestamente comparten sin pretender compararse con el genio todos los escritores de raza, ese sentimiento de sacralizar a la literatura hasta en sueños, aceptar todo lo que se tiene ante uno y convertir en palabras nuestras vidas, lecturas y sueños, y permanecer en perpetua búsqueda de la corrección inalcanzable de perfección y belleza, incluso aunque Guillermo Cabrera Infante en una crónica, en honor al encantador pederasta, el escritor cubano y suicida Calvert Casey, de su Vidas para Leerlas, haya dicho que Borges, es ahora el autor culto de los que no tienen cultura: el Homero del pobre.
Habíamos dicho que la segunda conferencia trata de la pesadilla, Borges empieza así: “Los sueños son el género; la pesadilla, la especie”, y diserta al inicio acerca de los primeros, declarando una decepción por la lectura de algunos psicólogos de aquel entonces porque no se referían a lo asombroso y extraño del mismo hecho de soñar, y cita que un tal Gustav Spiller, un psicólogo inglés decía que los sueños pertenecen a la esfera más baja del engranaje mental, lo cual para el buen Borges era nada menos que un error. Recuerda a su querido Groussac –escritor y pedagogo francés residente en la Argentina, que le precedió la dirección de la Biblioteca Nacional–, y su inubicable ensayo Entre sueños, quien decía que es asombroso amanecer cada mañana, despertarnos cual nacimiento después de haber pasado por esa zona gris de sombras y laberintos, como por la caverna socrática, camino hacia la luz.
Al hablar de los sueños posiblemente nos encontremos con varias dificultades y una de ellas quizá sea la correspondencia entre el recuerdo y el ensueño. El médico y ensayista inglés Sir Thomas Browne, acostumbrado a especular acerca del origen de los errores humanos y las supersticiones populares, creía que nuestra memoria de los sueños era más pobre que la realidad. Así si el sueño es una obra de ficción es posible seguir fabulando en el momento preciso de despertar e incluso cuando lo contamos.

Recuerda al escritor inglés John William Dunne quien en An experiment with time imagina que cada uno de nosotros posee con el sueño una modesta eternidad que permite ver el pasado y el porvenir, aunque ya estemos cayendo en superstición. Toda la historia universal del sueño lo vería Dios, omnipresente y omnipotente, que todo lo ve de un solo vistazo; pero al despertar, como estamos acostumbrados (cual habitantes de la caverna socrática) a la vida rutinaria y sucesiva, damos forma narrativa a nuestra pequeña eternidad ocurrida durante el sueño; así de forma desfigurada podemos soñar dos imágenes contiguas y asociarlas como transformación de la primera en la segunda o viceversa, siendo ahí donde comienza la fabulación real. Dentro del sueño podemos ser nosotros mismos en esencia, el ser, la divinidad o la negación del ser, en fin.
Menciona también una cita de James George Frazer al que considera muy crédulo, cuando cuenta que éste cuenta lo que le cuentan los viajeros ya cuando no distinguen entre la vigilia y el sueño: es verdad que muchos relatos de esta índole son de bagaje popular; pero no escapan de lo posible. Así un hombre sueña que sale a vagar por el bosque, y en su caminata se encuentra con un león, luego de una encarnizada lucha mata al animal y cuando despierta sobresaltado de haber realizado tal acción a punto de ser vencido por la fuerza de la bestia, cree que su alma ha vagado habiendo abandonado su cuerpo y que ha matado un león precisamente en sueños, o al sueño de su león o al león de su sueño.
Cuenta el maestro argentino para explicar que los niños no distinguen bien entre los opuestos de la vigilia y el sueño un recuerdo personal: un sobrino suyo le cuenta que soñó que andaba perdido en un bosque y llegó a un lugar despejado donde se levantaba una casa blanca, rápidamente transitó por un corredor de escaleras en caracol que da a una puerta, y al tocar salía el escritor. El sobrino ya en la realidad le sentenció con una rotunda pregunta: ¿Tío Giorgie, qué hacías ahí? Para los niños puede ser que los sueños sean un suceso de la vigilia; pero algunos metafísicos manejan la hipótesis contraria de que la vigilia más bien podría ser un suceso del sueño. Ya Calderón y a cierto criterio Descartes habían dicho que la vida es un sueño, y el solipsismo tiene mucho que ver con ellos, así uno sueña a todos los otros, ellos existen sólo en un sueño propio, donde un solo soñador es cada uno de nosotros.

Hay un soñador que está soñando esta letra escrita y sueña; pero más allá está quizá el soñador universal, el ser utópico de la historia universal de sus sueños y de la historia universal; y, un soñador que sueña el inicio del mundo, tanto el acontecer suyo luego de su nacimiento y el inicio de su primer sueño cuando él empieza a soñar la urdidumbre que usted está descifrando; pero despierta y no es verdad.
Usted está soñando y al parecer no hay diferencia en el dormir, el soñar y el estar despiertos, pues la actividad mental podría ser la misma, y podríamos encontrarnos en un punto de una realidad paralela a la realidad real; pero con seguridad esto es un sueño y dentro de esta misma quimera podemos percatarnos de que estamos soñando esa “realidad” y que la realidad real es esa, la otra, la que hacía referencia el buen Shakespeare cuando decía que estamos hecho de la misma madera de nuestros sueños


27/11/2009

Poema Soy.de Jorge Luis Borges


Soy el que sabe que no es menos vano

que el vano observador que en el espejo

de silencio y cristal sigue el reflejo

o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.


Soy, tácitos amigos, el que sabe

que no hay otra venganza que el olvido

ni otro perdón. Un dios ha concedido

al odio humano esta curiosa llave.


Soy el que pese a tan ilustres modos

de errar, no ha descifrado el laberinto

singular y plural, arduo y distinto,


del tiempo, que es uno y es de todos.

Soy el que es nadie, el que no fue una espada

en la guerra. Soy eco, olvido, nada.

26/11/2009

La firma de Borges


Cuando Borges visitó la Gutiérrez


La historia se hace presente en la biblioteca de múltiples formas. La más evidente sea tal vez a través de su arquitectura colonial que nos remonta a la época en que funcionaba como parada para diligencias en el camino a Chascomús. También la historia la encontramos en algunos ejemplares de libros que nos llevan a otras épocas y lugares.
Sin embargo, hay otra forma de acceder a la propia historia de la Gutiérrez y es a través del libro de visitas donde podemos encontrar firmas de ilustres personalidades que concurrieron y contribuyeron al desarrollo de las actividades culturales con su presencia. Como dice el historiador Juan Stoppini “desde su fundación, la Biblioteca Gutiérrez, realizó innumerables actividades para fomentar la cultura desde sus instalaciones. En este sentido, su salón de conferencias se enriqueció con la presencia de grandes y prestigiosas personalidades de las letras, de la ciencia y de las artes, en sus más amplias expresiones”. De esta manera, la biblioteca cuenta con la visita de personalidades como Vicente Forte, José Luis Romero, Pedro Miguel Obligado y Ernesto Sábato.

Jorge Luis Borges visitó la biblioteca en dos oportunidades. La primera vez para dar una conferencia sobre Goethe y la segunda para referirse a Estanislao del Campo, según cuenta Stoppini.

Del libro de visitas logramos rescatar la firma de Borges de una de esas visitas que aquí reproducimos como testimonio de la historia que recorrió la biblioteca desde su fundación en 1938 hasta el día de hoy.



Fuente: la Gutierrez, la Biblioteca Lomense

24/11/2009

La Biblioteca de Babel - según Juanito Ramírez Gronda




Estimados amigos:

En el año 1995, releyendo ese magnífico cuento del "maestro" La Biblioteca de Babel" pensé que se podía, siguiendo el texto, dibujar el espacio de la Biblioteca.

Me pasaron varias cosas curiosas. Una fue que me di cuenta de que él lo escribió dos veces: una primera donde describía un hexágono con 5 caras con libros. Después se tiene que haber dado cuenta que así no se podía conectar a otra igual, y lo cambió entonces a 4 lados con libros y dos lados libres.

JUANITO RAMÍREZ GRONDA
Arquitecto (CAPBA)
La Plata - Argentina
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Este texto es parte de la nota que Juanito adjuntó a la reproducción de su dibujo, que ponemos a consideración del mundo, ya que de muchos países siguen atentamente las publicaciones en este espacio.

El Mundo de Olga y Daniel

23/11/2009

Recortes:Borges, de puño y letra


Una tarde especial se vivió en la Feria del Libro cuando se leyó directamente desde su manuscrito original en cuento "Emma Zunz" de Jorge Luis Borges. Las páginas que atrayeron al público reflejan que el escritor tenía una concentración suprema y que se atenía a un orden previo.

Buenos Aires (ABA).- La mujer se acerca a la hoja, la mira desde todos los ángulos y se aleja, con asombro. En el margen superior pueden leerse las primeras palabras. "Emma Zunz", dice, a modo de título, con letra imprenta.

"Es la letra de él. Te lo digo en serio, no puede ser falso", le dice a su acompañante, que no puede quitar los ojos del papel amarillento que descansa con fragilidad en manos de su dueña.

La situación transcurre en un stand de la 27 Feria Internacional del Libro, e involucra a dos mujeres que no pueden creer que están en presencia de un manuscrito original del célebre escritor argentino Jorge Luis Borges.

Es que con motivo de celebrarse el Día Mundial del Libro, las autoridades de la mega exposición cultural organizaron una novedosa actividad: leyeron para más de cien personas el cuento "Emma Zunz" directamente desde las hojas caligráficas en las que Borges lo escribió, allá por 1945.

La iniciativa, pensada para atraer un número reducido de gente, terminó desbordando la sala y provocó la satisfacción completa de los organizadores, que por supuesto no esperaban tanta convocatoria.

La propietaria del histórico documento, Solange Ordóñez, coordinó el acto, que fue coronado con la lectura del texto.

Se trata de un relato que fue publicado por primera vez en 1949, en la revista Sur, pero cuyo original, escrito cuatro años antes, terminó por herencia familiar en manos de Ordóñez.

Según esta mujer explicó a "Río Negro", el cuento es único entre las obras del reconocido escritor, ya que nació de un argumento que la intelectual Cecilia Ingenieros le sugirió a Borges, una situación que jamás volvió a repetirse en toda su carrera.

"Es la única vez que Borges aceptó escribir con un argumento que no es suyo. Y eso es algo que destaca a este relato dentro de su basta obra", dijo.

Ese fue, además, uno de los principales motivos por los cuales decidieron utilizarlo como el texto apropiado para celebrar el Día Mundial del Libro.

"No es uno de los cuentos preferidos de Borges, pero está escrito de una manera magistral. Es, además, un cuento realista, con un final muy fiel a su estilo. Esos motivos son suficientes para que sea el texto indicado para esta jornada", expresó Ordóñez.

La propietaria del manuscrito afirmó además que el hecho de leer el cuento directamente desde el puño y la letra del autor produce un efecto de cercanía entre éste y el lector-oyente.

"Es como si el mismo Borges estuviera acá con nosotros, relatando su propio cuento. Y ese efecto se potencia cuando uno ve la letra del escritor, porque se sabe que la letra es un reflejo, un espejo de las personas", enfatizó.

Tanto es así que para Ordóñez, en el manuscrito de Emma Zunz pueden verse rasgos distintivos de las características de la escritura de Borges.

"Lo que este texto nos muestra es el taller de Borges, la manera en la que él trabaja sus textos. Hay escritores que trabajan en forma desordenada, caótica. Están los que llenan la hoja y no dejan margen; después los que programan su trabajo y dejan un amplio margen para hacer llamadas y correcciones", explicó.

"¿Y en el caso de Borges?", preguntó "Río Negro".

"El manuscrito nos habla de una concentración suprema y de un orden previo que aplicaba a su trabajo".

"La letra es impecable, ordenada y bien distribuida. No hay casi correcciones, y, por sobre todo, nunca tacha nada", dijo.

Y agregó: "Su método de trabajo consistía en comenzar una línea con tres opciones. Y hace cada posibilidad en cada renglón y luego elige, sin tachar. Pero hay un problema: cuando lees el manuscrito, te puedo asegurar que no sabés con cuál quedarte, porque las tres son fabulosas".

Lucas Colonna
Fuente:http://www.rionegro.com.ar/arch200104/c26j01.html

El viaje en globo de Borges


Como lo demuestran los sueños, como lo demuestran los ángeles, volar es una de las ansiedades elementales del hombre. La levitación no me ha sido aún deparada y no hay razón alguna para suponer que la conoceré antes de morir. Ciertamente el avión no nos ofrece nada que se parezca al vuelo. El hecho de sentirse encerrado en un ordenado recinto de cristal y de hierro no se asemeja al vuelo de los pájaros ni al vuelo de los ángeles. Los vaticinios terroríficos del personal de a bordo, con su ominosa enumeración de máscaras de oxígeno, de cinturones de seguridad, de puertas laterales de salida y de imposibles acrobacias aéreas no son, ni pueden ser, auspiciosas. Las nubes tapan y escamotean los continentes y los mares. Los trayectos lindan con el tedio. El globo, en cambio, nos depara la convicción del vuelo, la agitación del viento amistoso, la cercanía de los pájaros. Toda palabra presupone una experiencia compartida. Si alguien no ha visto nunca el rojo, es inútil

que yo lo compare con la sangrienta luna de San Juan el Teólogo o con la ira; si alguien ignora la peculiar felicidad de un paseo en globo es difícil que yo pueda explicársela. He pronunciado la palabra felicidad; creo que es la mas adecuada. En California, hará unos treinta días, Maria Kodama y yo fuimos a una modesta oficina perdida en el valle de Napa. Serían las cuatro o las cinco de la mañana; sabíamos que estaban por ocurrir las primeras claridades del alba. Un camión nos llevó a un lugar aún mas distante, remolcando la barquilla. Arribamos a un sitio de la llanura que podía ser cualquier otro. Sacaron la barquilla, que era un canasto rectangular de madera y de mimbre y empeñosamente extrajeron el gran globo de una valija, lo desplegaron en la tierra, separaron el género de nylon con ventiladores, y el globo cuya forma era la de una pera invertida, como en los grabados de las enciclopedias de nuestra infancia, creció sin prisa hasta alcanzar la altura y el ancho de una casa de varios pisos. No había ni puerta lateral ni escalera; tuvieron que izarme sobre la borda. Éramos cinco pasajeros y el piloto que periódicamente henchía de gas el gran globo cóncavo. De pie, apoyamos las manos en la borda de la barquilla. Clareaba el día; a nuestros pies a una altura angelical o de alto pájaro se abrían los viñedos y los campos. El espacio era abierto, el ocioso viento que nos llevaba como su fuera un lento río, nos acariciaba la frente, la nuca o las mejillas. Todos sentimos, creo, una felicidad casi física. Escribo casi porque no hay felicidad o dolor que sean sólo físicos, siempre intervienen el pasado, las circunstancias, el asombro y otros hechos de la conciencia. El paseo, que duraría una hora y media, era también un viaje por aquel paraíso perdido que constituye el siglo diecinueve. Viajar en el globo imaginado por Montgolfier era también volver a las páginas de Poe, de Julio Verne y de Wells.Se recordará que sus selenitas, que habitan el interior de la luna, viajaban de una a otra galería en globos semejantes al nuestro y desconocían el vértigo.

19/11/2009

Algunos Borges de Jorge Luis Borges



"Sol de medio día. Algunas personas entran al cementerio de Plaimpalais, Ginebra, acompañando el cajón donde está el cuerpo de un mito llamado Jorge


Luis Borges. Él quedará cerca de una sepultura que, se supone, pertenece a Calvino. El cementerio se destina solamente a las grandes personalidades, pero todo es simple, conforme el deseo del escritor". Así, el diario O Estado de Sao Paulo, del jueves 19 de junio de 1986, iniciaba la noticia "Jorge Luis Borges: punto final", sobre el entierro del escritor argentino, realizado el día anterior. Esto es periodismo, "aunque el periodismo se parece peligrosamente a la literatura", ha dicho Borges (2). Pero ¿existe Borges? ¿existió? No el otro, ¿Borges? El Mercurio de Santiago del domingo 5 de diciembre de 1999, publica el artículo "El Inexistente", firmado por Leonardo Sciascia, escritor siciliano que muere en Palermo en 1986, y cuya última novela publicada en 1990 fue Una historia sencilla: "En cierto sentido –en un sentido propiamente borgiano- Borges lo ha querido. Su insistencia en el olvido, la inexistencia, el deseo de ser olvidado, el no querer ser ya Borges, de alguna manera y con los aires que soplan en el periodismo, no podía sino generar la noticia de que Borges no existe. Y he aquí como la recoge Le Monde: ‘Según la revistaargentina de derecha Cabildo, José Luis Borges no existe. En su último número la publicación afirma que en realidad Borges ha sido enteramente creado por un grupode escritores entre los cuales están Leopoldo Marechal (muerto), Adolfo Bioy Casares y Manuel Mujica Lainez, quienes para dar vida a su personaje han tomado a su servicio a un actor de segunda, Aquiles Scatamacchia. Y este actor, afirma el redactor de la revista, es quien encarna al inexistente Borges para los mass media. La impostura, que habría sido descubierta por la Academia Real de Suecia encargada de la concesión del Nobel, ha impedido que el falso Borges fuese premiado, señala la revista argentina, que hace de Ajar sin saberlo. Pero, ¿con qué fin?"

No, no se preocupen, Borges sí existió. Yo estuve con él y les puedo asegurar que no era ningún Aquiles Scatamacchia. Mejor dicho, estuve con los dos. También estuve con el otro. Dejo a la curiosidad de ustedes el contenido de este artículo que es, en verdad, una parodia al estilo borgiano.


Quiero detenerme en el nombre. Borges fue muchos nombres y, aunque no lo crean, también fue ninguno. A partir de este momento, mi presentación tendrá esta orientación: conversarles acerca de estos ‘Borges aparecidos’ en tantos diarios y revistas que fueron moldeando su comprensión de la literatura como una literatura universal. Pues bien, con el nombre de José Luis Borges aparece en la legendaria revista Grecia, del 20 de enero de 1920, el texto "Paréntesis Pasional". Su final está tan lejos del tiempo, los laberintos y espejos, que no deja de sorprendernos: ‘Ahora mi paladar es rojo yugo que unce la llama roja de tu lengua... La oscuridad se llena de auroras. Ahora tu cuerpo, deliciosamente, como una estrella, tiembla en mis brazos... Ya todas las tinieblas se han dormido" (3).

El propio Borges reconoce que ‘todo el mundo me llama José Luis. A la larga seré José Luis. Y está bien, creo que es más eufónico" (4). Pero Borges fue también Francisco Isidoro. Más aún, fue bautizado como Jorge Francisco Isidoro Luis Borges. Cuando Roberto Alifano le preguntó por qué no usaba su nombre completo, Borges le respondió "que eran demasiado para un solo hombre". Por último, ‘José’ es el nombre que Borges usa en lugar de ‘Jorge’ en la biografíaapócrifa que es el epílogo de sus Obras Completas. (5)

José Tuntar es un nombre importante en la biografía literaria de Borges. En alemán ‘tun’ significa ‘hacer’. Recordemos aquí que el libro que, en definitiva, va a significar la consolidación de la poética borgiana es, precisamente, El Hacedor, de 1960. Con este seudónimo, Borges escribirá cuatro textos en la "Revista Multicolor de los Sábados" del diario Crítica (6). En este punto resulta interesantísimo el trabajode la profesora Irma Zangara en el libro editado por Atlántida, 1995, Borges en Revista Multicolor, con la venia, claro está, de la viuda del escritor, María Kodama. Nosotros, por razones de tiempo y espacio no nos referiremos a él.


Otro de los nombres que utiliza Borges en la mencionada revista es el de Andrés Corthis. El cuento que escribe Corthis se llama "Hermanos enemigos" (7). La historia se desarrolla en las costas de Barcelona y trata de dos hermanos mellizos que, ante el temor del castigo divino de matarse el uno al otro, deciden quemar a la mujer en el rancho que ambos incendian. La importancia de esta historia es evidente y ustedes ya están pensando en "La intrusa", el cuento que, en 1966, Borges agrega a la sexta edición de El Aleph, es decir, 33 años después. Cuatro años más tarde, Borges incluirá este cuento en El informe de Brodie. Pero "Hermanos enemigos", no es solo el génesis de "La intrusa". Recordemos aquí también la clásica "Milonga de dos hermanos":

"Cuando Juan Ibarra vio


Que el menor lo aventajaba,

La paciencia se le acaba

Y le fue tendiendo un lazo

Le dio muerte de un balazo,

Allá por la Costa Brava.

Así de manera fiel

Conté la historia hasta el fin;

Es la historia de Caín

Que sigue matando a Abel" (8).

Ser uno y varios al mismo tiempo, es uno de los temas transversales de la obra de Jorge Luis Borges. Es la visión panteísta que se constituye como uno de los temas fundamentales de esta poética. Ser uno y ser otro al mismo tiempo es una inquietud estético-literaria que se inicia prácticamente con el joven Borges. Entre 1924 y 1926 Borges escribe "Boletín de una noche toda". Se trata de un ‘texto manuscrito’ de un cuaderno de notas que el autor entregó al profesorDonald A. Yates. Cito textualmente el final del artículo: "El Tiempo –maquinaria incansable- sigue funcionando, o quizá fluyendo de mí. Soy limosnero de recuerdos un rato ¿largo, breve? que los relojes no gobiernan y que se ancha casi en eternidad. Después, voy despojándome de mi nombre, de mi pasado, de mi conjetural porvenir. Soy cualquier otro. Ya me dejó la visión, luego el escuchar, el soñar, el tacto. Soy casi nadie: soy como las plantas (negras de oscuridad en negro jardín) que no despertará el pleno día. Pero no en día, sino en tenebrosidad soy yacente. Soy tullido, ciego, desaforado, terrible en mi cotidiano desaparecer. Soy nadie" (9).


Antes, en 1923, en el prólogo de Fervor de Buenos Aires, leemos: "Si en las siguientes páginas hay algún verso logrado, perdóneme el lector el atrevimiento de haberlo compuesto yo antes que él. Todos somos unos; poco difieren nuestras naderías, y tanto influyen en las almas las circunstancias, que es casi una casualidad esto de ser tú el leyente y yo el escribidor –el desconfiado y fervoroso escribidor- de mis versos" (10).
Pero es en la primera publicación de Borges donde larvariamente se encuentra el inicio de esta búsqueda estético-filosófica que representa esta visión panteísta de su literatura. Se trata de "Himno del mar", publicado en la revista Grecia el 31 de diciembre de 1919. Cito la última estrofa del poema:


Oh mar! oh mito! oh largo lecho!


Y sé por qué te amo. Sé que somos muy viejos.

Que ambos nos conocemos desde siglos.

Sé que en tus aguas venerandas y rientes ardió la aurora de la Vida.

(En la ceniza de una tarde terciaria vibré por primera vez en tu seno).

Oh proteico, yo he salido de ti.

¡Ambos encadenados y nómadas;

Ambos con un sed intensa de estrellas;

Ambos con esperanzas y desengaños;

Ambos, aire, luz, fuerza, obscuridades;

Ambos con nuestro vasto deseo y ambos con nuestra grande miseria! (11)


De este modo Borges va construyendo, como buen hacedor que es, su literatura. Una literatura que es esencialmente lúdica, y que tiene en el lector, en el otro, uno de sus valores trascendentales. Es la búsqueda permanente del ser y, el ser borgiano, este que hemos vislumbrado a través de estos primeros ejercicios poéticos, tiene en la configuración del otro, una de las clave de su interpretación literaria. Desde siempre Borges ha sido muchos nombres, muchos otros. Fue Alex Ander, Benjamín Beltrán, Pascual Guida, Bernardo Haedo, Ortelli y Gasset (12). Creo que, como Shakespeare, se cansó de ser muchos y ninguno. El último párrafo del texto "Everything and nothing" dedicado al poeta ingléses bellamente definitivo: "La historia agrega que, antes o después de morir, se supo frente a Dios y le dijo: Yo, que tantos hombres he sido en vano, quiero ser uno y yo. La voz de Dios le contestó desde un torbellino: Yo tampoco soy; yo soñé el mundo como tú soñaste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas de mi sueño estás tú, que como yo eres muchos y nadie" (13). Más de alguna vez he llegado a pesar que Borges se regaló este texto a sí mismo. Pero Borges no podía dejar pasar esta oportunidad. La historia agrega que, después que Dios le respondió lo que ustedes han oído, le preguntó:



"¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza de


De polvo y tiempo y sueño y agonía? (14)

La obra de Borges es, como dice el crítico uruguayo Emir Rodríguez Monegal, por definición, inagotable. Siempre el acercamiento que emprendamos será parcial. Una lectura nos lleva a otra y esta a otra y así hasta el infinito. Pero no debemos sentirnos mal por eso. La semana pasada hablábamos con Roberto Alifano que, en relación a Borges no somos más que eternos aprendices que jugamos su juego y eso, ¿por qué no decirlo?, es una forma también de justificar nuestra existencia. La obra de Borges es un libro abierto pero difícil de leer; somos como escolares felices cuando conseguimos dar un paso más en su lectura. Después de todo, ni el propio Borges pudo con el otro. Borges, el hombre que camina por Buenos Aires, el hombre que yo conocí, al que le gusta la prosa de Stevenson y el sabor del café ‘fue poco a poco cediéndole todo’ al otro. Dice: "Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy, pero me reconozco menos en sus libros que en mucho otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegoscon el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro

No sé cuál de los dos escribe esta página" (15).


Pero nuestro tiempo no es eterno y ustedes ya deben estar cansados de este juego. He querido de un modo lúdico mostrarles uno de los caminos hallados por nuestro autor para escribir su literatura, y puesto de manifiesto en sus primeros trabajos literarios en diferentes revistas. He querido también proyectarlos en el tiempo, en su tiempo, por medio de algunas lecturas del escritor ya consagrado, y observar el hilo creativo que los une. Ojalá que se hayan cumplido estos objetivos. De cualquier manera, las notas y bibliografía abrirán puertas mayores al que desee abrirlas.


"Como todos los hombres de la Biblioteca, he viajado en mi juventud; he peregrinado en busca de un libro, acaso del catálogo de catálogos; ahora que mis ojos casi no pueden descifrar lo que escribo, me preparo a morir a unas pocas leguas del hexágono en que nací. Muerto, no faltarán manos piadosas que me tiren por la baranda; mi sepultura será el aire insondable; mi cuerpo se hundirá largamente y se corromperá y disolverá en el viento engendrado por la caída, que es infinita" (16). Esto es literatura.

Notas y Bibliografía



1.Conferencia dictada en el Tercer Congreso Periodismo y Literatura, en enero de 2002, en la Universidad de Artes, Ciencias y Comunicación(Uniacc), bajo el título "Mi sepultura será el aire insondable". Con esta frase del cuento "La biblioteca de Babel", Ficciones, 1944, el periodista Léo Gílson Ribeiro escribe un artículo sobre la obra de Jorge Luis Borges en el diario O Estado de Sao Paulo del 15 de junio de 1986. Es un homenaje al gran escritor.

2.Alifano, Roberto. El humor de Borges, Ediciones Proa, Buenos Aires, 2000, pág. 44. Unas líneas más arriba, ante la pregunta de otro periodista acerca del límite entre el escritor y el periodista, Borges responde: "Bueno, yo no sé si el periodismo debe ser celebrado; yo creo que no. Ya sé que decir algo así es una herejía. Pero bueno, tengamos paciencia, quizá algún día desaparezca el periodismo –Borges ríe y luego se disculpa-. Es mejor que eso no ocurra en seguida, ya que ustedes se quedarían sin trabajo".

3.Grecia, Sevilla, Año 3, N.38, 20 de enero de 1920. Nosotros citamos por Jorge Luis Borges: Textos Recobrados (1919-1929), Emecé Editores, Barcelona, 1927, pág. 29.

4.Alifano, Roberto. Ob. cit., pág. 175.

5.Obras Completas, Emecé Editores, Buenos Aires, 1974. Dice el autor: "Borges, José Francisco Isidoro Luis: Autor y autodidacta, nacido en la ciudad de Buenos Aires, a la sazón capitalde la Argentina, en 1899. La fecha de su muerte se ignora, ya que los periódicos, género literario de la época, desaparecieron durante los magnos conflictos que los historiadores locales ahora compendian", pág. 1143.

6.Los textos que Borges publica con este seudónimo son: "El lento suicidio de Diocleciano", "Ovidio en el país de las flechas", "Espías en la Roma imperial" y "Las grandes orgías romanas". Nosotros trabajamos con el texto Borges en Revista Multicolor, Editorial Atlántida, Buenos Aires, 1995. La "Revista Multicolor de los Sábados formaba parte del diario Crítica, que Borges llamaba ‘a yellow –press daily’. Se trataba de un suplemento literario que, de acuerdo con el deseo del director del periódico, Natalio Botana, debía competir con los suplementos literarios de La Prensa y La Nación. Se funda en 1933 y sus directores son Ulyses Petit de Murat y Jorge Luis Borges.


Es importante resaltar que en el prólogo, María Kodama, la viuda de Borges, refiriéndose al famoso poema "instantes" dice: "Lo más notable es comprobar que esa misma gente que no aprueba la publicación de las tres obras mencionadas, frente al poema ‘Instantes’ o ‘Momentos’ de la escritora norteamericana Nadine Stair, atribuido falsamente –quiero creer que por ignorancia- a Borges, esa gente, repito, nada dijo ni del estilo ni del contenido de esos versos. Aunque resulte infantil el lenguaje empleado y totalmente contradictorio el mensaje transmitido por el poema, con respecto a los principios que Borges sustentó hasta el final de su vida". Las obras a las cuales alude María Kodama son: El tamaño de mi esperanza, 1926, reeditado en 1993; El idioma de los argentinos, 1928 e Inquisiciones, 1925. Los dos últimos fueron reeditados en 1994.

7.Corthis, Andrés. Ver: Borges en Revista Multicolor, Ob. cit., págs. 105 a 113.

8.Borges, Jorge Luis. Para las seis cuerdas, Emecé Editores, Buenos Aires, 1965. Es la segunda milonga.

9.El texto completo se encuentra en la ya citada obra Jorge Luis Borges: Textos Recobrados, ("Textos Recobrados" a partir de ahora) págs. 185 y 186. De acuerdo con el profesor Yates, en un artículo titulado "Behind Borges and I", publicado en Modern Fiction Studies, volumen19, N.3, West Lafayette, Indiana, "este sería uno de los primeros textos de Borges en el que reflexiona sobre su propio yo". Dice Yates que "Boletín de una noche toda" fue probablemente escrito en la casa de Quintana 222, donde vivió la familia del escritor al volver de Europapor segunda vez. El texto figura en una lista manuscrita de títulos que Borges consideró para publicar en El tamaño de mi esperanza en 1926. Sin embargo, la primera mención de este juvenil trabajo borgiano, la hace Emir Rodríguez Monegal en 1978, versión en inglés de Jorge Luis Borges. A Literary Biography, E.P.Dutton, Nueva York. Nosotros trabajamos con la versión en español Borges, una biografía total, Fondo de CulturaEconómica, México, primera reimpresión, 1993. El texto se encuentra citado en la pág. 252 bajo el título "Boletín de una noche".

10.El prólogo completo se encuentra en el citado "Textos Recobrados" entre las páginas 162 y 164. El autor excluyó este prólogo en las sucesivas reediciones. Para la reedición de sus Poemas, en 1943, Borges reescribió este párrafo y lo incluyó bajo el título "A quien leyere" en la primera página de Fervor de Buenos Aires. De hecho, en las Obras Completas, Volumen I, Emecé Editores, Barcelona, 1996, leemos: "Si las páginas de este libro consienten algún verso feliz, perdóneme el lector la descortesía de haberlo usurpado yo, previamente. Nuestras nadas poco difieren; es trivial y fortuita la circunstancia de que seas tú el lector de estos ejercicios, y yo su redactor".


11.La versión completa del poema se encuentra en "Textos Recobrados" entre las páginas 24 y 26, pero fue publicado por primera vez en Grecia, Revista Quincenal de Literatura, Sevilla, Año 2, N.37, 31 de diciembre de 1919. En su obra La literariedad en la obra de Jorge Luis Borges, Impresos Esperanza, Santiago,1995, el profesor Alejandro Carreño cita el libro de Carlos Meneses, Poesíajuvenil de Jorge Luis Borges Olañeta, Barcelona, Palma de Mallorca, 1978, págs. 57 y 58. "Himno del mar" es importante no solo por ser el primer poema escrito por Borges. También lo es porque él formaría parte de uno de los dos libros destruidos por el autor: Los salmos rojos o Los ritmos rojos o Los himnos rojos. El otro fue Los naipes del tahúr. En el cuento "El otro" incluido en El libro de arena, Emecé Editores, Buenos Aires, 1975, Borges alude al primero de los libros destruidos: "Le pregunté qué estaba escribiendo y me dijo que preparaba un libro de versos que se titularía Los himnos rojos. También había pensado en Los ritmos rojos", págs. 15 y 16.

12.Borges escribió con todos estos seudónimos en "La Revista Multicolor de los Sábados", menos el de Ortelli y Gasset que lo usó junto con Carlos Mastronardi en la revista Martín Fierro. Ambos escriben un texto respuesta titulado "A un meridiano encontrao en una fiambrería". Según Mastronardi se trata de una "respuesta humorística a una nota asaz española que La Gaceta Literaria publicó bajo el título de "Madrid, meridiano intelectual de Hispano-América". Ver "Textos Recobrados", pág. 305. Pero también no usó ningún nombre. Literalmente fue ninguno. Así escribió "El dragón" y "Los elfos", que volverán a ser tratados en el Manual de zoología fantástica en colaboración con Margarita Guerrero y en la segunda versión de la obra El libro de los seres imaginarios. En "La Revista Multicolor de los Sábados", el final de "El dragón" anticipa el famoso cuento "La casa de Asterión": "Alguna vez sólo se trata de esperar unos siglos, el predestinado acero del héroe -Sigurd o San Jorge o Tristán- penetrará en la sórdida cueva y lo acometerá, lo herirá de muerte y lo salvará". Mientras tanto, en el cuento que forma parte de El Aleph, leemos: "El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
-¿Lo creerás, Ariadna? –dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió". Cito por la edición de Emecé Editores, Buenos Aires, 1957, pág. 70.


13.Borges, Jorge Luis. El hacedor, Alianza Editorial, Madrid, 1972, pág. 61. Innumerables son los trabajos borgianos donde se plantea el tema de la identidad y pluralidad del ser. Quiero citar aquí uno prácticamente desconocido. Se trata del ensayo "Sentirse en muerte" que forma parte del libro El idioma de los argentinos, M. Gleizer Editor, Buenos Aires, 1928, uno de los tres que, como ya vimos, fueron reeditados por María Kodama. En este ensayo Borges comenta la experiencia, su experiencia, de una noche ‘en mil novecientos y tantos...’: "Esa pura representación de los hechos homogéneos –noche en serenidad, parecita límpida, olor provinciano de la madreselva, barro fundamental- no es meramente idéntica a la que hubo en esa esquina hace tantos años; es, sin parecidos ni repeticiones, la misma. El tiempo, si podemos intuir francamente esa identidad, es una delusión: la indisolubilidad de un momento de su aparente ayer y otro de su aparente hoy, basta para desordenarlo", pág. 150.

14."Ajedrez II" en El Hacedor, Ob. cit., pág. 81.

15."Borges y yo" en El hacedor, Ob. cit., pág. 70.

16."La biblioteca de Babel" en Ficciones, que integra las Obras Completas, Volumen I, ya citado, pág. 467.




Alejandro Carreño T.




 

17/11/2009

Two English Poems-Jorge Luis Borges (1934)


Two English Poems


I

The useless dawn finds me in a deserted street-

corner; I have outlived the night.

Nights are proud waves; darkblue topheavy waves

laden with all the hues of deep spoil, laden with

things unlikely and desirable.

Nights have a habit of mysterious gifts and refusals,

of things half given away, half withheld,

of joys with a dark hemisphere. Nights act

that way, I tell you.

The surge, that night, left me the customary shreds

and odd ends: some hated friends to chat

with, music for dreams, and the smoking of

bitter ashes. The things my hungry heart

has no use for.

The big wave brought you.

Words, any words, your laughter; and you so lazily

and incessantly beautiful. We talked and you

have forgotten the words.

The shattering dawn finds me in a deserted street

of my city.

Your profile turned away, the sounds that go to

make your name, the lilt of your laughter:

these are the illustrious toys you have left me.

I turn them over in the dawn, I lose them, I find

them; I tell them to the few stray dogs and

to the few stray stars of the dawn.

Your dark rich life ...

I must get at you, somehow; I put away those

illustrious toys you have left me, I want your

hidden look, your real smile -- that lonely,

mocking smile your cool mirror knows.

II

What can I hold you with?

I offer you lean streets, desperate sunsets, the

moon of the jagged suburbs.

I offer you the bitterness of a man who has looked

long and long at the lonely moon.

I offer you my ancestors, my dead men, the ghosts

that living men have honoured in bronze:

my father's father killed in the frontier of

Buenos Aires, two bullets through his lungs,

bearded and dead, wrapped by his soldiers in

the hide of a cow; my mother's grandfather

--just twentyfour-- heading a charge of

three hundred men in Peru, now ghosts on

vanished horses.

I offer you whatever insight my books may hold,

whatever manliness or humour my life.

I offer you the loyalty of a man who has never

been loyal.

I offer you that kernel of myself that I have saved,

somehow --the central heart that deals not

in words, traffics not with dreams, and is

untouched by time, by joy, by adversities.

I offer you the memory of a yellow rose seen at

sunset, years before you were born.

I offer you explanations of yourself, theories about

yourself, authentic and surprising news of

yourself.

I can give you my loneliness, my darkness, the

hunger of my heart; I am trying to bribe you

with uncertainty, with danger, with defeat.
- Jorge Luis Borges (1934)

16/11/2009

Jorge Luis Borges. Poema: Los Enigmas por Pedro Aznar -

Poema de Jorge Luis Borges, musicalizado por Pedro Aznar con Lito Vitale al piano, del CD Caja de Música

Ajedrez